1-0: Correa y Otamendi sufren el rigor de la liga argentina y la crisis de River

2026/07/30

Ángel Correa, el talento que acaba de llegar a cambio de 15 millones de dólares, conserva su físico intacto apenas diez minutos y termina reemplazado, mirando desde el banco de suplentes con hielo en la pierna derecha. Nicolás Otamendi, ese campeón del mundo en Qatar y subcampeón de la gran España en el reciente Mundial 2026, especialista en el cabezazo y de personalidad inmensa, es arrasado en una pelota área por Alexis Steimbach, un futbolista que casi nadie reconocería en la calle y que con ese salto convierte de cabeza el gol de la victoria de Gimnasia.

Ángel Correa, durante el Gimnasia-River
Ángel Correa, durante el Gimnasia-RiverEFE

En el bosque platense, en ese estadio donde Diego Maradona recorrió sus últimos partidos como entrenador antes de su trágica muerte, Ángel Correa y Nicolás Otamendi sintieron en carne propia el rigor de la crisis que envuelve al River que ahora defienden y también el de la mediocre liga argentina, en la que sobra músculo y falta jerarquía.

Rafael Borré (River) disputa un balón con Yonatthan Rak
Rafael Borré (River) disputa un balón con Yonatthan RakEFE

Correa y Otamendi son los dos refuerzos-estrella de un River que cada vez juega peor y pierde muy seguido. Ahora cayó contra Gimnasia en La Plata por 1-0, en la segunda jornada de la liga argentina. Ya venía de perder en la primera jornada contra Barracas Central en el mismísimo Monumental y por el mismo resultado. Ahí el marcador central también había sido titular, mientras que el ex Atlético de Madrid había ingresado en el segundo tiempo. Y antes de que ellos debuten, este River de Eduardo Coudet además había sido eliminado de la Copa Argentina por el modesto Aldosivi con una derrota por 1-3. Peor no podría haber arrancado el segundo semestre para los millonarios.

Todo es producto de una confusión generalizada en un club con una dirigencia que marginó a 11 futbolistas con un comunicado oficial sin precedentes, prometiendo una revolución en el mercado que por ahora no se traduce en el campo de juego ni en los resultados. Y el ex técnico del Alavés y del Celta pide tres o cuatro incorporaciones más.

De todos modos, más que los intérpretes, existe un problema de identidad. No se percibe a qué quiere jugar River. Tiene mucho la pelota, pero casi no genera situaciones. No exhibe dinámica ni cambio de ritmo, déficits que hace tiempo no resuelve. Y lo sorprenden con facilidad a pesar de que en la defensa abundan los jugadores con experiencia y recorrido internacional y también de Selección: Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Nicolás Otamendi y Marcos Acuña, otro que salió con una lesión muscular.

La liga argentina, con sus mediocridades, no perdona. La mayoría de los equipos, como no tienen jerarquía individual, juegan a friccionar, corren, traban y apuestan a sorprender con réplicas a los espacios vacíos. En este escenario, los grandes que cargan con la responsabilidad de protagonizar padecen al extremo. Y las estrellas que vuelven después de sus experiencias internacionales también lo sufren. Angelito Correa y Nico Otamendi lo pueden contar.