17/09/2026 a las 08:13h.
Hace más de cuatro décadas hablar de salud mental era, muchas veces, hablar en voz baja. Detrás de cada diagnóstico había familias que no sabían adónde acudir, personas que se enfrentaban al estigma social y muchas historias que permanecían en silencio cuando la vida se volvía difícil.
Son cientos de historias como las de Mikel, Rosa, Iker o Maider las que explican el significado de estos 40 años de Agifes, la asociación gipuzcoana de familiares y personas con problemas de salud mental, que celebra esta efeméride en un acto conmemorativo que se celebra hoy en el Ayuntamiento de San Sebastián y en el que se presentará la primera guía que reúne los recursos de salud mental de Gipuzkoa y el nuevo programa Etorkide.
A lo largo de su trayectoria, la asociación ha trabajado para mejorar la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental y la de sus familias, favorecer su autonomía y contribuir a superar el estigma. «Desde que varias familias decidieran juntarse y fundar una asociación sin ánimo de lucro en 1985, con la reforma psiquiátrica y el cierre de lo que antes se entendía como manicomios», recuerda Ruth Encinas, gerente de Agifes. «Entonces un grupo reducido de familias se empieza a reunir. Inicialmente en viviendas cedidas por familias, luego en una sede fija y posteriormente en la sede de Sancho el Sabio», en el barrio donostiarra de Amara. Ese fue el local de la asociación hasta 2012, ya que ahora se encuentran en Paseo de Morlans, 3. «Se reunían para compartir sus miedos, sus angustias, buscar soluciones colectivas a los problemas que tenían en sus casas e intentando saber dónde podían estar sus familiares».
Por aquel entonces, las cosas pintaban muy diferentes. «Hace 40 años, cuando aparecía este problema en la familia, se entendía que era algo crónico y se trataba de institucionalizar a la persona. El cambio fundamental hoy en día es que se trata de mantener a la persona en su entorno comunitario y garantizar que se cumplen sus derechos. Pasamos de una ocultación y un aislamiento absoluto en lo que se refería a los problemas de salud mental grave, a un modelo más comunitario y más basado en los derechos», explica Encinas, que a la hora de valorar tres hitos en la historia de Agifes destaca primero haber logrado que la administración pública abriera viviendas tuteladas y centros de rehabilitación psicosocial.
«Pasamos de una ocultación y aislamiento absoluto en lo referente al problema de salud mental grave a un modelo más comunitario»
Ruth Encinas
Gerente de Agifes
En una de esas primeras viviendas empezó a trabajar Verónica Pazos, trabajadora social y coordinadora del programa de acogidas, voluntariado y sensibilización de Agifes. Su memoria viaja décadas atrás. «Era la primera vivienda de 24 horas de apoyo, y se había inaugurado hacía poco. Empecé ahí, un poco perdida. Todos tenían esquizofrenia paranoide. Fueron años complicados pero a la vez de muchísimo aprendizaje». Se percibe nostalgia en su voz. «La experiencia en esa vivienda me ha dado una visión muchísimo más amplia del colectivo, y creo que me ha ayudado mucho a entender, a empatizar, y a conocer realmente los problemas de salud mental», añade esta profesional que lleva 18 años en la asociación.
Su compañera Ruth destaca «otro hito importante: cuando empezamos a sensibilizar a la sociedad con campañas muy potentes para reducir el estigma en la sociedad».
Nuevos perfiles
En este sentido apunta que «se ha recorrido muchísimo camino». Y señala la pandemia como punto de inflexión, ya que «trajo una forma diferente de atender la demanda que venía por la puerta, porque desde hace dos años aproximadamente se acercan más personas con problemas de salud mental que familias» a pedir ayuda. «Asimismo, cada vez nos llegan más problemas de salud mental asociados al malestar emocional o a no saber superar determinadas emociones muy negativas, como cuadros de ansiedad muy severa, depresiones mayores o trastornos límites de la personalidad».
Esta realidad es la que también observa en su día a día Verónica Pazos. Según afirma, «antes venían sobre todo madres con hijos con trastornos psicóticos, que estaban muy desbordadas por la situación. Obviamente seguimos atendiendo a muchos familiares, pero se ha disparado muchísimo el número de personas con problemas de salud mental que se acercan por sí mismas. Sienten muchísimo sufrimiento, mucho malestar en el día a día y lo que trasladan al final es que el servicio sanitario no ofrece la cercanía o la frecuencia que a ellos les gustaría. También son personas que muchas veces no se puede costear una atención psicológica privada».
«Las familias vienen desbordadas, a veces ya sin esperanza, y es importante acompañarlas y que aprendan a cuidarse»
Verónica Pazos
Trabajadora social
A esta dificultad para acceder a la atención psicológica se suma a la preocupación por el aumento de la demanda de atención en los últimos años. «En pandemia estábamos en una cifra de unas 350-370 personas atendidas y ahora estamos ya en más de 450. Y estamos ideando continuamente programas nuevos para poder atender a un mayor número de personas con un diagnóstico más asociado a depresión, ansiedad aguda, trastorno obsesivo compulsivo...».
En este contexto, ambas profesionales coinciden en señalar los grupos de población más vulnerables. «Hay que garantizar la salud mental a lo largo de todas las etapas de la vida», si bien especifican que «quizás lo más desatendido en este momento es la salud mental en personas mayores, con todo lo que supone la soledad no deseada y el aislamiento que se produce. También y muy especialmente en personas más jóvenes. De hecho, en los últimos años hemos tenido que desarrollar programas de atención a edades tempranas en infanto-juvenil y apoyo a familias porque cada vez afloran antes problemas de salud mental graves a edades más tempranas», explica Encinas.
Esta preocupación les lleva a poner el foco en las familias, que muchas veces viven este proceso en silencio. Son quienes viven de cerca el dolor y la incertidumbre, quienes acompañan y sostienen la mayoría de las veces. Por ello, ambas trabajadoras inciden en la necesidad de «trabajar con todo el entorno de la persona, porque de esa manera es como vamos a ir consiguiendo cambios y mejoras».
Según observan, «las familias vienen muy desbordadas, a veces ya sin esperanza. Es importante también que aprendan a cuidarse, a ir tomando decisiones, y acompañarlas», explica Pazos. «Lo que más necesitan es tener un profesional de referencia a quien poder acudir desde el desahogo; necesitan soltar y compartir, porque en sus entornos, a veces se sienten juzgados o no sienten esa cercanía. Y luego poder ayudarlas a ir gestionando la situación que están viviendo, dándoles unas pautas».
550
personas atiende Agifes actualmente, 300 en los programas de Agifes y 250 en pisos y centros de la Diputación de Gipuzkoa.
Y es que enfrentarse por primera vez a un problema de salud mental grave supone entrar en un terreno «completamente desconocido». «De repente un familiar ha tenido un brote y ha pasado por un ingreso en agudos, viene a casa y yo como familiar, como red de apoyo, no sé cómo cuidarle. Está sufriendo pero no tengo herramientas, no sé cómo ayudarle», comenta la gerente de Agifes, que considera necesarias igualmente las medidas de apoyo y de conciliación . «Hoy en día las familias son más reducidas, muchas monofamiliares, y no saben cómo hacer para cuidar a una persona dependiente», reclama Encinas.
Humanizar la atención clínica
A la hora de determinar el gran reto de la salud mental para los próximos diez años, lo tienen claro. «Hay que humanizar más el modelo de atención clínica. Para eso hace falta, seguramente, cambiar protocolos e incrementar los recursos, sobre todo en las redes de salud mental, en el ámbito hospitalario y extrahospitalario. Y se tiene que priorizar la inclusión de esa persona frente a la institucionalización o la pura medicalización o los ingresos. Se está avanzando en la coordinación sociosanitaria pero queda mucho por hacer».
Hablan de retos y proyecciones de futuro, pero enseguida adquieren rostros y nombres. «Yo creo que cada historia te mueve el corazón y te motiva para seguir. Son muchas, algunas muy graves. Pero me satisface mucho comprobar cuando las personas consiguen avanzar en sus procesos de recuperación o se sienten apoyadas y agradecidas», remata Encinas.
Primera guía que reúne los recursos de salud mental de Gipuzkoa
Agifes ha creado la primera guía que reúne en un único documento las principales ayudas, prestaciones y recursos disponibles en Gipuzkoa para las personas con problemas de salud mental y sus familias. La publicación, que se podrá consultar en formato físico y digital (en la web de la asociación), nace con el objetivo de facilitar el acceso a una información clara y completa sobre los apoyos existentes, de manera que las personas y sus familias puedan conocer los recursos que tienen a su alcance.
La presentación tendrá lugar hoy en el salón de Plenos del Ayuntamiento de Donostia, a las 17.30 horas, en el marco del 40º aniversario de Agifes, durante la jornada 'Salud mental y futuro: autonomía, apoyos y planificación', que reunirá a representantes institucionales y del sector. Participarán en el acto Nerea Melgosa, consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco; Txaro Rodrigo, directora general de Atención a la Dependencia y la Discapacidad de la Diputación de Gipuzkoa; y María Jesús Idoeta, concejala delegada de Servicios Sociales del Ayuntamiento de San Sebastián.
Según explica Verónica Pazos, esta guía viene impulsada por una realidad que han venido observando estos años entre quienes tocaban las puertas de la asociación. «Nos encontramos con esa falta de información. Muchos han tocado puertas pero en ningún sitio les han sabido explicar, saber qué tienen que hacer, qué no, y se sienten desbordados, perdidos, con muchísima angustia. Una vez que son atendidos en Agifes, la mayoría nos dicen que 'es la primera vez que me han informado de esto' o se preguntan 'cómo después de tantos años no han sido capaces de decirme que existe esto o lo otro'. Desde ahí vimos la necesidad de crear esta guía, y es también lo que ha dado forma al nuevo programa Etorkide, que nace de una de las demandas recurrentes de muchos socios antiguos, familiares, etc. que se han ido acercando por la asociación: la preocupación sobre el futuro, qué va a pasar el día de mañana con mi familiar que tiene un problema de salud mental, que es dependiente... El objetivo es poder hacer un seguimiento cercano, muy continuado, a las familias que se están planteando estas cuestiones e ir ayudándolas en esa programación del futuro, para tener las cosas más organizadas para el día de mañana».
Precisamente uno de los ejes centrales del encuentro será una mesa redonda que abordará la planificación del futuro desde tres perspectivas: cómo quiere vivir cada persona y qué necesita para hacerlo posible; cómo anticiparse a posibles crisis respetando su voluntad; y qué papel deben desempeñar la familia, la red social, los sistemas sanitario y social y las entidades para sostener ese proyecto de vida a lo largo del tiempo. Participará Andrea Gabilondo, directora de la Red de Salud Mental de Gipuzkoa; que tomará la palabra en una mesa redonda junto a Mikel Merino, agente de apoyo mutuo de Agifes; y Paloma de Casso, familiar.
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