La banda presidencial de Abelardo de la Espriella, obra del “sastre de los presidentes” Luis Abel Delgado - crédito @ABDELAESPRIELLA/X
El mandatario electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, compartió en su cuenta oficial de X la entrega de su banda presidencial, marcada por un profundo sentido institucional y patriótico.
La entrega de la banda presidencial por parte de veteranos y reservistas, confeccionada por el reconocido artesano nariñense Luis Abel Delgado, selló un acto cargado de simbolismo para el nuevo mandatario.
La jornada estuvo guiada por los valores de unidad y servicio, según expresó el propio De la Espriella al recibir la banda: “Recibo con profundo honor esta banda presidencial de manos de nuestros veteranos y reservistas, símbolo de unidad, servicio, honor y amor por Colombia”.
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El gesto de confiar la imposición de la banda a quienes dedicaron su vida a la defensa de la patria, en lugar de autoridades civiles, marcó una diferencia respecto a otras posesiones presidenciales recientes.

El significado de la banda presidencial quedó realzado por su origen. Luis Abel Delgado, conocido como el “sastre de los presidentes y los papas”, fue el encargado de confeccionar la prenda.
Delgado, quien ha participado en la historia republicana de varios países latinoamericanos a través de su oficio, ha elaborado bandas para cinco presidentes de Colombia, además de mandatarios de Ecuador, Perú, Brasil, Panamá y Costa Rica.
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De la Espriella agradeció personalmente al sastre: “Qué maravilla, maestro. Muchas gracias por esta banda y por este reconocimiento”.
Durante el acto, el presidente electo subrayó el peso institucional del símbolo recibido: “Recibir este símbolo de la República de manos de quienes defendieron la libertad de Colombia, y elaborado por un artesano que ha dedicado su vida a honrar nuestras instituciones, es un privilegio que asumo con humildad, gratitud y un profundo sentido del deber”.
El compromiso con la memoria y el sacrificio de los veteranos fue un eje central del mensaje presidencial: “Gracias a nuestros veteranos y reservistas por su compromiso inquebrantable con la Patria. Su ejemplo de servicio y sacrificio será siempre una inspiración para construir la Patria Milagro”.
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El propio Luis Abel Delgado se dirigió públicamente al mandatario: “Presidente Abelardo, con esta banda simboliza el que usted debe tener una responsabilidad con Colombia. De sus cualidades, sabemos que con la ayuda de Dios usted va a hacer a Colombia un país próspero. Dios lo bendiga, presidente”. La interacción entre ambos destacó el valor del trabajo artesanal y el reconocimiento institucional al oficio del sastre.
Al cierre de la ceremonia, De la Espriella reiteró su lema para el nuevo periodo: “La patria milagro”, lo que fue secundado por Delgado, en un breve intercambio que condensó el espíritu del acto. El presidente electo, visiblemente emocionado, remató: “Grande, respetada y querida”.
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Él es Luis Abel Delgado, el sastre de los mandatarios, ha hecho cinco bandas presidenciales en Colombia
El nombre de Luis Abel Delgado ha quedado ligado a la historia política de Colombia por su habilidad detrás de una máquina de coser. Su carrera comenzó en la infancia y, a los 22 años, ya confeccionaba bandas para figuras de alto perfil.
Algunos relatos del propio Delgado afirman que su primer encargo internacional fue para Augusto Pinochet; en otras ocasiones, menciona a Alberto Fujimori. “Me sorprendió que me llamaran para esa labor”, recordó sobre la prenda del líder peruano.

Más de 30 años después, Delgado sigue presente en escenarios de poder. Para la reciente investidura de Abelardo De la Espriella, la banda presidencial fue terminada antes de que se conocieran los resultados. Además, preparó una para Iván Cepeda, anticipando distintos desenlaces.
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Su experiencia también incluye la confección de bandas para mandatarios como Ernesto Samper, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque.
En su trayectoria surgieron rumores sobre un supuesto vínculo con el Papa Benedicto XVI, desmentidos por fuentes del Vaticano. Cuando fue consultado, aclaró: “Solo fui bordador”.
A pesar de los mitos, Delgado ha consolidado un prestigio nacional por su destreza, aunque reconoce que coser bandas cada cuatro años no garantiza el sustento.