Según las encuestas, la mayoría de las personas que viven en la Ciudad de México tiene mascotas en casa, y la mayoría de estas son perros.
En la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado, ENBIARE, el INEGI reporta que, en 2025, el 56 por ciento de las viviendas en la CDMX dijo tener alguna mascota.
Aunque se trata de una mayoría, sorprendentemente la CDMX es la entidad federativa con el menor porcentaje de viviendas con mascota: el promedio nacional es de 66 por ciento y los estados con mayor proporción de viviendas con mascota alcanzan 73 por ciento, como es el caso de Hidalgo, Tlaxcala y Oaxaca.
Y digo sorprendentemente porque, independientemente de cuántos hogares tienen mascota, suele haber la creencia de que la CDMX es bastante progresista en cuanto a derechos y libertades de los animales.
El pasado mes de julio, buena parte de la opinión pública capitalina se indignó por unas declaraciones públicas contra las mascotas, específicamente los perros.
Es probable que esa indignación no refleje solamente una actitud progresista y de derechos animales, sino que en varios hogares las mascotas son consideradas miembros de la familia, como los perrhijos y perrhijas.
En la encuesta de El Financiero realizada el pasado mes de julio se preguntó a las personas si tienen mascota en casa, y la proporción que dijo que sí fue muy similar a lo reportado por el INEGI en 2025: el 53 por ciento afirmó en la encuesta EF que sí tiene mascota o mascotas en casa.
De esa proporción con mascotas, 54 por ciento dijo tener perros, 14 por ciento gatos, 29 por ciento perros y gatos, y 4 por ciento restante mencionó algún otro tipo de mascota.
En la encuesta aprovechamos para preguntar si las personas están de acuerdo o no en que las mascotas puedan tener acceso a distintos establecimientos.
Una mayoría de 53 por ciento dijo estar de acuerdo con que se permita introducir mascotas a tiendas de autoservicio; 44 por ciento estuvo de acuerdo con que se permita su acceso a tiendas departamentales, y solamente 28 por ciento estuvo de acuerdo con permitir el acceso a restaurantes.
Estos son porcentajes para la población en su conjunto, independientemente de si tienen o no mascotas.
Como sería de esperarse, entre quienes sí tienen mascotas los porcentajes de acuerdo son más altos: 61 por ciento en el caso del acceso a tiendas de autoservicio, 63 por ciento en tiendas departamentales y 42 por ciento en el caso de restaurantes.
Pero tener o no mascota no es el único factor que incide en estar de acuerdo con el acceso a distintos establecimientos.
En general, las mujeres están más de acuerdo que los hombres con dicho acceso, en los tres casos mencionados.
Por otro lado, las personas más jóvenes son más propensas a estar de acuerdo con el acceso de mascotas, y ese acuerdo va bajando conforme aumenta la edad.
El acuerdo con introducir mascotas a establecimientos también muestra un efecto del nivel educativo de las personas: a mayor escolaridad, mayor el acuerdo, según revela la encuesta de El Financiero.
Si consideramos la clase social subjetiva, quienes se autodescriben como clase media reportan tener mascotas en menor proporción que quienes se describen como de clase baja.
Pero el acuerdo con el acceso de mascotas es diferenciado: las personas de clase baja están más de acuerdo con el acceso de las mascotas a tiendas departamentales; las personas de clase media están más de acuerdo con el acceso de mascotas a restaurantes, y la encuesta no arroja diferencias de clase en el acuerdo con el acceso de mascotas a tiendas de autoservicio.
Finalmente, la encuesta revela una relación con las identidades políticas: las personas que se describen como morenistas reportan tener mascotas en mayor proporción que las personas opositoras o apartidistas, y además, las morenistas también suelen estar más de acuerdo con la posibilidad de ingresar mascotas a los establecimientos mencionados.
Queden estos datos como un retrato de la convivencia y las actitudes hacia las mascotas en la CDMX.