
Uno de los momentos más importantes de toda relación se produce durante los conflictos. En estos instantes es cuando realmente se pone sobre la mesa la dinámica que han construido ambas partes, y de ella depende en buena medida el éxito del vínculo.
Cuando aparecen los malos momentos, ya sea mediante malentendidos u otro tipo de conductas que generan dolor para una de las personas que conforma la pareja, la forma en la que se establece la comunicación y se soluciona el problema resulta fundamental.
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Mientras que en algunas relaciones se opta por la asertividad y la empatía sin perder de vista los límites y la comunicación de lo que ha dolido o molestado, en otras se establecen dinámicas tóxicas que muchas veces han llegado a normalizarse bajo la excusa de que el enfado puede justificarlo.
Sobre esta cuestión ha hablado recientemente el psicólogo Adrián Chico en el podcast La Escalera Roja, en el que ha explicado que una de las conductas más tóxicas que se ha normalizado dentro de una relación es que “cuando estoy enfadado yo tenga carta blanca para decirte todo lo que pienso”.
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El experto no se refiere a la sinceridad de exponer lo que ha causado malestar, sino más bien a la forma en la que esta se expresa, muchas veces sin filtros, lo que puede acabar generando mucho daño en quien recibe esas palabras.
“El amor se trata de querer al otro cuando estoy enfadado”
Tras estas palabras dañinas, muchas veces llegan las disculpas. Sin embargo, Chico explica que es importante aprender a mantener una mayor estabilidad cuando se producen estas situaciones: “Si ves que no te puedes controlar, te vas a otra habitación y te encierras, pero ni me insultes, ni me saques lo que me hace daño para joder, ni utilices cosas negativas y dañinas que te he contado para fastidiarme y hacerme más daño, ni me digas palabras de las que luego te vas a arrepentir ni actúes de forma impulsiva”.
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Según el psicólogo, aquí se encuentra precisamente la clave del amor: “No se trata solo de querer al otro cuando yo estoy contento y feliz. El amor se trata de querer al otro cuando estoy enfadado, porque es cuando más necesito quererle”.
Es en estos momentos de frustración y enfado cuando “más esfuerzo tengo que hacer por amarte para no cagarla, mantenernos y que no salpique y perjudique una mancha negra en todo nuestro expediente”. Esto no significa que los límites no sean importantes o que no se pueda comunicar cuando algo ha generado un daño, sino que debe hacerse de una forma más asertiva.
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El psicólogo propone, por ejemplo, utilizar fórmulas en las que se explique claramente qué ha dolido y qué se espera que se cambie, sin recurrir a insultos o diálogos dañinos: “Oye, mira, te aprecio mucho y te quiero mucho, pero esto que has hecho me ha molestado, quiero que lo cambies, me ha dolido”.
Esto no solamente requiere un esfuerzo, sino también “un sentimiento de querer hacerlo bien para el otro”, lo que es “el verdadero punto de la relación”. Para ello, es necesario cambiar la idea de que los conflictos dentro de una pareja deben ganarse a toda costa por otra en la que se entienda que realmente sirven para crecer juntos y aprender de las experiencias pasadas para construir un vínculo más sano.
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