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La puesta a punto de Carlitos Alcaraz después de sus cuatro meses y medio en el taller ya está completa. Ritmo de competición: adquirido. Partidos ganados: en el bolsillo. Condición física: óptima. Timing de golpeo: recuperado. Se acabaron los partidos de rodaje. Con Tommy Paul llegó el momento de pisar el acelerador… y el motor respondió a la perfección.
Paul era el primer rival de peso que tenía el murciano desde su regreso. Aunque el de New Jersey, 21.º en el ranking, se defendió bien e incluso puso en posiciones incómodas a Alcaraz en algunos momentos, sucumbió en tres mangas. “Ganar a Tommy Paul siempre es una buena referencia para saber dónde estás”, explica Carlitos. “Espero poder seguir así. Tengo que ser exigente conmigo mismo. El saque puede mejorar, pero estoy contento y voy a disfrutar de este momento”.
Sea en jornada diurna o bajo las luces de la noche, el estadio Arthur Ashe es territorio Alcaraz. El murciano ha ganado 28 de los 31 partidos que ha disputado en el US Open, es decir, un 90,3% de victorias, el porcentaje más alto de cualquier jugador en la Era Open. Es un dato que impresiona, especialmente si se compara con los registros de otros tres grandes de este deporte: Sampras 88,8%, Federer 86,4% y Djokovic 85,6%.
Evaluando su actuación, Carlitos se da margen de mejora. “Me estoy dando notable de momento, tanto al torneo como al día de hoy”, analizaba. “Hay muchas cosas que puedo mejorar, en las que me quiero sentir más cómodo cuando llegue el momento, pero por lo general me siento muy contento con cómo están yendo las cosas”.
Estos cuatro primeros partidos le dan una nueva perspectiva a su retorno. “Al principio del torneo no venía con ninguna expectativa, sino simplemente venir a ver cómo reaccionaba mi cuerpo, cómo reaccionaba sobre todo la muñeca, y disfrutar de volver a la competición. Después de cuatro partidos muy buenos, ahora me siento capaz de ganar el torneo”.
Y en cuanto se le escapa que se ve campeón, modula su respuesta: “Sigo con la misma expectativa, con la misma mentalidad de saber que cada vez que salto a pista es un regalo y es un momento de disfrutar, y con esa idea de no saber cuándo va a ser mi último día”.
“Al principio del torneo no venía con ninguna expectativa, sino simplemente venir a ver cómo reaccionaba mi cuerpo”
Tras el partido de Wu, quejándose de haber fallado algunas derechas, se le vio regresar a las pistas de entreno antes de marcharse. Siempre autocrítico, se obligó a hacer sus deberes. “Es muy importante cómo te vas a la cama, en cuanto a sensaciones. Cuando ganas un partido, pero no tienes la sensación de haber golpeado bien la pelota, es mejor volver a la pista de entrenamiento, golpear algunas bolas y marcharte de las instalaciones con buenas sensaciones de cara a la siguiente ronda. Y hoy creo que todo el mundo ha visto la diferencia con mi derecha”.
Esta vez, ante su cita del martes, sus deberes serán: estudiar a su próximo rival, que saldría del duelo entre Tsitsipas y Shelton en la jornada nocturna. “Estoy ilusionado por jugar los cuartos de final, sea contra uno o contra otro. Tengo que estar preparado. Voy a ver el partido y estaré listo”.

Barcelonesa de nacimiento y neoyorquina de adopción.Empezó en La Vanguardia en 1990 en el Magazine y la sección de Deportes, antes de mudarse a Nueva York, desde donde colabora con temas deportivos y culturales.