Segunda prueba para Alcaraz y primera jornada nocturna en Ashe. Luces a tope, música bailonga y mucho bullicio. Carlitos está en su salsa. Entra en cancha sonriente y energético, luciendo un equipamiento todo en marrón, diseñado por el rapero Travis Scott. Eso sí, con su manga de compresión y su muñeca vendada “por precaución”, como él mismo dijo en su estreno.
En este test, su rival, Jaime Faria, es totalmente distinto a Safiullin. Tiene la misma edad que el murciano, y busca hacerse un hueco entre el nuevo grupo de jugadores jóvenes que quiere atacar a los de la cima. Es su segunda participación en el cuadro grande del Open, después de haberse colado en la edición anterior como “lucky loser”. El contraste con Alcaraz es obvio: con los mismos años ya ha sido número uno y tiene siete Grand Slams.
A Carlitos se le empieza a ver más suelto en la pista
“Cuando juegas con alguien como Jaime, es difícil, porque con el saque que tiene, que tiene una velocidad de saque y un bote con el segundo impresionante, es difícil coger la iniciativa. Y de fondo es un jugador que juega muy bien”, explica el defensor del título.
Ya en acción, a Carlitos se le ve más suelto. Va a por sus golpes, de derecha potente, de reveses largos y cortados. No se acobarda Faria, que deja ir el brazo como un látigo, buscando las líneas laterales y haciendo correr al murciano. Convierte un segundo punto de break para adelantarse y ponerse 5-3, ventaja suficiente para anotarse la primera manga. “Ha sido un juego donde no me he sentido del todo cómodo con mi saque”, confiesa Alcaraz. “Tuve prisa, no me tomé un tiempo, y contra alguien como Jaime, que saca muy fuerte, es muy difícil”.
Desde el banco, su equipo le pide calma, que no se acelere. Él, obediente, hace lo que le dicen. “He intentado seguir concentrado y calmado, pensando que las cosas buenas iban a venir, estando ahí en todo momento”. Reconduce el bache inicial y rápidamente le endosa un rosco a su rival en el segundo parcial, poniéndole frenos al portugués, que lo había empezado generando más ocasiones.

Con el partido igualado en parciales, Carlitos empieza a meter florituras. Se siente más cómodo en la cancha y se nota. Se ven más dejadas, más globos que hacen que Jaime se lo piense dos veces antes de subir a la red, más fluidez y agilidad para llegar a golpes imposibles.
Sigue sin miedo Faria, con bombazos de derecha que extraen los “ohs” y “ahs” del público, pero nada puede hacer para evitar que Alcaraz se anote los dos sets siguientes. Con un punto de saque, obtiene su pase a tercera ronda y amplía a 16 sus victorias consecutivas
en Grand Slam. Para celebrar el triunfo, lanza una flecha invisible a su palco, desde donde sus hermanos pequeños, que han viajado con él y el resto de su familia, le devuelven otra.
Alcaraz hace un balance muy positivo de su actuación. “Me he sentido muy bien. Quizás un poquito mejor que en primera ronda, en general: en la movilidad, en los golpes, en darme cuenta, sobre todo, de lo que está pasando en el partido y manejar mejor las situaciones.”
El chino Yibing Wu, 113° en la clasificación, le espera en tercera ronda. “Es un jugador muy talentoso. Tiene un “timing” y un golpeo de bola muy limpio. Es difícil encontrarle huecos, cogerle la iniciativa en los puntos. Tiene un buen saque, un buen resto, muy buenos golpes”.
Solo se han enfrentado una vez: en Shanghai, hace dos años, donde Carlitos fue el ganador. “Va a ser una buena prueba. Ahora mismo voy a intentar recuperar. Ya mañana tendré tiempo para hablar con Samu, con mi equipo, para ver cómo planteamos el partido. Pero va a ser un partido exigente. Tengo muchas ganas de tener este tipo de partidos.”

Barcelonesa de nacimiento y neoyorquina de adopción.Empezó en La Vanguardia en 1990 en el Magazine y la sección de Deportes, antes de mudarse a Nueva York, desde donde colabora con temas deportivos y culturales.