Europa
La gravedad del ataque, ocurrido el pasado 4 de agosto, reside en el carácter estratégico del aeropuerto alemán, que participa en operaciones logísticas vinculadas a la OTAN y al apoyo a Ucrania
Carmen Valero Berlín
Actualizado Martes, 1 septiembre 2026 - 20:16
El Gobierno alemán ha responsabilizado este martes oficialmente a Rusia del intento de atentado con un dron cargado de explosivos contra el aeropuerto de Leipzig/Halle, uno de los principales centros logísticos de Alemania y una infraestructura clave para el transporte de material hacia Ucrania. Berlín considera que el ataque, que fracasó porque el artefacto no llegó a explotar, forma parte de la campaña de guerra híbrida que Moscú desarrolla en territorio europeo.
El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, anunció la conclusión de las investigaciones durante una comparecencia conjunta en Berlín con el titular de Exteriores, Johann Wadephul. Según Dobrindt, los resultados de la investigación policial, el modus operandi y la información obtenida por los servicios de Inteligencia permiten al Gobierno alemán atribuir a Rusia la autoría del intento de atentado.
El incidente se produjo en la noche del 4 al 5 de agosto en el aeropuerto de Leipzig/Halle. Una de las aeronaves no tripuladas, equipada con explosivos y un detonador, apareció en la zona de seguridad del aeropuerto, en las inmediaciones de aviones de carga ucranianos. Entre las aeronaves estacionadas se encontraban Antonov An-124 utilizadas para el transporte de mercancías y material. El explosivo no llegó a detonar y pudo ser posteriormente desactivado.
La gravedad del episodio reside también en el carácter estratégico del aeropuerto. Leipzig/Halle es uno de los grandes centros europeos de carga aérea y participa en operaciones logísticas vinculadas a la OTAN y al apoyo a Ucrania. Para las autoridades alemanas, el objetivo del ataque era por tanto mucho más que una infraestructura civil.
Hasta ahora, Berlín había evitado señalar directamente a Moscú. Dobrindt se había limitado a hablar de un "nuevo escenario de ataques" y de acciones híbridas promovidas por "potencias extranjeras", mientras continuaban las investigaciones. El canciller Friedrich Merz había adelantado el domingo que las pesquisas estaban prácticamente concluidas y que Alemania preparaba una respuesta coordinada con sus aliados.
La acusación supone una nueva escalada en las ya deterioradas relaciones entre Berlín y Moscú. Wadephul había anticipado que Alemania respondería de manera "equilibrada y meditada", pero dejando claro que el Gobierno no estaba dispuesto a aceptar ataques contra infraestructuras alemanas como parte de una supuesta zona gris entre la paz y la guerra.
La respuesta diplomática es además inmediata. Alemania ha anunciado el cierre del consulado ruso en Bonn a partir del 18 de septiembre y la rescisión del acuerdo que permite el funcionamiento de la Casa Rusa (Russisches Haus) en Berlín, uno de los principales instrumentos de presencia cultural rusa en Alemania.
Moscú ha rechazado hasta ahora cualquier responsabilidad en el incidente. El Kremlin y las autoridades rusas han negado reiteradamente las acusaciones occidentales sobre operaciones de sabotaje en Europa y las han presentado como intentos de alimentar una campaña antirrusa.
El caso de Leipzig se inscribe en una sucesión de incidentes que los servicios de seguridad europeos investigan desde el comienzo de la invasión de Ucrania: incendios, sabotajes, ciberataques, paquetes incendiarios y vuelos de drones sobre instalaciones militares y otras infraestructuras críticas. Alemania sospechó ya de una operación rusa tras un incendio registrado en el mismo aeropuerto de Leipzig/Halle en 2024.
Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha asegurado este martes que la Alianza seguirá reforzando su capacidad "para disuadir y defender a todos los aliados frente a cualquier amenaza, incluidas acciones malintencionadas como las observadas en Leipzig".