
El condenado narcotraficante Carlos José Robayo Escobar, conocido como alias Guacamayo, salió de la cárcel de Valledupar para continuar el cumplimiento de su pena de 41 años de prisión en un resguardo indígena ubicado en la región del Alto Naya, entre Buenaventura y Jamundí, en el Valle del Cauca.
De acuerdo con la información publicada por El Tiempo, la decisión fue adoptada por el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Valledupar, que autorizó el traslado del condenado al Centro de Armonización del resguardo indígena Yu Cehk, del pueblo Nasa.
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Robayo Escobar fue condenado por homicidio agravado, concierto para delinquir agravado con fines de homicidio y fabricación, tráfico o porte agravado de armas de fuego y municiones, delitos cometidos cuando estuvo a la cabeza del grupo delincuencial conocido como La Gran Alianza.
La condena de 41 años fue confirmada por el Tribunal Superior de Cali y posteriormente por la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, el juez de ejecución de penas consideró que podía continuar privado de la libertad bajo un tratamiento especial en el resguardo indígena.

Para tomar la decisión, el despacho tuvo en cuenta una solicitud presentada por el gobernador del resguardo Yu Cehk, así como una certificación del Ministerio del Interior en la que el condenado aparece registrado en los censos de esa comunidad indígena.
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El juez también revisó documentación sobre la existencia del Centro de Armonización y sus condiciones para recibir a personas privadas de la libertad. Según el expediente citado, el área jurídica de la cárcel verificó el lugar y concluyó que cumplía los requisitos necesarios.
El informe señala que el centro cuenta con dormitorios con capacidad para unas ocho personas, cocina, comedor, baños, espacios de trabajo, un sitio destinado a prácticas espirituales y un área de recreación.
La vigilancia, según la decisión, quedará a cargo de la Guardia Indígena, que será responsable de controlar que los internos permanezcan en el lugar. En materia de salud, el resguardo ofrece atención con medicina tradicional y médicos ancestrales.
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Si el condenado requiere atención especializada, deberá ser trasladado al centro de salud de La Playa, en el Naya, ubicado aproximadamente a una hora del resguardo.
El caso genera atención por la gravedad de los delitos y por el cambio del lugar de reclusión. Aunque alias Guacamayo dejará un establecimiento penitenciario ordinario, la decisión judicial aclara que eso no implica una reducción de la pena ni que quede en libertad.
El juez concluyó que Robayo Escobar puede cumplir la condena en el resguardo bajo normas que protegen los derechos y tradiciones de los pueblos indígenas. No obstante, el condenado deberá permanecer privado de la libertad en el Centro de Armonización.
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Como condición, el Inpec tendrá que realizar visitas periódicas para verificar que alias Guacamayo siga en el lugar autorizado. Si no se encuentra allí, el beneficio deberá ser revocado de inmediato.

Además, el traslado solo podrá concretarse mediante un acta firmada entre el Inpec, la autoridad indígena y el condenado, en la que queden claras las obligaciones de custodia y permanencia.
La decisión abre nuevamente el debate sobre el cumplimiento de penas en centros de armonización indígena, especialmente en casos de condenados por delitos graves. Aunque la figura busca respetar la jurisdicción y las tradiciones de los pueblos indígenas, también plantea retos de control y verificación.
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Según el reporte, en otros casos ha sido difícil comprobar que los condenados realmente cumplan la pena en el lugar asignado. Por eso, el seguimiento del Inpec será clave para establecer si Robayo Escobar permanece bajo custodia y si el resguardo cumple las condiciones ordenadas por el juzgado.