
La dependencia mutua entre las mayores compañías tecnológicas adquiere un nuevo protagonismo en el impulso de la economía y los mercados bursátiles. Las inversiones cruzadas en inteligencia artificial y espacios emergentes, como el sector espacial, se han consolidado como el principal motor de los beneficios de empresas como Amazon y Alphabet (empresa matriz de Google).
Durante los últimos trimestres, ambas compañías se han beneficiado de la valorización de sus participaciones en empresas de inteligencia artificial y tecnología espacial.
Según datos de Satori Insights citados por The New York Times, más del 70 por ciento de las ganancias netas trimestrales de Alphabet provinieron de inversiones en otras compañías, especialmente en SpaceX, liderada por Elon Musk. La salida a bolsa de SpaceX en junio marcó el mayor debut bursátil registrado hasta ahora.
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Por su parte, Amazon obtuvo aproximadamente el 65 por ciento de su ingreso neto gracias a su participación en Anthropic, una de las firmas emergentes más destacadas en inteligencia artificial, que también planea debutar en bolsa. Estos resultados reflejan una creciente interdependencia entre los gigantes tecnológicos y las nuevas empresas impulsadas por inteligencia artificial.
El fenómeno muestra que las inversiones entre las grandes tecnológicas y las start-ups de inteligencia artificial generan un círculo financiero: los fondos aportados por las gigantescas tecnológicas suelen terminar en la compra de servicios de nube o productos ofrecidos por esas mismas compañías.
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En declaraciones al medio, Matt King, fundador de Satori Insights, lo resumió al afirmar: “Lo que financia la inteligencia artificial es ahora cada vez más inteligencia artificial”.
Esta dinámica ha suscitado inquietudes entre analistas e inversores, quienes advierten sobre los riesgos de un mercado cada vez más autorreferencial. No obstante, ejecutivos del sector, como Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, han defendido este modelo circular como una vía creativa para liberar capital y acelerar la innovación tecnológica.
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La magnitud de estos movimientos resulta determinante para la economía global. Las llamadas Magnificent 7 —una agrupación compuesta por Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta, Apple, Tesla y Nvidia— sumaron 315.600 millones de dólares en ganancias netas durante el segundo trimestre de este año. De esa cifra, el 42 por ciento provino de ganancias por inversiones, un salto respecto al 5 por ciento del trimestre anterior.
Sin estos ingresos extraordinarios, el crecimiento de las utilidades habría sido plano respecto al trimestre previo, indica el medio.
Por su parte, empresas como Microsoft, Meta, Apple y Tesla no reportaron ingresos comparables por inversiones, mientras que Nvidia sí registró cerca de 13.000 millones de dólares en ganancias gracias a sus participaciones en OpenAI, Anthropic y otras firmas del sector.
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El auge de las inversiones cruzadas ha reconfigurado el papel de la bolsa de valores en la economía. “El mercado bursátil nunca fue solo un reflejo de la economía, pero ahora se ha convertido en uno de sus motores principales”, señaló Matt King.
Los beneficios se calculan en función del valor de mercado de las participaciones al cierre de cada trimestre, lo que implica que los resultados pueden variar abruptamente si ocurren cambios bruscos en la cotización de las empresas participadas.
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El caso de Alphabet ilustra esta volatilidad: la empresa reportó casi 80.000 millones de dólares en beneficios antes de impuestos derivados de inversiones en SpaceX y otras firmas, con una tenencia de 94.100 millones de dólares en acciones de SpaceX.
Tras la salida a bolsa de SpaceX, el valor de las acciones de Alphabet experimentó grandes oscilaciones, situándose un 17 por ciento por debajo del nivel reportado el 30 de junio.
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Amazon, en tanto, atribuyó en un documento regulatorio una ganancia de 50.000 millones de dólares principalmente a su participación en Anthropic. La evolución de estos beneficios dependerá de la cotización futura de las start-ups a medida que salgan a bolsa.