El conflicto entre Wanda Nara y Mauro Icardi acumula un nuevo capítulo cada hora que pasa. Al litigio por la tenencia de las hijas y la disputa económica se sumó ahora un robo, un fallo judicial adverso para la empresaria y una negativa del delantero que mantiene a las menores sin pasaportes vigentes. La abogada de Wanda, Ana Rosenfeld, interrumpió sus vacaciones en Ibiza para dar la cara ante las cámaras y contar su versión.
El detonante más reciente ocurrió durante la final del Mundial 2026. Mientras el mundo miraba el partido entre Argentina y España, la casa de campo de Wanda en Milán fue asaltada por tres delincuentes. En ese momento se encontraban allí cuatro de sus cinco hijos junto a Nora Colosimo. Entre lo sustraído estaban los documentos personales de los niños, lo que abrió de inmediato un nuevo frente en la ya larga batalla judicial entre la expareja.
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El problema no tardó en escalar. Para renovar los pasaportes de las hijas se necesita la firma de ambos progenitores, e Icardi se negó a estamparla. El delantero, que atraviesa un período sin club, viajó a Italia junto a la China Suárez y luego regresó a Argentina para estar presente en el cumpleaños de Amancio, el hijo menor de la actriz. La renovación de los documentos, mientras tanto, quedó en suspenso.
En paralelo, la Corte de Apelación de Milán emitió una resolución sobre el reclamo económico que Wanda había presentado ante la justicia italiana. El tribunal dictaminó que la conductora de Love Is Blind es autosuficiente desde el punto de vista económico y que, por esa razón, no corresponde que perciba una pensión mensual de 250.000 euros, más lo que pidió por cada niña, que sumaba una cifra cercana al medio millón de euros por mes. El fallo cerró esa vía de ingreso que Wanda había reclamado en el marco del divorcio.
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Con ese panorama de fondo, Rosenfeld decidió hablar con el periodista Gustavo Descalzi para Lape Club Social (América TV). Paula Varela lo subrayó en el piso: “Ana no estaba dando la cara, no estaba hablando con ningún medio, solamente ponía algunos posteos en redes, así que es un hallazgo esa nota”.
Lo primero que hizo Rosenfeld fue desactivar la hipótesis de una restitución internacional, un término que había circulado en los días previos. “Nunca de restitución internacional. No estamos hablando de un secuestro”, afirmó con énfasis.
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La abogada describió luego la situación de las hijas. “Son chiquitas grandes”, dijo, y apuntó que el conflicto entre adultos las salpica de lleno: “Están perdiendo su niñez por culpa de una pelea de adultos que no tendría por qué estar salpicándolas”. Según Rosenfeld, cada vez que las nenas hablan con su padre, el mensaje es el mismo: “Papá, queremos volver a nuestro país, con nuestra familia, con nuestros hermanos, con nuestros amigos, con nuestro colegio. Queremos todo eso”. La respuesta de Icardi, según la letrada, esquiva ese pedido: “Nos pregunta por qué no le mandamos fotos de no sé qué”.

La abogada también también se refirió a la salud de Wanda y su diagnóstico de leucemia, un tema que la empresaria había mantenido en un segundo plano durante los últimos meses. “Wanda nunca fue ajena a toda esta situación en cuanto a su salud”, dijo Rosenfeld, y recordó que desde la primera aparición de la enfermedad, su clienta decidió apostar por la medicina argentina. “Ella confía en la medicina argentina”, señaló Rosenfeld, y añadió una reflexión más amplia: “Nada es gratis. La mala sangre trae consecuencias. Ella hace mucho tiempo se viene haciendo mala sangre, viene teniendo disgustos muy grandes que no los hizo públicos”.
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La letrada cerró esa parte de la entrevista con una distinción que consideró central para entender a su clienta: “Hay dos Wandas. Está la Wanda en la vida privada, íntima, que siempre fue sumisa, a pesar de que es la gran empresaria, que es la mujer que todo lo puede frente a las cámaras, pero en la vida privada es una mujer”.