Antonio Grimau murió ayer a los 82 años, una noticia que enluta al mundo del espectáculo argentino. El actor atravesaba problemas de salud y se encontraba internado en el Hospital Municipal de Rehabilitación Respiratoria María Ferrer, según confirmó la Asociación Argentina de Actores.
“Despedimos al actor Antonio Grimau. A través de su trabajo en los escenarios y las pantallas, construyó una sólida trayectoria que forma parte de la historia del espectáculo argentino. Abrazamos a sus seres queridos en este momento de dolor”, escribió la entidad.
Grimau había atravesado un delicado cuadro de salud en 2021, cuando contrajo coronavirus y desarrolló una neumonía bilateral que lo mantuvo internado durante casi dos meses, necesitó asistencia respiratoria y sufrió una recaída que obligó a hospitalizarlo nuevamente.
El propio intérprete contó entonces que había perdido 22 kilos y que debió realizar tres meses de kinesiología para recuperar la masa muscular, al punto de temer que no volvería a caminar.
Su muerte sorprendió al mundo del espectáculo porque, más allá de su edad, Grimau continuaba sobre las tablas, incluso durante este año, junto a Betiana Blum en la obra “El diario de Adán y Eva”, estrenada en mayo pasado. La adaptación de los textos de Mark Twain se inició en el Teatro Regina y tuvo su paso por suelo platense en septiembre pasado.
En enero de este año, el artista había estrenado la comedia dramática “Vamo’ los pibes” en el Multiteatro, junto a Osvaldo Laport, Raúl Lavié y Osvaldo Santoro, bajo la dirección de Federico Palazzo.
DE GALÁN DE NOVELAS A UN ACTOR CONSAGRADO
Nacido el 10 de marzo de 1944 en Remedios de Escalada, Lanús, Grimau comenzó a actuar a los 16 años, cuando se presentó a una convocatoria para integrar un elenco teatral en el barrio porteño de Almagro.
Su popularidad creció con las telenovelas “Trampa para un soñador” y “Quiero gritar tu nombre”, en las que compartió protagonismo con Cristina Alberó y alcanzó repercusión también entre el público hispanohablante de Estados Unidos.
La trayectoria de Grimau estuvo marcada por su popularidad como galán de telenovelas y por su posterior consolidación como actor dramático, tanto en televisión como en teatro. Entre sus trabajos más recordados en la pantalla chica figuran “Trampa para un soñador”, “Dos a quererse”, “Ricos y famosos”, “Soy gitano”, “Padre Coraje” y “Vidas robadas”, ficciones en las que compartió elenco con figuras centrales del espectáculo argentino.
Uno de los hitos de su carrera llegó en 1990, cuando protagonizó “Los invertidos”, de José González Castillo, bajo la dirección de Alberto Ure y junto a Cristina Banegas y Lorenzo Quinteros, en una puesta del Teatro San Martín que significó un punto de inflexión en su recorrido artístico. En cine, debutó en 1974 con “La Mary”, la película protagonizada por Susana Giménez y Carlos Monzón, y luego integró los elencos de producciones como “Caballos salvajes” y “Angélica”. Sin embargo, uno de los papeles más destacados de su etapa madura fue el de Roberto Sánchez en “Sandro de América”, la miniserie de 2018 dirigida por Adrián Caetano, en la que interpretó al cantante durante su adultez.
Tras una charla con el director, Grimau aceptó el desafío de comprender la profundidad emocional del artista y transmitirla en pantalla y su interpretación trajo sus frutos y resultó galardonado con el Premio Martín Fierro como Mejor Protagonista por su labor en la ficción.
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