Aunque se calcula que el porcentaje es mucho mayor, 1% de la población está diagnosticada con inteligencia límite, un tipo de discapacidad intelectual leve -el CI de estas personas está entre 70 y 85- que es tan frecuente como desconocida e invisible.
Y es que personas como Antonio Jesús, no tienen ningún rasgo físico aparente, pero pueden presentan características como dificultades en el aprendizaje, desfase entre su edad cronológica y su edad mental o déficit en la psicomotricidad, en el lenguaje o en las habilidades sociales, entre otras cosas.
Se trata de características que pueden llegar a limitarles mucho, pero que no impiden que puedan alcanzar un alto grado de autonomía si cuentan con los apoyos y la comprensión adecuados. De lo contrario, como denuncian desde organizaciones como la Fundación Magdalena Moriche, se encuentran ‘en tierra de nadie’.
Eso es lo que le pasó a Antonio Jesús durante años, que encontró mucha incomprensión, sobre todo durante su etapa educativa.
Natural de un pequeño pueblo de Badajoz, Fuente del Maestre, en ese entorno no encontró lo que necesitaba, más bien lo contrario. "En el colegio lo pasé bastante mal, sufrí bullying, acoso… y la verdad es que por parte de los profesores, mucha ayuda no tuve, todo lo contrario. Casi no me adaptaban las asignaturas y yo lo pasaba mal, iba sacando las cosas como podía. Si no llega a ser por el apoyo que tuve de mi familia y más tarde de la asociación, no sé qué habría hecho".
La importancia de contar con apoyo especializado
Gracias al apoyo de la Fundación Magdalena Moriche años después, su vida cambió radicalmente. Allí no solo encontró comprensión y empatía, también todos los apoyos que le hacían falta para alcanzar todo su potencial. "No pude terminar la ESO por falta de apoyo y porque tuve una lesión en la rodilla, pero seguí estudiando gracias a la asociación, me preparé oposiciones y la aprobé, aunque no saqué plaza y me saqué el carnet de conducir. Y todo lo logré gracias a este apoyo, para mí fue un cambio radical. Allí encontré el apoyo que necesitaba y a nivel social fue tremendo, desde entonces tengo muchos amigos, cosa que en el pueblo no tenía", recuerda agradecido.
Sólo pido salud y tener una vida normal, como la de cualquiera
En la actualidad, Antonio Jesús tiene 28 años, vive en un piso tutelado con siete compañeros más y un monitor de la fundación y tiene una vida completamente autónoma y plena. Atrás quedaron los años de sufrimiento y de sentirse distinto. "Mi vida ahora es completamente diferente, para bien. En el piso nos organizamos muy bien, compartimos tareas y somos como una familia. Además, estoy trabajando de reponedor y hago un montón de actividades".
Entre sus favoritas, practicar deporte, sobre todo el judo y boxeo. "Mi ídolo ahora mismo es Ilia Topuria, me encantaría conocerlo", cuenta emocionado. Aunque si hay algo que le emociona aún más son los coches deportivos. "¡Me encantan! Como veis en la foto. El coche no es mío, ¿eh?, ya me gustaría, pero al menos lo pude conducir. ¡Menuda experiencia!", comparte, feliz.
Aprobar una oposición y más apoyo para la inteligencia límite
Como sabe lo que es sentirse distinto e incomprendido durante años, a Antonio Jesús le gustaría evitar más chicos pasarán por lo que él ha pasado. "La gente todavía no sabe lo que es la inteligencia límite, es muy desconocida y somos muchos. Y se tiene que conocer, porque, con los apoyos adecuados, como ha sido mi caso desde que entré en la fundación, las personas con inteligencia límite, podemos conseguir muchas cosas. Las personas con inteligencia límite y con discapacidad intelectual somos iguales que el resto y podemos hacer grandes cosas. Espero que poco a poco se vaya conociendo", insiste. "Y a los padres les diría que acepten lo que tienen sus hijos, porque hay familias a las que les cuesta verlo y así es muy complicado que encuentren el apoyo que necesiten sus hijos, y ellos sufren mucho. Por ese lado yo no he tenido problema, pero sé que hay gente que le pasa".
Él, desde luego, no se pone límites y seguirá luchando para mejorar su vida. "En mi trabajo estoy muy bien, mis compañeros me quieren mucho… pero mi próximo objetivo es aprobar una oposición y tener plaza. Y a nivel más personal, no pido mucho, sólo salud y tener una vida normal, como la de cualquiera".