
En el margen chileno del sureste del océano Pacífico, un equipo liderado por Jorge Pérez-Schultheiss, del Museo Nacional de Historia Natural de Chile, documentó que pequeños anfípodos se adhieren a arañas marinas gigantes para desplazarse por el lecho oceánico.
El comportamiento fue registrado por las cámaras del sumergible robótico SuBastian durante una exploración a miles de metros de profundidad.
PUBLICIDAD
Los crustáceos observados pertenecen a la especie Mesopleustes abyssorum y tenían como huéspedes a ejemplares de Colossendeis colossea, una araña oceánica de gran tamaño. Los anfípodos son animales similares a camarones y tienen una capacidad limitada para nadar.
El hallazgo se divulgó en un artículo de la revista Ecology. El equipo registró la interacción en 2 lugares distintos y con varios individuos, un aspecto que plantea que la conducta podría ser más frecuente de lo que se creía en esta parte de las profundidades marinas.

Según Phys.org, la primera observación se produjo en un cañón submarino rocoso y escarpado, a 3.155 metros de profundidad. En ese lugar, los científicos identificaron 3 anfípodos sobre una misma araña oceánica gigante.
PUBLICIDAD
Los 2 ejemplares de mayor tamaño estaban sujetos a los apéndices sensoriales y reproductivos del animal. Una hembra más pequeña se ubicaba sobre una de las largas patas empleadas por el arácnido para caminar por el fondo.
El uso de distintas partes del cuerpo del huésped permitió a los crustáceos conservar el contacto mientras el animal avanzaba. Los investigadores no informaron que se hubiera producido un daño visible en la araña marina durante la observación.
4 días después, la expedición encontró un caso semejante a unos 225 kilómetros de distancia, en un punto situado a 2.698 metros de profundidad. Allí, 2 anfípodos grandes permanecían firmemente unidos a otra araña.
PUBLICIDAD

Los anfípodos utilizaban una estructura larga, parecida a una garra, en el extremo de sus extremidades para conservar el agarre; ese mecanismo habría permitido que permanecieran sobre las arañas mientras estas se movían por un entorno de difícil acceso.
La repetición del comportamiento en 2 escenarios separados llevó al equipo a considerar que no se trata necesariamente de un hecho aislado. “Esta asociación podría ser común y estar muy extendida en la zona”, declararon los científicos.
Las profundidades del océano siguen siendo espacios relativamente inexplorados frente a las aguas someras; esa falta de observaciones limita el conocimiento sobre las relaciones entre especies que habitan a varios kilómetros bajo la superficie.
PUBLICIDAD

El equipo todavía no conoce con certeza por qué los anfípodos se suben a las arañas marinas. Sin embargo, propuso que este traslado podría facilitar el desplazamiento de una especie que no nada con facilidad.
Una posibilidad es que los crustáceos aprovechen a los animales más grandes como medio de transporte para recorrer distancias considerables. También podrían usar a las arañas como puntos de encuentro móviles para localizar pareja.
Otra hipótesis plantea que permanecer sobre estos huéspedes ayudaría a los crustáceos a eludir depredadores. El estudio también contempla que la relación les permita acceder a partículas de alimento en un ambiente donde los recursos son escasos.
PUBLICIDAD
Analizar la ecología trófica, es decir, las relaciones alimentarias entre los organismos y su entorno, permitiría determinar si el viaje se vincula con la obtención de comida en el fondo del océano.

Los autores señalaron que serán necesarios más registros en el lugar donde viven las especies para establecer si la conducta es casual o habitual. Además, propusieron realizar estudios de genética de poblaciones.
“Los estudios que incluyan más observaciones in situ, estudios de genética de poblaciones y ecología trófica podrían revelar si esta interacción es accidental”, concluyeron los investigadores.
Las observaciones in situ son aquellas realizadas directamente en el entorno natural de los animales. El análisis podría determinar además si el comportamiento constituye una forma de dispersión para una especie con movilidad reducida.
PUBLICIDAD
Los científicos también evaluarán si esta asociación representa una adaptación a los entornos marinos con pocos recursos alimenticios. Por ahora, las imágenes obtenidas en el margen chileno muestran que los anfípodos y las arañas marinas gigantes comparten el fondo oceánico de una forma que requiere más investigación.