
10/09/2026 19H20
Hace unos días, el presidente del Banco Central de Reserva del Perú, Julio Velarde, explicó ante el Congreso uno de los principales efectos de establecer topes a las tasas de interés, ¿qué dijo?
“El problema del tope es que no asegura que haya crédito (…) al que le cobraba mucho, deja de darle. No es que le baje la tasa, deja de darle. Entonces, creo que no tiene mucho sentido hacerlo”, afirmó.
En ese contexto, y ante las recientes afirmaciones realizadas por el excongresista de Acción Popular Víctor Andrés García Belaunde sobre las tasas de interés en el sistema financiero, la Asociación de Bancos del Perú considera necesario realizar las siguientes precisiones.
Los topes a las tasas de interés han terminado excluyendo del crédito formal a miles de peruanos, especialmente a quienes tienen menores ingresos, poco historial crediticio presentan mayor riesgo. Cuanto mayor es el riesgo de prestar a una persona, mayor es la tasa necesaria para cubrir ese riesgo. Si esa tasa supera el límite permitido por ley, el crédito no puede otorgarse. Así, personas que podrían acceder a financiamiento en bancos, cajas u otras entidades de microfinanzas quedan fuera del sistema formal.

Julio Velarde, presidente de BCRP
El BCRP estimó que, a casi tres años de implementados los topes, 542.900 personas habían sido afectadas: 218.300 habrían quedado fuera del sistema financiero y otras 324.600 no habrían podido incorporarse al crédito formal.
La tasa máxima establecida por el BCRP no es la tasa que pagan de manera general los clientes. Es un límite regulatorio para determinadas operaciones. Tampoco es cierto que existan operaciones sujetas a este límite con tasas de interés de 200%. Es incorrecto sumar tasas y comisiones y presentar el resultado como si todo fuera interés.
Las comisiones corresponden a servicios adicionales o complementarios, están reguladas, deben ser voluntariamente pactadas con el cliente y son supervisadas permanentemente por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), que fiscaliza de manera integral y continua la actividad bancaria y el cumplimiento de las normas de protección al consumidor financiero.
Excluir a una persona del crédito formal no elimina su necesidad de financiamiento. La empuja a buscar otras alternativas y aumenta su exposición al crédito informal, incluido el “gota a gota”. Según el IPE, el 49% de quienes recurrieron al crédito informal pagaban tasas anualizadas de 500% o más.

La tasa máxima establecida por el BCRP no es la tasa que pagan de manera general los clientes, asegura Asbanc. Foto: Andina/ Referencial.
“El costo del crédito es una preocupación legítima y existe espacio para seguir reduciéndolo. Pero el camino no pasa por controles que no han logrado ese objetivo y que terminanrestringiendo el acceso al financiamiento formal. Este no es un debate sobre defender tasas altas, sino sobre garantizar que más peruanos puedan acceder a un crédito formal, transparente y supervisado, y hacerlo en mejores condiciones. Un tema de esta importancia exige información precisa y rigor técnico”, argumenta Asbanc.
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