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El 65% de los argentinos desaprueba la gestión del Gobierno nacional y un 67% considera que el país transita por un rumbo equivocado, según el último relevamiento de la consultora Zuban Córdoba. Sin embargo, el creciente rechazo al oficialismo no se traduce necesariamente en un respaldo a la oposición, ya que una parte significativa del electorado tampoco encuentra representación en los dirigentes actuales.
Así lo explicó Facundo Londero, analista político de la firma, durante una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones, en la que analizó los resultados del informe de octubre, titulado El silencio de la mayoría, elaborado a partir de una investigación nacional de 1.600 casos.
El especialista señaló que el estudio identificó un predominio de sentimientos negativos frente al presente y las perspectivas de corto plazo. El enojo, la incertidumbre, el miedo y la tristeza aparecen entre las principales emociones expresadas por los encuestados.
“Observamos que hay un 20 o 25% de la sociedad que está muy enojada con la política, con los políticos y con la situación”, sostuvo. A su entender, ese segmento podría terminar definiendo el resultado electoral del próximo año.
Londero explicó que se trata de ciudadanos que no necesariamente participan de las discusiones más visibles en las redes sociales y que, por el momento, no encuentran un espacio partidario o ideológico capaz de representar sus demandas.
Esta situación configura un escenario particular para 2027: aunque existe un rechazo mayoritario al rumbo económico y político, todavía no aparece una alternativa que logre capitalizar ese descontento.
Una elección marcada por el rechazo a los adversarios
El analista consideró que la próxima disputa presidencial podría organizarse menos alrededor de la adhesión a determinados proyectos y más en función del rechazo a sus principales referentes.
“No va a haber un kirchnerismo versus mileísmo, sino un antikirchnerismo versus un antimileísmo”, planteó, al describir una dinámica en la que muchos ciudadanos podrían optar por un candidato principalmente para impedir el triunfo de otro.
En ese contexto, señaló que Javier Milei conserva la capacidad de representar al electorado antikirchnerista, mientras que el rechazo al Presidente todavía no encuentra una conducción política claramente definida.
La encuesta también refleja dificultades de imagen para las principales figuras nacionales. Según los datos mencionados por Londero, Milei registra un 35% de valoración positiva y un 63% de negativa.
El especialista añadió que todos los dirigentes nacionales evaluados con niveles suficientes de conocimiento presentan un diferencial de imagen desfavorable, es decir, más opiniones negativas que positivas.
Dentro de ese panorama, destacó que alrededor del 15% al 20% de la población mantiene una valoración desfavorable de prácticamente todas las figuras políticas medidas.
Para el consultor, esta situación responde tanto a la polarización como a la ausencia de liderazgos capaces de despertar expectativas entre los sectores que se encuentran desencantados.
El poder adquisitivo, una variable decisiva para Milei
Otro de los resultados destacados del estudio es que más del 60% de los consultados afirma que nunca votaría al actual Presidente. No obstante, Londero advirtió que ese indicador no puede interpretarse automáticamente como un resultado electoral.
Explicó que dentro de ese porcentaje también existen votantes antikirchneristas o antiperonistas que, ante una elección polarizada, podrían reconsiderar su posición.
Por ese motivo, identificó dos factores centrales para los próximos comicios: la evolución de la economía cotidiana y la capacidad de los distintos espacios para movilizar a quienes hoy rechazan a ambos polos políticos.
“Toda mejora en el salario y el poder adquisitivo puede significar mejoras en los números a futuro de La Libertad Avanza”, señaló.
En ese sentido, consideró que la reducción de la inflación, que anteriormente había sido uno de los principales argumentos del oficialismo, ya no alcanza por sí sola para sostener el acompañamiento electoral.
El deterioro de los ingresos y las dificultades económicas de los hogares adquirieron mayor importancia en la evaluación de la gestión, según su interpretación de los resultados.
Patricia Bullrich mejora su imagen y aparece como alternativa dentro del oficialismo
El informe también registró una evolución favorable para Patricia Bullrich, cuya imagen positiva creció cinco puntos durante el último mes, de acuerdo con lo expuesto por el analista.
Actualmente, la dirigente alcanza un 43% de valoración favorable y un 55% de opiniones negativas, lo que la ubica entre las figuras mejor posicionadas del espacio oficialista.
Londero vinculó esa mejora con una estrategia de diferenciación respecto de las formas y el estilo comunicacional del Presidente.
A su juicio, Bullrich podría captar el respaldo de sectores de centroderecha, antiguos votantes del PRO y ciudadanos que acompañaron a Milei, pero que posteriormente se distanciaron por razones económicas o por sus intervenciones públicas.
También mencionó que determinados sectores de poder podrían considerarla una alternativa política ante un eventual debilitamiento electoral del mandatario.
Sin embargo, aclaró que el crecimiento de su imagen no elimina el elevado nivel de rechazo que afecta al conjunto de la dirigencia nacional.
Las dificultades para construir una tercera opción
Consultado sobre la posibilidad de que aparezcan nuevos referentes capaces de captar el voto desencantado, Londero consideró que las condiciones actuales son diferentes de las que permitieron el ascenso de Milei en 2023.
Explicó que los dirigentes que buscan posicionarse por fuera de los espacios tradicionales todavía no consiguieron alcanzar la centralidad política que tuvo el actual Presidente antes de su llegada al poder.
Además, recordó que los intentos recientes de construir una alternativa intermedia encontraron dificultades frente a la fuerza de los dos grandes polos electorales.
Como ejemplo mencionó la experiencia de Provincias Unidas, cuyo margen de crecimiento terminó reducido por la polarización.
Para Londero, la demanda de renovación existe, pero todavía no hay una fuerza política que haya logrado transformarla en una propuesta con capacidad de representación electoral.
