En pleno debate sobre la vivienda, el precio de los hogares es un claro protagonista por dejar al margen a miles de personas. Más allá, está el caso de viviendas directamente inaccesibles al común de los mortales. Este es el caso de esta casa de Roses, en la Costa Brava, que desde el inicio de su comercialización hace unos meses continúa buscando comprador por 22 millones de euros. El chalet, situado en primera línea de mar en la playa de la Almadrava, es la vivienda más cara de Catalunya anunciada en el portal de referencia Idealista.
La propiedad dispone de 1.202 metros cuadrados construidos y alrededor de 970 metros cuadrados útiles, unas dimensiones poco habituales incluso dentro del mercado inmobiliario de lujo. En su interior se distribuyen ocho dormitorios y siete baños, además de amplias estancias orientadas hacia el Mediterráneo.
Uno de sus principales atractivos es precisamente su ubicación. La vivienda se encuentra frente al mar en Almadrava, una de las zonas residenciales de Roses, con el Mediterráneo prácticamente a los pies de la propiedad y acceso a diferentes espacios exteriores.
Un conjunto residencial
En realidad, no se trata únicamente de una vivienda. La finca reúne una casa principal, una casa independiente para invitados y la antigua vivienda destinada al servicio, creando un pequeño conjunto residencial dentro de la misma propiedad.
Tiene hasta un garaje náutico
A ello se suma uno de sus elementos más singulares: además del garaje convencional, dispone de una construcción situada junto al mar concebida como garaje náutico, para lanchas y motos de agua, un espacio directamente relacionado con su privilegiada ubicación en la Costa Brava.
El precio de compra es de 22 millones de euros, a los que obviamente hay que añadir los impuestos y gastos correspondientes a la operación, pero esta no es la casa más cara de España actualmente en venta, según el ranking de la comercializadora, que se encuentra en Marbella y asciende a 70 millones de euros.
En cualquier caso, la casa de Roses sigue siendo una muestra del nivel que ha alcanzado el mercado inmobiliario de lujo en determinados puntos de la Costa Brava, así como en las zonas más exclusivas de Andalucía y las Baleares.