
En la noche del jueves 16 de julio de 2026, Franklin Humberto Coral Garrido, conocido como Beto Coral, regresará a Colombia deportado desde Estados Unidos.
El creador de contenido digital, figura polémica en la esfera política nacional, será trasladado junto con otros 92 ciudadanos colombianos en un vuelo humanitario operado por la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), según informó Blu Radio.
La operación de deportación partió desde el aeropuerto de Alexandria, en Louisiana (EE. UU.), y tiene como destino final el terminal aéreo del Aeropuerto Internacional El Dorado, en Bogotá.

La detención del activista político ocurrió hace un mes en Arizona, tras su participación en una manifestación realizada en Miami. En ese evento, protestó en contra de Abelardo de la Espriella, entonces candidato presidencial por el movimiento Defensores de la Patria.
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Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos señaló que el influencer político no contaba con su situación migratoria resuelta, ya que había ingresado a ese país en el 2015 con una visa de turismo y negocios B1/B2 que solo le permitía una estancia legal de seis meses, por lo que permaneció en forma irregular durante cerca de 10 años.
Tras lo anterior, diversas voces del ámbito político colombiano han reaccionado al anuncio de la deportación. El secretario general de la Superintendencia Nacional de Salud, Esteban Restrepo, expresó en redes sociales: “Fuerza @Betocoralg. Te esperamos con los brazos abiertos en Colombia. Eres un líder que merece dirigir cosas relevantes en nuestro país. Cuenta conmigo y miles para la decisión que tomes”.
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Por su parte, el defensor de derechos humanos Kuis Ernesto Olave solicitó garantías de protección para el activista.

“Por favor un esquema de seguridad para Beto Coral, que no lo pueda retirar, ni restringir el gobierno entrante de doble nacionalidad, que con amistades en el poder facho del Norte lo puso tras las rejas y así callarlo al final de la campaña”, publicó Olave, dirigiendo su petición tanto al presidente Petro como a la Unidad Nacional de Protección (UNP).
Esta solicitud refuerza la preocupación por la seguridad de Coral en su retorno, en un escenario político marcado por la polarización y la controversia.

El caso también ha generado críticas desde sectores opositores. Santiago Narváez, concejal de Medellín, cuestionó la narrativa que presenta a Coral como un símbolo de resistencia o dignidad.
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En respuesta a comentarios del exsenador Gustavo Bolívar, Narváez afirmó: “¿Símbolo de lucha y dignidad? Beto Coral calumnió a un expresidente sin pruebas y tuvo que retractarse ante un tribunal gringo. Meses después, mujeres lo denunciaron por violencia de género. La izquierda no tiene mártires, tiene un problema serio para escoger a quién idolatra”.
El concejal remató su crítica con la frase: “La izquierda construyendo mártires sin revisar el prontuario”.

Por último, el concejal de Bogotá por el Pacto Histórico, José Cuesta Novoa, denunció en redes sociales las condiciones que habría enfrentado Beto Coral tras su detención por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
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Cuesta afirmó que el creador de contenido “fue torturado, trasladado a varios campos de concentración, en donde confinan a migrantes de todo el mundo, particularmente latinos”. Según el cabildante, Coral atravesó “ese infierno” antes de ser deportado a Colombia.
El concejal responsabilizó al gobierno estadounidense, describiéndolo como “xenófobo y racista como el de Trump”.

El presidente Gustavo Petro se pronunció en redes sociales tras la llegada de Beto Coral a Colombia, deportado desde Estados Unidos luego de un proceso migratorio que generó controversia pública.
Petro afirmó que Coral fue “injustamente encarcelado en los EEUU por persecusión directa de Abelardo de la Espriella”, subrayando el carácter político del caso.
El mandatario remarcó: “Beto Coral como su compañero de avión de inmigrantes desplazados viene sin cadenas”, haciendo referencia a las condiciones de traslado de quienes retornan al país.
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En su mensaje, Petro expresó expectativas respecto al futuro nacional: “Espero que el próximo gobierno no permita que vengan a colombianos dignos encadenados”. También anunció medidas de protección: “Pondremos seguridad ante la inmensa oleada de amenaza que se ha levantado contra medio país”, en alusión a las tensiones y riesgos que enfrentan líderes sociales y activistas.
El presidente extendió su postura a la política internacional, sosteniendo que “Colombia no apoya el genocidio en ninguna parte del mundo porque ya vivió uno”. Agregó: “Quien apoye genocidios de bebés en el mundo los quiere también para Colombia”. Petro concluyó su mensaje apelando a la unidad: “Hoy no es hora de desunión es hora de unión por la Vida”.
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