Fundada con capital inicial de Azora, Volta amplía capital, dando entrada a Nvidia, Michael Dell, Andreessen Horowitz y Altimeter. La plataforma de inversión en infraestructura digital cierra un megacontrato para un centro de datos en Noruega.
La gestora española Azora se ha aliado con gigantes de la inteligencia artificial y grandes inversores en tecnología, como Nvidia y Michael Dell, para impulsar la empresa de inversión en infraestructura digital Volta, valorada en 2.400 millones de dólares (unos 2.085 millones de euros), que acaba de ganar su primer contrato en Noruega con una inversión prevista de 5.000 millones de dólares (4.400 millones de euros).
Volta invierte en unidades de procesamiento gráfico (GPU, por sus siglas en inglés). Estas GPU se instalan en los centros de datos que se alquilan a un tercero. Los clientes de Volta son principalmente los laboratorios de IA (AI labs), como Anthropic y Open AI, aunque también pueden ser empresas que desarrollen sus propias aplicaciones IA.
Azora ayudó a lanzar Volta a finales de 2025, aportando capital inicial de la mano de los fundadores de la compañía, Ricard Boada y Sofia Gumuzio, que eran exdirectivos de Brookfield. En un periodo corto de tiempo, la empresa ha formado un equipo que cerca de 150 personas repartidas entre Londres y Palo Alto, incluyendo entre la plantilla a profesionales procedentes de Google o Crusoe.
Accionistas
Volta ha culminado con éxito además una ronda de financiación por 300 millones de dólares (260 millones de euros), elevando su valoración a los 2.400 millones de dólares. Esta operación ha atraído al gigante estadounidense de la IA Nvidia, así como al family office de Michael Dell, y a las firmas de capital riesgo estadounidenses Andreessen Horowitz y Altimeter, que han apostado o ayudado a lanzar empresas como Airbnb, Pinterest, SpaceX o Uber Technologies. Tras la ampliación de capital, Azora y el equipo fundador siguen siendo los principales accionistas de Volta.
Contrato con Anthropic
Además, Volta ha firmado su primer contrato para el despliegue de 133 MW de GPUs en un centro de datos en Noruega, equipado con sistemas de ultima generación Nvidia Vera Rubin, que suministrarán capacidad de cálculo a Anthropic, uno de los principales AI labs, mediante un acuerdo a largo plazo.
Este proyecto implica una inversión en chips de 5.000 millones de dólares (4.400 millones de euros), con financiación ya asegurada, y se ha formalizado mediante un contrato de alquiler con un centro de datos. El proyecto en Noruega supone un alianza estratégica que implicará unos ingresos proyectados a futuro de 10.000 millones.
Para Volta, la computación es infraestructura y como tal, debe financiarse, desarrollarse y operarse. "El resultado son centros de IA más rápidos de implementar, más escalables y financiados a un menor coste de capital", aseguran.
La empresa debe su nombre al físico Alessandro Volta, que inventó la pila eléctrica, el primer dispositivo capaz de producir una corriente eléctrica constante y continua.
"Llevamos años construyendo una plataforma de inversión en infraestructura digital a través de centros de datos e infraestructuras eléctricas. La evolución natural de esa estrategia es incorporar los activos que hoy hacen posible la inteligencia artificial", explica Santiago Olivares, socio de Azora responsable de infraestructuras .
Para el directivo, las GPU, cuando se estructuran bajo contratos de largo plazo con clientes de primer nivel, reúnen las características que busca la gestora como inversora en infraestructuras: "activos esenciales, elevada demanda y flujos de caja estables y predecibles".
Fundada en Madrid en 2003 y con presencia en Europa y Estados Unidos, Azora es una gestora de inversiones con unos 17.000 millones de euros en activos bajo gestión y presencia principalmente en el sector inmobiliario y en el de infraestructuras. El impulso y puesta en marcha ahora de Volta le sirve para ampliar su presencia en el sector tecnológico.
Impulso digital de Azora
Volta se suma a las otras plataformas creadas por Azora como Quetta, especializada en centros de datos de edge colocation (de proximidad y menor tamaño), y Tillion, enfocada en el desarrollo de centros de datos para hiperescalares (gigantes tecnológicos como Google o Amazon), señala Olivares a EXPANSIÓN.
Con esta inversión, Azora deja de limitarse al inmobiliario más tradicional para entrar en el negocio de la computación. Al invertir directamente en GPUs, la firma ahora cubre toda la cadena de valor, cerrando así un modelo integral. La alianza permite situarse en el centro de la revolución de la IA, al tiempo que Azora comparte el consejo de administración de Volta con líderes como Nvidia, Andreessen Horowitz y el family office de Michael Dell.
Azora se beneficia también de una relación estratégica con Nvidia que garantiza plazos de entrega más cortos para obtener chips de última generación, un recurso extremadamente escaso y crítico en la industria.
Azora no es la única empresa española que ha apostado en los últimos años por el negocio en pleno auge de los centros de datos. Otra firma que ha sabido ver el potencial de este negocio es Merlin, que llegó en 2021 con un acuerdo alcanzado con Edged Energy, filial de la estadounidense Endeavour, para posicionarse en este negocio. La Socimi prevé invertir un total de 7.840 millones de euros hasta 2032 para desarrollar una red de centros de datos con una capacidad total de 730 MW, repartidos entre Madrid, Álava, Barcelona, Lisboa y Zaragoza.
ACS también está desarrollando una red europea de centros de datos de baja latencia, con tecnología de computación perimetral. En 2025, la corporación inauguró el primer centro de datos de este tipo en Essen (Alemania). Forma parte de su plataforma Yexio, que pretende desarrollar una quincena de data center. Hochtief, por su parte, fue seleccionada por la japonesa NTT para construir un centro de datos en Berlín de varios cientos de millones de euros, con una capacidad de 36 MW.
Iberdrola firmó una alianza estratégica con Echelon Data Centres, propietario y operador líder de infraestructura de centros de datos a gran escala en Europa, para construir y operar centros de datos en España con una inversión de más de 2.000 millones.
También se ha sumado recientemente Ferrovial, que anunció el pasado julio una inversión de 1.000 millones en un campus de centros de datos en Alcobendas (Madrid), que tendrá una capacidad superior a los 100 megavatios.