Desde 2010, investigadores de la Universidade dos Açores (fuente en portugués) monitorizan la basura que llega del mar, hasta que empezaron a ver varios objetos repetidos.
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"Empezamos a darnos cuenta de que estos objetos, de los que al principio no sabíamos de dónde procedían, tenían algunos números asociados. Y cuando empezamos a ver muchos, empezamos a investigar realmente qué significaban", explica Cristopher Pham (fuente en portugués), investigador y responsable del grupo de investigación sobre basura marina de la Universidade dos Açores.
Al final, descubrieron que los objetos procedían de la pesca del bogavante, un sector con un peso económico importante en la costa atlántica de Norteamérica. También comprobaron que los números presentes en algunos de estos plásticos eran etiquetas obligatorias que permitían identificar su origen y su fecha.
Así arrancó un estudio que implicó a científicos y voluntarios.
**"**Fuimos pidiendo a la población y a otros colegas que, si iban a la playa y conseguían encontrar esos objetos, que los trajeran", cuenta Christopher Pham. "Tuvimos al menos diez personas muy interesadas que enviaban material todos los meses."
Entre 2017 y 2025, localizaron más de 1.500 objetos en las playas de Faial y Pico.
Estas dos islas forman parte del archipiélago portugués de Azores (fuente en portugués), situado en mitad del océano Atlántico, a unos 1.600 km del continente europeo.
La basura viaja más de 3.000 km
Estos ítems son objetos o fragmentos de objetos que se colocan en el mar para capturar bogavantes, como esquinas y cierres de las nasas (trampas en forma de jaula), embudos o etiquetas.
Las etiquetas con inscripciones legibles tenían origen en Estados Unidos (63%) y en Canadá (37%). Dentro de Estados Unidos, la mayoría se referían al estado de Maine (80%) y a Massachusetts (11%). Las etiquetas procedentes de Canadá apuntan a la provincia de Terranova y Labrador.
El estudio, publicado este verano, (fuente en portugués) señala que es un ejemplo "de cómo un archipiélago oceánico aislado está directamente expuesto a residuos de plástico procedentes de una pesca costera que opera a más de 3.000 km de distancia".
Que la basura haga el viaje por mar desde la costa de Norteamérica hasta estas islas del Atlántico no es exactamente una sorpresa para los investigadores, sino más bien una confirmación. Este movimiento de detritos ya había sido sugerido por modelos que muestran el comportamiento de las corrientes, los vientos y las olas.
"Sabemos que existe esa conexión directa y era de esperar recibir partículas de esta zona del Atlántico, porque las corrientes realmente hacen esta circulación en sentido horario, de oeste a este", explica Christopher Pham, que señala que este estudio valida esos modelos.
Y, aunque este estudio se limita a las islas de Pico y Faial, estos residuos pueden llegar mucho más lejos, incluso hasta la Europa continental.
"Estos objetos de la pesca del bogavante también son bastante frecuentes en la costa portuguesa e incluso en Inglaterra e Irlanda", añade el investigador.
Más de 40 años en la naturaleza
Los investigadores también lograron identificar la antigüedad de parte de estos residuos porque, entre la basura, hay etiquetas con el año de registro.
La mayoría de las etiquetas tiene entre 13 y siete años. La más reciente es de 2023 y la más antigua de 1983, es decir, fue puesta en el mar hace más de 40 años. Esto significa que estos plásticos pueden llegar a Azores en solo dos años y permanecer en el entorno durante muchas décadas sin fragmentarse.
"La mayoría de los objetos lleva muchos años en el mar. También es relevante porque demuestra que el plástico tiene una persistencia enorme en el medio ambiente", señala Pham.
"Es muy probable que, si seguimos buscando, podamos encontrar objetos quizá aún más antiguos. Porque esas etiquetas están hechas con un plástico de muy buena calidad."
El acceso a esta información ha sido posible porque esta industria del norte de América exige que este material esté etiquetado, aunque las normas sean diferentes en Estados Unidos y en Canadá, por ejemplo en cuanto a la información y la vigencia.
Hay más basura en las playas de Azores
La pesca del bogavante es la actividad pesquera más importante en términos económicos en Estados Unidos y Canadá. En 2020, las exportaciones de bogavante de ambos países ascendieron a unos 1.740 millones de euros.
Las estimaciones apuntan (fuente en portugués) a que todos los años se colocan tres millones de nasas (trampas) frente al mar de Estados Unidos y dos millones en Canadá para capturar estos crustáceos.
Pero no es solo la pesca del bogavante la que contamina las playas de Azores. Hay más residuos de la pesca en estas playas en mitad del Atlántico, pero son menos frecuentes y no es posible identificar de dónde proceden.
"Hemos encontrado redes de arrastre, pero una red de arrastre puede utilizarse en Groenlandia o puede utilizarse en Brasil. Ya no sabemos de dónde vienen", explica Cristopher Pham.
"A veces encontramos algunas nasas que son típicas de la pesca del pulpo, pero son trampas usadas desde España hasta Marruecos, no son tan específicas como en el caso del bogavante."
A estas playas también llega otro tipo de basura, que puede proceder de cualquier parte.
"Nunca sabemos con tanta precisión la ubicación geográfica. A veces tenemos botellas chinas, pero no sabemos si vienen de China. Probablemente proceden de un barco chino que estaba al largo y tiró la botella (al mar)", dice Christopher.
Además de las botellas, también hay colillas, suelas de zapatos o mecheros. Pero la basura más habitual está formada por pequeños trozos de plástico, "un trozo de plástico blanco de dos centímetros", partes de un objeto irreconocible.
"Todas estas ciudades están vertiendo mucho plástico por las ribeiras", dice Christopher Pham. "Con la luz y la acción del mar empiezan a fragmentarse y después forman esa sopa de fragmentos que entraron en el mar hace muchos años, pero ya no son reconocibles en su forma original."
Atajar el problema en origen
Solo conociendo el origen de estos objetos se puede tomar medidas en la fuente para resolver el problema. Y por eso etiquetar los materiales de pesca, como ocurre con la industria del bogavante, es tan importante.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) (fuente en portugués) tiene recomendaciones para que el material utilizado en la pesca esté identificado. Los científicos de la Universidade dos Açores subrayan la importancia de adoptar esta práctica.
El equipo responsable de este estudio también plantea recomendaciones específicas para la industria pesquera de Norteamérica. Entre ellas figuran una mejor gestión del material, incentivos para la entrega de material antiguo y el establecimiento de puntos de recogida.
Para estos investigadores, los próximos planes pasan por hacer un análisis más sistemático, en términos de densidad y de volumen de residuos de la pesca del bogavante
"Intentar entender si esto está aumentando o disminuyendo y cuál es realmente la proporción, en el panorama generado por la contaminación por plástico, cuál es la contribución de estos objetos", explica Christopher Pham.
Pero consideran que el trabajo más importante está hecho: alertar a las autoridades de Estados Unidos y de Canadá, para que hagan algo.
"Es importante que hagan cualquier cosa para reducir esta entrada de plástico en el mar, porque personas que no tienen nada que ver con la contaminación están siendo víctimas", concluye Christopher Pham.