(BUENOS AIRES).- Tomás Aranda sufrió una fractura de peroné en la pierna derecha durante el entrenamiento del miércoles en el predio de Ezeiza y deberá pasar por el quirófano. La lesión encendió las alarmas en Boca y dejó al juvenil de 19 años prácticamente afuera de lo que resta de 2026, con una posible vuelta en la pretemporada de 2027.
La lesión se produjo en una acción sin contacto. Tomás Aranda intentó realizar un cambio de dirección, pero el botín le quedó clavado en el césped. El primer diagnóstico considerado fue el de un esguince, aunque los estudios posteriores confirmaron una fractura en la zona de unión entre el peroné y la tibia, conocida como sindesmosis, que obliga a pasar por una operación.
La recuperación estimada para Tomás Aranda se ubica entre tres y cinco meses para volver a ejercer la práctica deportiva. El plazo definitivo dependerá de la evolución después de la cirugía, por lo que la cifra funciona como una referencia y no como una fecha asegurada de regreso. En Boca ya dan prácticamente por descartada su presencia durante lo que resta de 2026 y esperan que pueda reaparecer durante la pretemporada de 2027.
Cómo es la recuperación de una fractura de peroné
La primera etapa comienza después de la operación, con inmovilización y reposo durante varias semanas. Luego, el futbolista deberá recuperar de manera progresiva la movilidad del tobillo y comenzar con el apoyo, siempre bajo supervisión médica y kinesiológica. Cada avance forma parte de una rehabilitación escalonada que debe preceder al trabajo específico de cancha.
La rehabilitación incorpora trabajos de fuerza para recuperar la masa muscular perdida durante el período de inactividad. También suma ejercicios de equilibrio y estabilidad antes de avanzar hacia las tareas específicas de campo. Esas tareas empiezan con desplazamientos controlados y después incluyen cambios de ritmo, giros, frenadas y movimientos con pelota.
El regreso de un futbolista profesional no depende solamente de que el hueso consolide. La zona afectada debe recuperar también la estabilidad y la confianza necesarias para correr, cambiar de dirección y disputar acciones de juego. En el caso de Tomás Aranda, la afectación de la sindesmosis y la necesidad de cirugía explican que la estimación pueda llegar hasta los cinco meses.
La lesión representa una baja sensible para el equipo de Rodolfo «Vasco» Arruabarrena. El próximo paso será la operación y, después, el cumplimiento de las distintas etapas de rehabilitación antes de definir el regreso a la actividad deportiva.