(BUENOS AIRES).- “Tomás Aranda será el nuevo dueño de la camiseta número 10”, confirmó Boca Juniors en la lista de 22 convocados que esta tarde viaja a Rosario. La determinación fue tomada por Rodolfo Arruabarrena, que empieza a moldear su equipo con señales claras de confianza hacia los juveniles.
Aranda deja atrás el dorsal 36 y asume el número más emblemático del fútbol argentino. “La camiseta número 10 en Boca no es una más. Representa historia, talento y liderazgo”, resume el club en su comunicación oficial. El gesto no pasó desapercibido entre los hinchas, que ven en el juvenil una apuesta fuerte por el talento de inferiores en este ciclo de renovación.
La nómina que parte rumbo a Rosario también confirmó dos bajas sensibles: Sebastián Villa y Bruno Montero no forman parte de la delegación. Las ausencias obligan a Arruabarrena a reconfigurar piezas en el equipo y, al mismo tiempo, le abren a Aranda una oportunidad concreta de sumar protagonismo. En un contexto de recambio de plantel, el nuevo dueño de la 10 aparece como uno de esos proyectos que pueden ganarse un lugar en el once.
La 10, un símbolo que cambia de dueño
El dorsal que ahora hereda Aranda fue utilizado por ídolos que marcaron épocas en el club. Que pase a manos de un juvenil es una señal fuerte del cuerpo técnico, que apuesta por su crecimiento y personalidad dentro del campo. Este tipo de decisiones suele tener impacto tanto en el jugador como en el entorno: confianza inmediata, pero también una exigencia acorde al número que se carga en la espalda.
Arruabarrena busca construir un equipo con identidad, respaldar a las inferiores y generar una renovación que entusiasme al socio. En ese esquema, la presencia de Aranda con la 10 cobra una relevancia adicional: no solo por lo simbólico, sino porque las bajas en la delegación lo dejan más cerca de sumar minutos.
Detalles del viaje y lo que viene
El plantel partirá rumbo a Rosario en un vuelo programado para las 13:45, con la intención de llegar en óptimas condiciones al compromiso. Boca necesita volver a sumar de a tres y al mismo tiempo consolidar una idea de juego en esta etapa que recién arranca.
“El juvenil deja atrás el dorsal 36 para asumir una responsabilidad mayor”, señalaron desde el club. Aranda tendrá ahora la chance de demostrar que está a la altura del desafío y que puede convertirse en una pieza importante del nuevo Boca que empieza a tomar forma.