Campeona del mundo, por Santi Nolla

2026/07/19

La selección española debería no hacer caso de los eufóricos entornos que la colocan ya con la Copa del Mundo, antes de jugar frente a Argentina. El técnico ha conseguido bunkerizar a sus jugadores frente a las críticas despiadadas por una convocatoria sin jugadores del Madrid, por las del desastre de Cabo Verde y por las excesivas alabanzas por el camino recorrido en Norteamérica.

Le han colocado la etiqueta de favorita, lo que siempre supone una presión añadida y una presunta dosis de excesiva confianza. No lo es. Argentina es la actual campeona del mundo. Y eso no es una cuestión menor.

Ambos son dos buenos equipos. Uno gira en torno a Messi, el mejor jugador de la historia y el otro, en torno a una idea. En una final nunca existe una superioridad previa. Todo depende de cómo gestionan los jugadores lo que va sucediendo. Es necesaria una base de calidad y táctica, pero lo más importante discurre sin órdenes predeterminadas.

Desde hace un tiempo se puso de moda que las finales había que disfrutarlas. No. Hay que competirlas. Esa es la mejor clave. Argentina ha aprendido a sufrir y a esforzarse desde el inicio. Y más del 60 por ciento de los goles los ha marcado a partir del minuto 75. Tiene jugadores de calidad contrastada, un entrenador inteligente, una plantilla enchufada y que vive las emociones a flor de piel. Los favoritos, siempre de inicio son los campeones.

A las ráfagas explosivas de una Argentina siempre en lucha, la selección española ha apostado por el colectivo. Hay quien sitúa el éxito en un solo jugador como Rodri. No. Es un complemento brutal, que se encuentra en una gran forma y aporta mucho, pero no se puede entender sin centrales de lujo, laterales comprometidos, compañeros de mediocampo excelentes y puntas resolutivos o mágicos.

El equipo de De la Fuente sabe moverse con autoridad en las dos áreas. Encaja pocos goles y logra definir delante gracias también a jugadores que entran más tarde. De la Fuente ha logrado mejorar resultados con la entrada de futbolistas desde el banquillo.

El foco mediático debe colocar el punto en el duelo entre Messi y Lamine, pero el verdadero enfrentamiento es entre dos equipos, dos bloques, con características propias y que juegan asociados cada uno a lo que les interesa para competir mejor.

La selección está preparada para lograr la segunda estrella. Y lo está porque ninguno de los componentes del sensacional grupo de De la Fuente se la ha puesto antes de jugar.