El Gobierno de Canadá impuso sanciones contra cinco altos cargos iraníes acusados de amenazar la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz, en una nueva medida de presión contra Teherán por su papel en la crisis abierta en una de las principales rutas marítimas para el comercio y la energía.
El anuncio fue realizado por la ministra de Exteriores canadiense, Anita Anand, que presentó la decisión como parte de la respuesta de Ottawa a acciones atribuidas a funcionarios de la República Islámica en el paso que conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo.
La medida incluyó a un alto cargo de la Guardia Revolucionaria, al presidente del comité iraní de política exterior y seguridad nacional, a un comandante naval y al titular del sindicato de exportadores de energía de Irán.
PUBLICIDAD
Según informó el Gobierno canadiense, los afectados participaron en hechos que socavaron la paz, la seguridad y la estabilidad internacionales. Ottawa sostuvo que esas acciones pusieron en riesgo una vía marítima de alcance global y obstaculizaron los derechos de navegación en el estrecho de Ormuz y sus alrededores, en contra del derecho internacional.
Las autoridades canadienses no difundieron más detalles sobre todos los nombres alcanzados, aunque remarcaron que se trató de funcionarios de alto nivel de la estructura estatal iraní.
Las sanciones prohibieron a ciudadanos y entidades de Canadá realizar operaciones con las personas incluidas en la lista y dispusieron el congelamiento de los activos que pudieran encontrarse bajo jurisdicción canadiense. Con esta decisión, el país elevó a 232 individuos iraníes sancionados y a 260 entidades alcanzadas por sus medidas restrictivas.
PUBLICIDAD
El endurecimiento de la postura canadiense se produjo en medio de una situación de fuerte tensión en torno al estrecho de Ormuz. De acuerdo con los datos oficiales citados por Ottawa, cerca de 1.500 embarcaciones permanecían varadas en el golfo Pérsico hasta el 6 de agosto, un dato que reflejó el alcance de la alteración sobre el tráfico marítimo en la zona.
A esa situación se sumó la de unos 20.000 marineros que no podían abandonar el golfo Pérsico. El secretario general de la Organización Marítima Internacional reclamó el 24 de abril su liberación y, más tarde, el 23 de junio, anunció un plan de evacuación para atender la situación de esas tripulaciones atrapadas por la crisis.
PUBLICIDAD
El Gobierno canadiense remarcó que la libertad de navegación en ese corredor resultó esencial para el comercio mundial y para la seguridad energética. Anand sostuvo que las nuevas sanciones apuntaron contra personas cuyas acciones afectaron esos principios y amenazaron la estabilidad económica vinculada al flujo marítimo en la región.
Ottawa encuadró la decisión dentro de una estrategia coordinada con aliados y socios para responder a las actividades iraníes en Oriente Próximo. La Cancillería afirmó que las medidas buscaron dejar constancia de la condena canadiense frente a las violaciones de los derechos internacionales de navegación y frente a conductas que, a su juicio, agravaron la inestabilidad regional.
PUBLICIDAD
(Con información de Europa Press)