El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, cerró la puerta a una candidatura propia, pero dejó abierto otro frente en la cima del fútbol mundial: Gianni Infantino podría llegar a las elecciones de la FIFA de marzo de 2027 con un rival por primera vez en años.
La definición del dirigente esloveno apareció en medio de la crisis política que sacudió a la FIFA tras el fallido intento de abrir a inversores privados una parte del negocio de sus torneos.
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Según informó L’Équipe, Ceferin confirmó que no buscará disputar la presidencia de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA). La declaración coincide con una etapa de fuerte desgaste para Infantino, cuestionado por su proyecto para reorganizar la explotación comercial de las competencias de la entidad y ofrecer una participación a capitales externos.
El episodio alteró un escenario que hasta hace pocos meses parecía estable para el dirigente suizo-italiano, al frente del organismo desde 2016. Según un informe de Reuters, Ceferin dijo que hay “dos opciones” para la próxima elección: que Infantino reconozca la falta de respaldo y se retire, o que compita y tenga un rival.
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La distancia entre ambos dirigentes ya no es una especulación. El titular de la UEFA dijo que no habla con Infantino desde que estalló la disputa por el plan de inversión sobre la Copa del Mundo. Explicó que no le interesa la presidencia de la FIFA porque disfruta de su trabajo en Europa: “Mi credibilidad es mucho mayor si no estoy interesado en el puesto”, expresó en declaraciones recogidas por The Washington Post.
El dirigente esloveno mantuvo su perfil de opositor al actual presidente de la FIFA, aun después de descartar una candidatura propia. Esa posición le permite, según su razonamiento, cuestionar el rumbo político del organismo sin quedar atado a una disputa personal por el cargo.
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El choque tiene además un antecedente sensible para el fútbol europeo. Ceferin comparó el proyecto impulsado por Infantino con otros intentos recientes de alterar la estructura tradicional del negocio del deporte. El mandamás de la UEFA llegó a considerar que la iniciativa era “incluso peor que la Superliga”, en referencia al torneo separatista que la conducción europea combatió en 2021.
Ese nivel de confrontación explica por qué el conflicto superó lo administrativo. Ahora involucra legitimidad, alianzas regionales y la capacidad de la FIFA para mantener consenso entre sus seis confederaciones antes del congreso electoral en Marruecos en marzo de 2027.
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La controversia se desató a partir de una propuesta para crear una estructura comercial separada, destinada a administrar derechos vinculados a los torneos de la FIFA, incluida la Copa del Mundo masculina y la femenina. La idea contemplaba vender 21% de esa nueva entidad a un grupo de inversión privada, una operación que provocó rechazo en varias federaciones y confederaciones.
Reuters señaló que el retroceso de la iniciativa no cerró la herida política. Ceferin afirmó que el fútbol hubiera quedado “literalmente vendido” si el proyecto avanzaba, y marcó que la resistencia no partió solo de las asociaciones más poderosas de Europa, sino también de federaciones pequeñas que rechazaron la idea.
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La magnitud del rechazo quedó reflejada en otro dato político. Tres confederaciones llegaron a acusar a Infantino de actuar con engaño, mientras varias asociaciones nacionales retiraron su apoyo. Ese cuadro afectó la imagen de un dirigente que hasta entonces parecía encaminado a una nueva reelección sin competencia.
La UEFA mantiene la amenaza de boicotear competiciones de la FIFA pese a que el proyecto ya fue abandonado. Más allá de si esa advertencia se concreta o queda como herramienta de presión, el dato revela que el conflicto no se agotó con la marcha atrás comercial. La discusión pasó a la conducción del organismo y a la toma de decisiones estratégicas en el fútbol global.
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Con Ceferin fuera de carrera, la incógnita pasa por la identidad de un eventual postulante alternativo. El presidente de la UEFA expresó que cree que ese nombre aparecerá si Infantino insiste con buscar otro mandato, aunque aclaró que todavía no sabe quién será, según The Washington Post.
La elección está prevista para marzo de 2027 y, según consignó el propio medio, el plazo para la presentación de candidaturas vencerá el 18 de noviembre. Ese calendario deja varios meses de negociaciones entre federaciones, confederaciones continentales y bloques regionales, un terreno donde la política interna de la FIFA suele definirse lejos de los reflectores.
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En paralelo, Ceferin enfrenta su cuenta regresiva institucional, ya que su mandato en la UEFA termina en 2027.