Christian de Dinamarca se estrena en su primera cena de Estado, organizada en honor al presidente de Vietnam

2026/10/19

La mayoría de las monarquías europeas llevan años preparando el relevo generacional, formando a sus herederos y cediéndoles cada vez más protagonismo en una agenda institucional que, en ocasiones, necesita más representantes. El último en dar un nuevo paso al frente en sus obligaciones reales ha sido Christian de Dinamarca, primero en la línea de sucesión al trono danés. El príncipe, de 21 años, ha pasado por el Ejército, es jefe de pelotón en la Guardia Real y ha actuado como regente del país ante las ausencias de su padre, el rey Federico X. Pero todavía le quedaba algo por hacer: acompañar a los reyes en una cena de Estado.

Este lunes 19 de octubre, Federico X y Mary de Dinamarca han recibido a To Lam, presidente de Vietnam, en el aeropuerto de Copenhague para dar comienzo a una visita de Estado de tres días en el marco de la celebración del 55º aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Ya por la tarde, el Palacio de Christiansborg se ha vestido de gala para albergar el banquete con los reyes como anfitriones. Una semana antes de la cita, la casa real danesa confirmó que el príncipe Christian sería uno de los invitados a la cena y, por tanto, debutaría en un acto internacional.

Con su presencia, el heredero al trono se ha convertido en el protagonista de esta cena de Estado, aunque no es la primera vez que acompaña a sus padres en actos importantes para la institución y la política. Es un habitual en los banquetes de Año Nuevo, pero no había participado hasta ahora en una cita de este carácter internacional. Su debut llega cuatro días después de cumplir 21 años y confirma que está preparado para ir adquiriendo una mayor relevancia dentro del marco diplomático, al mismo tiempo que define su rol en la institución.

Coincidiendo con su cumpleaños, la casa real danesa publicó unas imágenes de Christian de Dinamarca en las que se veía el regalo que Federico X le había hecho a su primogénito. El monarca le ha concedido recientemente la Gran Cruz del Comendador de la Orden de Dannebrog, que se entrega exclusivamente a personas de la realeza que ya son caballeros de la Orden del Elefante. Además, revelaron que continúa prestando servicio como subteniente y jefe de sección en la Guardia Real, y que seguirá haciéndolo hasta el próximo verano.

Un cambio en su presencia pública que coincide, además, con una apertura mediática. El heredero ha concedido dos entrevistas a periódicos daneses en las que ha mostrado su faceta más personal y no vista hasta ahora. Tras la abdicación de la reina Margarita y el ascenso al trono del entonces príncipe Federico, Christian de Dinamarca se convirtió en el heredero al trono. Un papel del que es plenamente consciente: “Para mí es surrealista pensarlo. Sé que esto es lo que me depara el futuro, entre otras cosas. Lo he sabido desde pequeño y mis padres me han preparado para ello. Así que, por supuesto, me ilusiona y me pone nervioso a la vez. Cuando llegue mi turno, intentaré desempeñar ese papel lo mejor posible”, afirmó él en una entrevista publicada la semana pasada en Politiken. Aunque ya ha empezado a definir su futuro, reconoce que todavía no tiene claro cuál será su papel: “Aún no me he comprometido con nada. Estoy abierto a todas las posibilidades”.

En otra conversación más reciente con Benjamin Hav, músico y juez de X Factor, el príncipe Christian ha hablado como nunca antes de su vida, con motivo de la celebración de su 21 cumpleaños. “Intento fijarme en lo que hacía mi padre o en lo que hacía mi abuela. Es un pequeño hilo conductor, sin que yo lo copie por completo, porque entonces no te conviertes en una persona con identidad propia”, ha respondido a la pregunta de si recibía consejos de sus seres queridos. Ha explicado también las dificultades de su infancia y lo que le diferenciaba del resto de los niños del colegio: “Mis padres no siempre tenían tiempo para llevarme al colegio, así que alguien más tenía que hacerlo. Luego, los demás niños venían con sus padres. Luego tuve a dos hombres adultos caminando a mi alrededor todo el tiempo [refiriéndose a sus guardaespaldas]”.

Christian de Dinamarca ha desvelado que le gusta la caza y juega al golf con su padre, que los domingos intentan cenar todos juntos y que su plato favorito es el sushi. También ha confirmado lo que siempre ha sido un secreto a voces: su pasión por los festivales y las citas musicales en Dinamarca. Unos eventos donde no ha podido evitar ser fotografiado por los presentes, llegando a ser cuestionado por ello: “No quiero sentirme cohibido por ser yo mismo. No quiero pensar: ‘No, no puedo hacer eso porque hay demasiada gente”.

Aunque no ha sido hasta ahora cuando ha dado este paso en su agenda real, es el heredero que más responsabilidades ha adquirido en los últimos años. En varias ocasiones desde el ascenso de su padre al trono, el príncipe ha actuado como regente y ha asumido competencias constitucionales reales. No ha sido necesario, pero en caso de serlo, podría firmar leyes aprobadas por el parlamento danés, recibir en audiencia a diplomáticos y otros mandatarios extranjeros y, de manera temporal, es el máximo mando de las Fuerzas Armadas. Le seguirá la princesa Ingrid Alexandra, que realizará su primera audiencia en solitario el próximo 28 de octubre.