Christian Grollmus: “Esto fue un crimen de odio, se ensañaron con nosotros por el apellido” - La Tercera

2026/09/24

Durante los últimos meses, Christian Grollmus se sentó en el Tribunal Oral en lo Penal de Cañete para entregar su testimonio sobre el ataque del que él y su familia fueron víctimas aquel 29 de agosto del 2022.

Este lunes, el tribunal dictó condena por más de mil años en contra de los acusados de incendiar el histórico inmueble. Christian Grollmus asegura estar conforme con la resolución, ya que “para nosotros significó un alivio, un momento de tranquilidad. Lo recibimos con humildad, pero con satisfacción atendido a que son altas condenas”.

MARIO QUILODRAN/ATON CHILE

¿Tenía fe de que en su caso se hiciera justicia?

La verdad que sí, siempre tuvimos fe en la justicia y siempre tuvimos la confianza en que la Fiscalía y las policías estaban haciendo un buen trabajo junto con los abogados querellantes. Me acordé por supuesto de mi papá que si bien no vio esta condena, sé que nos ayudó desde el cielo, así que esta condena es un homenaje para él.

Usted fue víctima, estuvo el día del ataque y en el juicio fue querellante. ¿Qué significó todo este proceso judicial?

Ha sido una experiencia de cuatro años de lo más traumática que me ha tocado en toda la vida. Vivir el juicio y tener que que dar la pelea en un tribunal para demostrar lo que tú viviste, se produjo lo que se llama realmente revictimización. No hubo ninguna víctima que no se quebrara, fue dura experiencia estar ahí delante de jueces, de los atacantes y de abogados que tratan de dejarlos a ellos como víctima y tú sabes que tú eres la víctima. Fue muy duro, muy cruel el proceso penal.

El fiscal Garrido dijo que el ataque fue en razón de su descendencia alemana. ¿Ustedes tienen la misma convicción?

Sí, nosotros compartimos que esto fue un crimen de odio, se ensañaron con nosotros por el apellido porque no habían reivindicaciones de tierras, tampoco había intereses económicos grandes, que son fachadas que utilizan para venir a asesinarnos y quemarnos porque querían el control territorial.

En 2024 definía a este grupo como criminales muy profesionales. Después del juicio, ¿cómo los define?

Este es un grupo completamente terrorista, de los más asesinos que he visto en la historia de Chile, no lo puedo catalogar de otra manera. Incluso en las audiencias que participé vi las actitudes de estos sujetos, se nota que no hay arrepentimiento, se reían, levantan los brazos, etc.

¿Cómo definiría este ataque respecto a la situación de la Macrozona Sur? ¿Qué significó?

Es un punto de inflexión, porque es por primera vez que civiles se enfrentan armadamente, en este caso, porque no había otra alternativa. Y fue un punto de inflexión en el sentido de que aquí se paró el tema. Finalmente esta banda de criminales, no todos, están desarticulados, lo que produce pacificación a mucha gente.

¿A partir de este hecho hubo un cambio en la forma del Estado de enfrentar esto?

Sí, completamente. Aquí se notó también la participación del Ministerio de Seguridad, el ministro Martín Arrau, quien inmediatamente reforzó la causa.

Tras su ataque, fue la primera vez que el entonces presidente Gabriel Boric habló de terrorismo en la Macrozona Sur.

El presidente Boric ahí estuvo muy bien, lo declaró inmediatamente porque ya no había vuelta. Evidentemente era un acto de carácter terrorista y desde ahí en adelante todo el mundo empezó a hablar de acto terrorista.

Ahora destaca mucho el trabajo de la Fiscalía, las policías. Pero antes del hecho, ¿cómo era la respuesta de los actores vinculados a la seguridad?

El Estado estuvo completamente ausente, no existió, incumplió su deber de seguridad, era previsible que nos atacaran, había muchas amenazas e indicios, tanto directos como indirectos de que iban a quemar el molino. Se pidió protección a Carabineros, se tomaron decisiones malas. Pero el inicio de todo esto, cuando se produjo el atentado, se hizo por falta de seguridad del Estado.

¿Por eso optaron por demandar al Estado?

Están recién iniciadas las demandas civiles porque no basta con esto de la condena, porque resulta que el daño no lo repara la sentencia penal, el daño civil, económico, lo repara solamente el Estado. Y el Estado para nosotros actuó con negligencia, con culpabilidad, tardanza, con decisiones contradictorias, con omisiones. Y esas omisiones la ley dice que se llama falta de servicio.

¿Qué buscan con esto?

Queremos que nos reparen económicamente los daños morales que son los más importantes, los daños psicológicos y el valor que tenía el molino, que para nosotros era la fuente de ingreso. Entonces andamos buscando indemnizaciones por los daños causados y eso se hace en sede civil.

¿Van a reconstruir el molino?

Hasta el momento lo hemos pensado, pero si el Estado nos abandona de nuevo, no hay nada que hacer porque van a volver a venir a quemarlo. Entonces el Estado tiene que primero garantizarnos la presencia permanente en la zona de aquí para adelante.

El 2024 era bien crítico a levantar el estado de excepción. Ahora que las cifras siguen bajando, ¿sigue creyendo eso?

Estoy en contra de que se desescale porque cuando se producen estos resultados, no es el momento de retirarse, al contrario. El estado de excepción debe mantenerse porque incluso en el caso del molino hay alrededor de 10 prófugos todavía. Soy partidario de que se mantenga la mayor cantidad de tiempo posible. Tal vez, en alguna comuna donde nunca ha habido un atentado podría retirarse, pero en la zona de Contulmo, Cañete, Tirúa, debe mantenerse sí o sí.

A nivel personal, ¿qué viene ahora para usted?

He estado estos cuatro años dando la pelea. Ahora tengo que bajar la adrenalina, hay que sopesar, todavía estoy en shock. No puedo creer que nos haya tocado vivir esta experiencia tan brutal, que mi papá haya fallecido, que el tío Carlos no tenga una pierna, que Cristián Cid no tenga un ojo, que no esté el molino, que estén condenados ya a tanta cantidad de años estos sujetos. Pero ahora viene una etapa en que tengo ganas de pasarlo bien, de disfrutar de nuevo de la vida, la verdadera vida.