El Gobierno rediseña su nuevo esquema de funcionamiento interno con la reelección de Javier Milei como norte, en medio de señales ambivalentes en la actividad económica pero con una ventaja que, al menos por ahora, le da aire a su plan: la escasez de propuestas y la debilidad de la oposición, enredada en una disputa brutal que mantiene en vilo al sistema político de la provincia de Buenos Aires.
En ese nuevo esquema oficial, Karina Milei concentró el dominio total de las decisiones y el control del Gabinete, y parece haber entendido que el pragmatismo es una condición necesaria para administrar el poder. Bajo esa lógica se inscribe la incorporación a su ecosistema de relaciones de Diego Santilli, un profesional de la política que se convirtió en uno de los interlocutores principales con los gobernadores. También el desembarco de Fabián Fernández, otro profesional respetado por el sistema y el círculo rojo que la Secretaria General adoptó como propio, que incluyó en la mesa política y al que le dio vía libre para ordenar la comunicación oficial. Distinto es el caso del vocero Adrián Ravier, que llegó impulsado por el Presidente y que el viernes aseguró que la divisa norteamericana podía alcanzar los $1.800 en medio de los anuncios para facilitar el uso de dólares en la economía, una medida trabajada por Luis Caputo, “Toto”, un intocable del gabinete. Esa declaración de Ravier despertó serios reproches internos, en especial de la hermana presidencial, que no está para nada conforme con la performance del funcionario.
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La Secretaria General y Santilli conformaron una dupla estrecha, casi similar al vínculo de la hermanísima con los Menem. Incluso ella trabó una muy buena relación con Fabián Pereira, hoy tal vez el colaborador más cercano del jefe de Gabinete junto a Gustavo Coria. Ese vínculo le permitió al ministro coordinador avanzar sobre determinadas áreas como la estratégica Secretaria de Ciencia, Innovación y Tecnología todavía a cargo de Darío Genua, al que le buscan reemplazo. Genua tuvo en su momento una ligazón estrecha con Bruno Screnci, un viejo amigo, muy simbiótico, del ex ministro del Interior con el que se distanció hace años por diferencias políticas, una pelea que dio que hablar en su momento en el círculo rojo. Santilli pensó como sucesor de Genua a Gastón Navarro, pero el reemplazo sigue bajo análisis.

El pragmatismo de la Secretaria General abarca diversos frentes: desde la política, con negociaciones abiertas con los gobernadores para suspender las PASO -una iniciativa primordial para el objetivo reeleccionista de Milei- a cambio de acuerdos provinciales, hasta la Justicia. La selección de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia, el primer y principal avance de la hermana del Presidente sobre Santiago Caputo, es una señal en ese sentido. Con una audacia por encima de la media, Mahiques se abocó al rediseño del Poder Judicial a través de la nominación de funcionarios para lugares vacantes, tal vez la única política oficial que no se detuvo durante los tres meses y medio que duró la crisis en torno a Manuel Adorni. El desembarco del ministro motivó en su momento una disputa muy seria entre sectores de la Justicia que en los últimos meses parece haberse zanjado. “Hay lugar para todos”, bromeó un operador en un contexto muy particular: “Es la primera vez que la Justicia maneja a la política, siempre fue al revés”, acotó ese operador. Existió, hace ya varias semanas, un encuentro en un departamento de la capital para suturar esas heridas, y una conversación entre el ministro y el juez Ariel Lijo que volvió a despertar versiones en torno a futuras negociaciones vinculadas con la Corte Suprema. Es más: hay un grupo de gobernadores dispuestos a propiciar otra vez esa candidatura.
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Entre los rubros administrados por la Secretaria General se inscribe también el vínculo con la AFA. En la previa de la final de la Copa del Mundo existieron comunicaciones entre el entorno de la funcionaria y Claudio Tapia, “Chiqui”, con el que se trabó una relación cordial desde aquella reunión en Paraguay para la organización del Mundial 2030. Cuánto interés existe en la hermana del Presidente por el avance en los expedientes judiciales que se tramitan en el país alrededor de la AFA es una pregunta recurrente en el círculo rojo que contrasta, por ejemplo, con el involucramiento de oficinas del Estado controladas por Santiago Caputo, como ARCA, en esas investigaciones. Lo cierto es que también hubo contactos entre la asociación del fútbol, el plantel de Lionel Scaloni y Lionel Messi y emisarios muy estrechos del consultor en la previa de la final en Estados Unidos, pero fuentes oficial aseguraron que sucedieron algunos cortocircuitos muy importantes.
El dominio total de Karina Milei vuelve a abrir un interrogante alrededor del rol de Caputo, en cuyo entorno empezó a trascender también una potencial reestructuración de su red de vínculos. Cuando el Presidente eyectó a Nicolás Posse del Gabinete, a mediados del 2024, el consultor se hizo cargo de la administración de un grupo de oficinas del Estado muy sensibles como la SIDE, Transporte, la DGI y la Aduana -solo por mencionar algunas-, un plan que no figuraba en su hoja de ruta cuando Milei alcanzó la Presidencia. Se conformó entonces un “triángulo de hierro” que llegó a equiparar al consultor con la hermana del Presidente, que lo llevó a convertirse en un colaborador todopoderoso y la llave del círculo rojo con el poder. La interna con Karina Milei puso en crisis ese rol hasta que la Secretaria General decidió ser ella misma el nexo principal con el sistema a través de los Menem, de Mahiques, Santilli y otros dirigentes y funcionarios menos conocidos que orbitan por ese universo.
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Caputo sobrevivió por su vínculo especial con el Presidente, que se mantiene inalterable -hablan varias veces al día- y porque su hermana entendió que no puede prescindir de los servicios del consultor, más aún en la previa de una campaña que puede definir ni más ni menos que el futuro de los hermanos. “Santiago entendió su rol, y ella también entendió el rol de él, y ahí van. Se deben todavía una charla a solas”, resaltó una fuente oficial.
En esos niveles, los entornos también juegan un papel fundamental. El crecimiento del consultor, una vez consumada la salida de Posse, lo obligó a expandir sus relaciones. Es la misma situación que ahora atraviesa Karina Milei. Ese cambio de roles despertó últimamente versiones de esa posible reestructuración en la red de vínculos del estratega. La salida ruidosa de Guido Giana de Salud colaboró en la propagación de esas versiones, en eventuales chispazos en el frente interno en Las Fuerzas del Cielo y en cercanías de la consultora Move. Alentó, además, trascendidos alrededor del ministro Mario Lugones que, según fuentes oficiales, está firme en su puesto.
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Internas afuera. Karina Milei y Santiago Caputo tienen un sentimiento compartido: desconfían fuertemente del ex presidente Mauricio Macri. En La Libertad Avanza están convencidos que la gestión con el PRO para la suspensión de las PASO, una prueba de fuego para la performance de Santilli como jefe de Gabinete en la negociación con los gobernadores, está íntimamente relacionada con la ciudad de Buenos Aires, la casa matriz del PRO. Es la obsesión número uno del ex presidente, y lo que despertó en los últimos meses una fuerte disputa con su primo, el jefe de Gobierno, un vínculo que fue históricamente oscilante y que ahora llegó a su nivel de máxima tensión por el futuro de la capital. En estas horas hay dirigentes, más allá de Daniel Angelici, “El Tano”, ocupados en acercar relaciones. Los primos podrían encontrarse en las próximas horas.

Jorge Macri efectuó en el último tiempo enormes esfuerzos para recomponer con La Libertad Avanza, y en cierta medida logró ese objetivo. Con Pilar Ramírez, la delegada de Karina Milei en la capital, tiene un trato cordial. Pero puertas adentro del gobierno causó cierto malestar que el jefe de Gobierno haya ventilado un presunto acercamiento para un acuerdo electoral en el 2027 que, por ahora, no existe. Esos movimientos fastidiaron al jefe del PRO: cree que su primo, que quiere ser reelecto, está enfrascado en una gestión unilateral y él asegura que ese acuerdo debería ser parte de un paquete integral, más allá de la influencia real que el ex presidente mantiene sobre otros distritos.
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La pelea entre los primos es la comidilla actual del PRO, y escaló a niveles casi irrisorios. El ex presidente, por ejemplo, telefoneó desde Estados Unidos, en pleno Mundial, al jefe del bloque en Diputados, Cristian Ritondo, para reprocharle por qué se había juntado a comer en un almuerzo político con el jefe de Gobierno.
Ritondo trabaja codo a codo con Santilli detrás de un proyecto común: la provincia de Buenos Aires. El jefe de Gabinete espera que Karina Milei habilite ese plan. Es su máxima obsesión, como lo es para el ex presidente la capital. Equilibrista, el ministro coordinador también cree que la estrategia de esa campaña tiene que estar en manos de Caputo. Por eso no hará nada que altere su lealtad a la Secretaria General, pero tampoco la relación con el consultor.
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Santilli sabe que el modelo económico del Gobierno tiene consecuencias negativas y directas en el Gran Buenos Aires, donde se define la elección bonaerense. “¿Cómo se hace una campaña de cercanía en este contexto?“, se preguntó un dirigente cercano. Es un dilema que también alcanza al peronismo provincial: cómo usufructuar ese modelo y convertirlo en una propuesta seria para la campaña presidencial.
Ese dilema es el que inquieta a Axel Kicillof, lanzado en su propio proyecto, aunque el gobernador arrastra otras urgencias, en particular cómo darle forma ese plan en medio de la pelea feroz y a cielo abierto que mantiene con Cristina y Máximo Kirchner.
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Esa guerra se traslada a todos los ámbitos. Hace dos sábados, en una jornada organizada por la Iglesia en territorio provincial, La Cámpora, que había sido invitada, no fue de la partida. Kicillof se quedó con la centralidad del encuentro. “Están tan mal que ni siquiera pueden compartir un evento convocado por la Iglesia”, dijo uno de los organizadores.

Esa pelea mantiene paralizado al sistema político de la provincia de Buenos Aires. Hay dirigentes cercanos al gobernador que quieren romper definitivamente con el cristinismo y que el momento de hacerlo es ahora. Jorge Ferraresi, de Avellaneda, es, según fuentes provinciales, uno de los principales promotores de ese plan. Sergio Massa espera. La suspensión o no de las PASO es indispensable para saber cómo hará el peronismo para resolver su interna. Para Santilli, que negocia con los gobernadores, es un factor clave. También el cronograma electoral que defina Kicillof.
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Los intendentes están pendientes de esas decisiones, y preocupados porque el gobernador todavía no puede darles lo que les prometió: la modificación de la ley que restringe las re-reelecciones. Hay unos 80 jefes comunales, en su mayoría del peronismo, que si no se modifica esa ley no podrán reelegir el próximo año. Hoy no están los votos. A La Cámpora no le interesa esa modificación, Massa ya avisó puertas adentro que mantendrá su postura histórica de rechazo como cuando impulsó esa ley en coincidencia con María Eugenia Vidal, en el 2016, y el PRO tampoco está de acuerdo con el cambio, igual que la UCR.
Con esa negociación paralizada, en buena medida por la feroz interna peronista, hay operadores que empezaron a analizar como vía alternativa el camino judicial. Habilitar un acuerdo para completar la Corte Suprema provincial -hay cuatro vacantes- y que sean los nuevos jueces los que interpreten esa modificación y habiliten a los intendentes a presentarse por otro mandato.