Crujiente, fresca y presente en ensaladas, tortas o tacos, la lechuga no pasa por un proceso de cocción, por lo que una desinfección adecuada es primordial antes de consumirla.
Y aunque a simple vista luzca limpia, entre sus hojas pueden quedar restos de tierra, insectos y microorganismos que no son visibles, por lo que un enjuague rápido bajo el chorro de agua no es suficiente.
Desinfectarla de forma correcta reduce la presencia de bacterias, virus y parásitos que provocan enfermedades estomacales, particularmente durante la temporada de calor, cuando estos microorganismos proliferan con mayor facilidad.
Por ello, conoce el procedimiento adecuado para lavar y desinfectar esta hortaliza y disfrutar este alimento con mayor confianza, sin alterar su sabor y textura.

Mantener la lechuga refrigerada después de lavarla preservará su calidad. Foto: Unsplash
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De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, la forma más efectiva de limpiar las verduras de hoja verde, como la lechuga, es enjuagarlas directamente bajo el chorro de agua.
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La institución explica que este procedimiento retira gran parte de los microorganismos presentes en la superficie, asimismo elimina restos de tierra que quedan adheridos a los tallos y a las hojas.
Para realizar una limpieza adecuada, estos centros sugieren seguir estos pasos:
- Lávate las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos antes y después de manipular la hortaliza.
- Retira las hojas que estén rotas, marchitas o dañadas; en el caso de las lechugas y los repollos, desecha las hojas más externas.
- Enjuaga cada hoja bajo el agua de la llave mientras la frotas suavemente con las manos por ambos lados para desprender la tierra.
- Evita dejarlas en remojo, ya que si una hoja está contaminada, los microorganismos se dispersarán al resto del agua y alcanzar a las demás.
- Escurre o seca las hojas en un recipiente limpio o con toallas de papel antes de guardarlas o desinfectarlas.
Sin embargo, lavarla es solo el primer paso antes de desinfectarla; si la consumes después de enjuagarla, aún hay microorganismos dañinos en sus hojas, por lo que no se considera completamente segura.
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La lechuga es una de las hortalizas más populares dentro de la gastronomía. Imagen: Pixabay
El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo explica que una vez que la lechuga se ha lavado es momento de desinfectarla con cloro correctamente; para ello, recomienda seguir este procedimiento:
- Prepara la solución desinfectante mezclando 1 cucharadita de cloro líquido (5 mililitros) en 1 litro de agua potable, ya que con esta proporción obtendrás una concentración adecuada de cloro libre para la desinfección.
- Sumerge la lechuga en la solución durante 5 a 10 minutos.
- Pasado el tiempo, enjuágala con agua potable para retirar cualquier residuo de cloro antes de consumirla o guardarla.
Ojo: el cloro que se utilice para desinfectarla debe ser de uso doméstico, sin fragancias ni aditivos, y contener una concentración de hipoclorito de sodio de entre 5% y 6%.
Asimismo, las soluciones desinfectantes deben prepararse el mismo día en que se vayan a utilizar, ya que con el paso del tiempo pierden eficacia.
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Ahora que ya sabes cómo desinfectar correctamente la lechuga, puedes servirla y disfrutar de este alimento fresco y nutritivo con mayor tranquilidad.
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