¿Cómo el sarampión hace que el sistema inmunitario olvide?

2026/10/08

Los médicos han observado durante más de un siglo que la infección por sarampión suprime temporalmente el sistema inmunitario. Los niños con sarampión se vuelven más susceptibles a otras infecciones, como otitis o diarrea. Actualmente, la causa más común de muerte entre los niños pequeños con sarampión es la neumonía.

Pero en los últimos años, los científicos han descubierto algo inquietante. La forma en que el sarampión altera el sistema inmunitario no es ni sencilla ni breve.

En un estudio publicado en Science en 2015, investigadores analizaron décadas de datos de mortalidad infantil de Estados Unidos, Inglaterra y Gales, y Dinamarca.

Observaron que, en la era previa a la vacunación, cuando aumentaban los casos de sarampión, también aumentaban las muertes por otras infecciones, y no solo de inmediato, sino durante los dos o tres años siguientes. Este patrón no se repitió al analizar otras enfermedades prevenibles mediante vacunación, como la tos ferina.

Cuando llegó la vacuna contra el sarampión y disminuyeron los casos, las muertes por otras enfermedades infecciosas también disminuyeron. Los científicos estimaron que, en las zonas donde el sarampión era común, las infecciones por sarampión podrían haber estado implicadas en hasta la mitad de todas las muertes infantiles por enfermedades infecciosas.

Esto ya no podía explicarse por una disminución transitoria del funcionamiento del sistema inmunitario. Apuntaba a algo más duradero.

Los científicos denominan a este fenómeno "amnesia inmunológica" inducida por el sarampión, y es una de las consecuencias menos valoradas, aunque potencialmente devastadoras, de la enfermedad.

¿Cómo ocurre?

Durante la infancia, nuestro sistema inmunitario acumula una reserva de células B, células T y anticuerpos de memoria contra los virus y bacterias con los que entramos en contacto. Esta reserva proporciona a nuestro organismo el conocimiento y la capacidad para responder rápidamente la próxima vez que nos encontremos con el mismo germen.

Por eso, tanto una vacuna como una infección generan inmunidad. Ambas contribuyen a esta reserva, protegiéndonos de futuros contagios.

Pero el sarampión hace algo que la mayoría de las infecciones no pueden: incendia la biblioteca.

Los investigadores han descubierto que, a los dos meses de la infección, el sarampión elimina entre el 11 y el 73 por ciento de los anticuerpos que los niños han adquirido a lo largo de su vida. Piénselo: después de tantos años de gastroenteritis y resfriados, en cuestión de semanas, su sistema inmunitario olvida cómo defenderse de ellos.

Los niños con infecciones de sarampión más graves tendían a perder más anticuerpos. Por otro lado, los niños vacunados contra el sarampión con la vacuna MMR no experimentaron tales pérdidas en su reserva de anticuerpos.

Durante los tres años posteriores al brote de sarampión de 2014-2015 en Berlín, Alemania, los niños infectados con sarampión tenían un 60% más de probabilidades de regresar al hospital con una infección diferente en comparación con los niños de un grupo de control atendidos inicialmente por una afección no infecciosa.

Incluso en comparación con los niños hospitalizados inicialmente por otras infecciones, aquellos que habían tenido sarampión previamente tenían un 30% más de probabilidades de regresar con una nueva infección.

Los investigadores han estado trabajando en posibles tratamientos con modelos animales para ayudar a prevenir la amnesia inmunológica, pero la investigación se encuentra en sus primeras etapas. Por ahora, la vacunación es la única protección confiable.

Por qué esto importa ahora

Este año, se han registrado más de tres mil 800 casos de sarampión solo en EE. UU., una cifra muy superior a los dos mil 289 casos notificados en el 2025. A medida que aumenten los casos, tendremos que vigilar a los supervivientes no solo durante las primeras semanas, sino también durante los años posteriores.

El sarampión se transmite por gotitas respiratorias y es increíblemente contagioso, mucho más que el ébola, la gripe o el covid-19. Piénselo: el virus permanece suspendido en el aire, por lo que puede permanecer en una habitación hasta dos horas después de que una persona infectada se haya marchado.

No sorprende que el 90% de las personas no inmunizadas expuestas al sarampión se infecten. Pero, por alarmante que parezca, contamos desde hace décadas con una herramienta extraordinariamente eficaz: dos dosis de la vacuna MMR ofrecen una protección del 97% contra el sarampión. La mayoría de las personas vacunadas quedan protegidas de por vida.

*Extracto de nota de The Washington Post.