En el Gobierno sostienen que el viaje a Brasil responde a la sintonía ideológica con los Bolsonaro. El líder libertario también prevé visitar Perú, Colombia y Ecuador. La Casa Rosada busca avanzar en acuerdos con países aliados y armar un encuentro de mandatarios en Buenos Aires.

13 de julio 2026, 13:08hs

El trasfondo de los viajes de Milei: los números de Bolsonaro, el bloque regional y la cumbre de derecha (Foto: AFP/Mandel Ngan).
El Gobierno prepara una serie de viajes de Javier Milei por Sudamérica con una lógica política que excede la agenda bilateral. En Nación sostienen que el Presidente busca posicionarse como uno de los ejes de un bloque regional de derecha, en coordinación con Estados Unidos y con foco en seguridad, comercio, inversiones y alineamiento internacional.
El Ejecutivo admite, sin embargo, que el primer movimiento tiene costos. Milei viajará el 25 de julio a Brasil para participar en San Pablo del acto de lanzamiento presidencial de Flavio Bolsonaro, pese a que en despachos oficiales reconocen que los números de proyección electoral del candidato brasileño son “malos”.
La Casa Rosada igual sostiene la decisión. “Es por sintonía ideológica”, explican. En el oficialismo aseguran que no les preocupa si el viaje vuelve a tensionar el vínculo con Luiz Inácio Lula da Silva, aunque Brasil sea el principal socio comercial de la Argentina y el actor indispensable para cualquier negociación en el Mercosur.
Creen que el gesto hacia los Bolsonaro forma parte de una apuesta regional más amplia. Milei no solo irá al acto de Flavio: también planea pasar por Brasilia para ver a Jair Bolsonaro. La señal busca reforzar la alianza política con la familia que encarna la principal oposición de derecha a Lula.
El Gobierno lee como una oportunidad los triunfos consecutivos de candidatos de derecha en Chile, Colombia y Perú. En ese mapa, Milei aspira a mostrarse como un referente continental, con capacidad de articular una agenda común con José Antonio Kast, Keiko Fujimori, Abelardo de la Espriella, Daniel Noboa, Santiago Peña y Nayib Bukele.
En el Gobierno ubican a Bolsonaro muy por debajo de Lula en las encuestas (Foto: Reuters).
El Ejecutivo ubica esa estrategia bajo el paraguas de Washington. “Estados Unidos quiere que lideremos regionalmente. Siempre en coordinación con ellos”, expresan. La frase refleja la intención oficial de convertir a la Argentina en un actor de referencia para la agenda hemisférica de Donald Trump en Sudamérica.
Sin embargo, también reconocen límites. En distintos despachos hay dudas sobre el margen real que Washington le dejará a Milei para ejercer un liderazgo regional autónomo. “Ellos quieren sentarse y hablar directamente con todos. No les gusta tener un delegado ajeno”, agregan en la mesa chica.
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El oficialismo busca entonces combinar dos movimientos: mostrarse como socio prioritario de Estados Unidos, pero al mismo tiempo construir una red propia con presidentes y candidatos de derecha. Ese equilibrio explica la idea de organizar una cumbre regional conservadora en Buenos Aires durante el segundo semestre.
El Gobierno pretende que esa cumbre coincida con una nueva edición de la CPAC en la Argentina, que todavía no tiene fecha confirmada, pero está prevista para antes de fin de año. Hubo conversaciones para hacerla en septiembre, aunque finalmente se postergó. La última edición local fue en 2024.
Aunque asegura que invitará a Donald Trump, el Gobierno reconoce que es improbable que asista. De todos modos, la invitación serviría para mostrar alineamiento político con Washington y para reforzar la idea de que Milei busca ser el principal interlocutor sudamericano del trumpismo.

Javier Milei junto a Lara Trump, la nuera del presidente de los Estados Unidos, en la CPAC en Buenos Aires (Foto: CPAC Argentina).
La Casa Rosada también intenta que Milei vuelva a reunirse con Trump antes de las elecciones legislativas estadounidenses. Además, el Presidente tiene en agenda la CPAC de Mar-a-Lago en noviembre, después de los comicios, como parte de una estrategia para sostener el vínculo con el ecosistema conservador estadounidense.
Asimismo, están atentos a los acuerdos bilaterales que pueden firmarse antes de esa cumbre. El caso más concreto es Ecuador: Milei anticipó que visitará a Daniel Noboa, con quien hay acuerdos pendientes. En Nación presentan ese vínculo como una prueba de que el bloque regional puede avanzar con cooperación práctica y no solo con fotos ideológicas.
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El Gobierno también quiere que esos entendimientos se repliquen con Perú y Colombia tras las asunciones de Fujimori y de la Espriella. La apuesta es coordinar posiciones en crimen organizado, narcotráfico, comercio, inversiones, organismos regionales y alineamiento con Estados Unidos, sin esperar a que exista una institución formal del bloque.
El Ejecutivo sabe que el punto más difícil sigue siendo Brasil. Si Flavio Bolsonaro no logra acercarse a Lula en las encuestas, se reducen las chances de que Milei pueda impulsar una reforma de fondo del Mercosur. Sin Brasil alineado, la Argentina puede construir una red regional de derecha, pero no modificar la arquitectura comercial del bloque.
Por ahora, aceptan ese riesgo. La lectura oficial es que el viaje a Brasil, las asunciones en Perú y Colombia, la visita a Ecuador y la eventual cumbre en Buenos Aires forman parte de una misma estrategia: instalar a Milei como referente regional de la derecha, aunque el liderazgo real dependa de Washington, del resultado brasileño y de la capacidad de transformar afinidad ideológica en acuerdos concretos.