En diálogo con Telenoche, Sabrina contó que comenzó ofreciendo el servicio a personas de su barrio y, a través de grupos de Facebook, fue sumando clientes. La actividad le permite organizar sus horarios para acompañar a Melissa, su hija mayor, en sus tratamientos y cubrir los gastos de su familia.
01 de septiembre 2026, 21:21hs
Sabrina convirtió el lavarropas de su casa en su principal herramienta de trabajo y armó un emprendimiento que ya suma clientes en Villa Luzuriaga. (Foto y video: Telenoche)
Sabrina encontró una forma de generar ingresos desde su casa y, al mismo tiempo, acompañar a sus hijos. Comenzó lavando ropa para algunos vecinos de Villa Luzuriaga y, con el tiempo, convirtió esa tarea en un emprendimiento que hoy le lleva varios pedidos por día.
La idea surgió cuando necesitó encontrar una actividad que pudiera adaptar a su rutina familiar. Su hija mayor, Melissa, tiene autismo y trastorno específico del lenguaje y realiza terapias tres veces por semana, con cinco tratamientos diferentes. Por eso, ella no podía comprometerse con un trabajo de varias horas fuera de su casa.
“Si no era lavar ropa, era otra cosa, pero algo tenía que hacer para poder solventar todos los gastos”, contó durante una entrevista con Telenoche.
Al principio, el servicio se limitaba a personas de su barrio. Su primer pedido llegó de una vecina que vivía a unas diez cuadras y le pidió que pasara a buscar la ropa. En ese momento, Sabrina ni siquiera tenía dinero para pagar un auto o una aplicación de viajes, por lo que llevó el bolso caminando y después volvió a entregarlo de la misma manera.
Con el tiempo, comenzó a publicar el servicio en grupos de Facebook y los pedidos empezaron a multiplicarse. Los clientes pueden acercarle la ropa a su casa o coordinar para que ella la retire y luego la entregue una vez terminado el lavado.

Sabrina abrió un lavadero en su casa para poder mantener y acompañar a sus hijos. (Foto: Telenoche)
Hoy, la actividad ocupa buena parte de sus días. Según contó, en una jornada puede llegar a hacer cinco lavados e, incluso en un día con menos trabajo, suele completar al menos tres.
La herramienta principal de su emprendimiento es el lavarropas de su casa. Sabrina aprovecha su capacidad para procesar grandes cantidades de prendas y cobra por carga. Uno de sus servicios, por ejemplo, consiste en lavar hasta 10 kilos de ropa por $15.000. También recibe acolchados y otras prendas de gran tamaño.
Pero el trabajo no termina cuando termina el ciclo de lavado. Sabrina separa cuidadosamente las prendas de cada cliente para evitar que se mezclen y se ocupa de que la ropa vuelva limpia y perfumada.
La lavandería de Sabrina está en Villa Luzuriaga. (Foto: Telenoche)
Incluso desarrolló sus propios trucos para resolver algunos problemas cotidianos. Durante la entrevista contó que, si una carga queda expuesta a la humedad por la lluvia, utiliza una mezcla de suavizante y vinagre de alcohol para quitar el olor y recuperar la frescura de las prendas.
Para ella, el emprendimiento se convirtió en mucho más que una manera de obtener un ingreso extra. “Con esto pagamos la comida, las cosas, todo”, explicó.
Su rutina también está atravesada por la necesidad de cuidar a sus hijos. Por eso, cuando sale a entregar pedidos, muchas veces lo hace acompañada por ellos, caminando por el barrio o en auto.
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Sabrina todavía recuerda cuando tuvo que llevar caminando su primer pedido porque no tenía plata para pagar un auto. Hoy, varios lavados después, sigue recorriendo el barrio con bolsas de ropa y sus hijos a cuestas. El lavarropas no es solamente el lugar donde empieza cada pedido: es la herramienta con la que, día a día, busca que a su familia no le falte nada.