
La Audiencia de Granada ha condenado a seis años de prisión al hombre al que un jurado popular declaró culpable de matar de un tiro a otro varón que le amenazó previamente por un conflicto con una motosierra robada en la localidad de Castilléjar.
El tribunal le condena como autor de un delito de homicidio con la atenuante de confesión y de miedo insuperable, según han avanzado a Europa Press fuentes del caso.
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El hombre, de 63 años, se encuentra en estos momentos en libertad provisional tras permanecer en la cárcel cuatro años por este asunto, que es lo máximo que permite la ley a la espera de juicio.
La Fiscalía llegó a pedir 22 años de prisión para él por asesinato con alevosía, pero tras el juicio rebajó su petición a ocho años por un delito de homicidio con las atenuantes de arrebato u obcecación y de confesión.
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El autor del crimen declaró durante el juicio, el pasado junio, que actuó en legítima defensa cuando aquella tarde del 23 de julio de 2021 la víctima se dirigió a su domicilio tras haber tenido un conflicto previo con él a cuenta de una motosierra.
El conflicto se desencadenó a raíz de que el acusado se percatara de que la motosierra que le quería vender la víctima había sido robada y avisara de ello a su legítimo propietario.
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A partir de ahí se produjeron una serie de amenazas telefónicas, y también a través de mensajes de audio que fueron reproducidos en Sala ante los miembros del jurado, y que se repitieron momentos antes del crimen, cuando el ahora fallecido intentó acceder a la casa cueva del acusado y se produjo una discusión entre ambos en la puerta de la vivienda, donde forcejearon.
La defensa, ejercida por el letrado Rafael López Guarnido, situó “en esos momentos de tensión” y en un contexto de “miedo” por su integridad física y la de su hijo el disparo que efectuó su cliente y acabó con la vida del otro hombre prácticamente en el acto.
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La sentencia de la Audiencia Provincial considera probados estos extremos y que, una vez que la víctima yacía en el suelo, el acusado pidió a su hijo que avisara a la Guardia Civil, que se personó en el domicilio minutos después, y reconoció el crimen ante los agentes.
Esta parte solicitó una pena de cuatro años de cárcel al calificar los hechos de homicidio con la atenuante de confesión y de miedo insuperable, y la eximente incompleta de legítima defensa. Esta última no ha sido apreciada por el tribunal, aunque el jurado sí la dio por probada.
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