Durante veinte años, desde los 15 hasta los 35, la vida de Alberto Cipolla estuvo monopolizada por la adicción. Un largo periodo que limitó su desarrollo personal y profesional, llevándole a trabajar en sectores donde no se sentía realizado como una salida pragmática a las circunstancias. Hoy, su historia no es una carga, sino su principal herramienta de trabajo. Afincado en Barcelona desde hace 17 años, este terapeuta italiano ayuda a otras personas a recorrer el camino que él mismo transitó: el de la recuperación.
“Mi recorrido de rehabilitación fue muy largo, duró diez años, desde que empecé a pedir ayuda en 2007 hasta que finalmente lo conseguí en 2017”, recuerda Cipolla. Fue un proceso marcado por ingresos, centros y recaídas que le proporcionó un profundo conocimiento no solo de la adicción, sino también de las carencias del sistema. Tras estabilizar su vida, la inquietud por entender el fenómeno que había condicionado sus años más formativos le llevó a dar un paso al frente.
De adolescente sentía que las drogas eran un alivio, la falsa ilusión de poder descansar de mí mismo”
Alberto Cipolla
Terapeuta experto en adicciones
El cambio no fue premeditado. Mantuvo una relación estrecha con las personas que le habían ayudado y, de forma natural, empezó a acompañar a otros que iniciaban su tratamiento. “Fueron ellos mismos quienes me animaron a formarme”, explica. La principal barrera era interna. “Una de las mayores consecuencias de la adicción es una autoestima destrozada. Necesité tiempo para volver a sentirme seguro de mí mismo y verme capaz de estudiar para ayudar a los demás”, asegura.

Superada esa inseguridad, se formó con un máster en coaching y cursos universitarios en conductas adictivas. Actualmente está cursando el Grado en Psicología. Sin embargo, su mayor activo es su propia biografía. “La mayoría de personas que me contactan me dicen: 'contigo puedo hablar porque no me da vergüenza'”, subraya. Esta conexión es clave, ya que permite derribar la principal barrera para una recuperación honesta.
Relata cómo profesionales y empresarios con una fachada de éxito se sienten aliviados al poder compartir sus experiencias más oscuras con alguien que, con matices, ha pasado por algo parecido. “Cuando sentimos vergüenza, es imposible ser del todo honestos. Romper ese muro es el primer paso”, afirma. Su rol, más que de terapeuta, le gusta definirlo como el de un “orientador”.
Una cosa es decir 'tengo un problema' y otra muy distinta es entender que es tan grave que necesitas un tratamiento”
Alberto Cipolla
Terapeuta experto en adicciones
Su método se basa en un análisis personalizado de cada caso para encontrar la fórmula más adecuada. “No todo vale para todos”, insiste. “Hay personas que necesitan un ingreso y para otras sería contraproducente. Si alguien que no lo necesita contacta con una clínica, es muy probable que le ofrezcan un ingreso porque es su modelo de negocio”. Su trabajo consiste en hacer un cribado previo para orientar a cada persona hacia el recurso más eficaz para su situación particular.
Además de la orientación, realiza un trabajo de exploración para evaluar el grado de autoconciencia del problema. “Una cosa es decir 'tengo un problema' y otra muy distinta es entender que es tan grave que necesitas un tratamiento”, detalla. Preparar el terreno y asegurarse de que la persona está lista es fundamental para evitar la frustración y el fracaso del proceso.

Aunque ha sido testigo de casos de éxito asombrosos, con personas que han recuperado a sus familias, sus trabajos y, sobre todo, a sí mismas, es cauto a la hora de atribuirse el mérito. “Si te tomas el mérito de las cosas buenas, tendrías que hacerlo también con las malas”, reflexiona. Por eso, su enfoque se centra en devolverle la responsabilidad al individuo.
La clave de su filosofía es evitar la dependencia del terapeuta, un riesgo real en personas en situación de vulnerabilidad. El objetivo final no es que el paciente vea al terapeuta como un salvador, sino que se reconozca a sí mismo como el artífice de su propio cambio. “Es buscado. Es fundamental que ellos se vean como los responsables de su recuperación, como sus propios héroes”, concluye.
Lecciones de Vanguardia
Alberto Cipolla, terapeuta experto en adicciones
“El consejo más honesto que puedo dar es que no dejen que sus propios miedos e inseguridades boicoteen lo que se proponen hacer. Es muy fácil convertir la duda en una excusa para no empezar, o para posponer indefinidamente. Yo intento recordarme que a veces se trata simplemente de ponerse en marcha por el disfrute de hacerlo, no por los resultados que eventualmente pueda traer. Si esperas a sentirte completamente seguro para dar el primer paso, probablemente nunca lo des.”