Cuáles son las mejores estrategias para administrar las finanzas al iniciar la universidad en Estados Unidos

2026/08/12

Las decisiones financieras en la universidad influyen en la seguridad económica con la que los estudiantes llegan a su primer empleo (REUTERS/Reba Saldanha/File Photo)

Las decisiones financieras en la universidad influyen en la seguridad económica con la que los estudiantes llegan a su primer empleo (REUTERS/Reba Saldanha/File Photo)

Empezar la universidad también obliga a tomar decisiones sobre cómo manejar el dinero desde el primer día. Según informó Associated Press, especialistas en bienestar financiero recomiendan que los estudiantes ordenen sus cuentas desde el inicio con una serie de estrategias que van desde el uso del crédito hasta la planificación de deudas, con impacto directo en su vida académica y en su situación económica después de la graduación.

Para Sara Wilson, directora de innovación de productos en Student Connections, las elecciones financieras hechas durante la etapa universitaria no quedan encerradas en esos años.

La especialista señaló que esas decisiones influyen en la seguridad económica con la que una persona llega a su primer empleo, una etapa en la que suelen aparecer gastos más altos y compromisos nuevos.

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Una primera recomendación apunta a empezar a construir historial crediticio. De acuerdo con el reporte, la universidad puede ser un momento propicio para iniciar ese proceso, ya que cuanto antes se forme un registro de crédito, más tiempo habrá para consolidarlo antes de pedir un préstamo o alquilar una vivienda.

El puntaje crediticio suele medirse en una escala de 300 a 850 y funciona como una referencia para prestamistas y entidades financieras.

Construir historial crediticio desde el inicio de la universidad puede facilitar el acceso a préstamos, alquileres y otros servicios financieros (REUTERS)
Construir historial crediticio desde el inicio de la universidad puede facilitar el acceso a préstamos, alquileres y otros servicios financieros (REUTERS)

La defensora financiera de consumidores Courtney Alev, de Credit Karma, explicó en AP que ese historial puede influir en el acceso a préstamos para autos, hipotecas, tarjetas, seguros y otros servicios. Un puntaje bajo no impide de forma automática conseguir esos productos, pero sí puede volverlos más caros o más difíciles de obtener.

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Entre las alternativas para comenzar, Alev recomendó las tarjetas aseguradas, que se abren con un depósito inicial usado como garantía, y también las tarjetas estudiantiles, que suelen exigir menos requisitos y ofrecer límites de crédito más bajos.

La regla central, según la especialista, consiste en gastar solo lo que pueda pagarse por completo cada mes, para evitar saldos pendientes que terminen deteriorando el historial.

Las estrategias financieras sugeridas para estudiantes universitarios se concentran en algunos ejes concretos: crear crédito con prudencia, hacer un presupuesto, separar dinero para gastos fijos, reunir un fondo de emergencia, definir prioridades de consumo y entender la deuda estudiantil antes de graduarse. Ese esquema busca reducir errores frecuentes en una etapa marcada por ingresos variables y gastos nuevos.

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El presupuesto sigue siendo clave para los estudiantes universitarios aunque sus ingresos cambien entre trabajo de medio tiempo, apoyo familiar y ayuda financiera (REUTERS)
El presupuesto sigue siendo clave para los estudiantes universitarios aunque sus ingresos cambien entre trabajo de medio tiempo, apoyo familiar y ayuda financiera (REUTERS)

El manejo cotidiano del dinero aparece como otro punto central. Durante la carrera muchos estudiantes combinan un trabajo de medio tiempo, apoyo familiar o estipendios vinculados con ayuda financiera. Esa mezcla puede volver menos previsible el flujo mensual de dinero, aunque no elimina la necesidad de contar con un presupuesto.

Para organizarlo, los especialistas mencionaron opciones simples como usar una aplicación, armar una planilla o anotar ingresos y gastos en papel. El formato cambia según cada caso, pero el objetivo se mantiene: registrar cuánto entra y cuánto sale todos los meses para saber con qué margen real se cuenta.

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Wilson resumió esa lógica con una definición práctica. “Hacer un presupuesto es simplemente crear un plan para conseguir lo que quieres con tu dinero”, afirmó la directiva de Student Connections. La idea consiste en identificar una meta y trazar un recorrido concreto para alcanzarla.

Estudio revela cuáles son las carreras preferidas por los jóvenes en Colombia.Freepik.
El presupuesto sigue siendo clave para estudiantes universitarios aunque combinen trabajo, apoyo familiar y ayuda financiera con ingresos variables (Freepik)

Cuando los ingresos no llegan en fechas fijas, una herramienta útil puede ser dividir las obligaciones mensuales en metas semanales. La terapeuta financiera Lindsay Bryan-Podvin, fundadora de Mind Money Balance, sugirió en Associated Press tomar el total de las facturas del mes y partirlo por cuatro para saber cuánto conviene reservar cada semana.

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El ejemplo planteado por la especialista parte de un alquiler de USD 1.000 con vencimiento al comienzo del mes. En ese caso, la referencia pasa a ser un ahorro de USD 250 por semana. Esa cuenta permite repartir el esfuerzo de forma más estable durante el semestre y reduce el riesgo de llegar sin fondos a la fecha de pago.

La utilidad del método aparece con más claridad en quienes no cobran siempre lo mismo o no reciben dinero en una sola fecha. Al fijar pequeños objetivos semanales, el presupuesto deja de depender solo del cierre de mes y se ajusta mejor a una rutina universitaria marcada por entradas irregulares.

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El ahorro preventivo figura entre las recomendaciones más repetidas. Muchos estudiantes se sienten atraídos por la idea de invertir, pero planteó que antes conviene construir un respaldo para emergencias. La prioridad, sostuvo, pasa por contar con efectivo disponible para enfrentar gastos inesperados sin recurrir a deuda más cara.

La especialista propuso reunir dinero suficiente para cubrir durante algunos meses el alquiler y otros gastos esenciales. Ese colchón financiero cumple una función distinta de una inversión: no apunta al crecimiento a largo plazo.

Alev reconoció ante AP el valor del interés compuesto y del crecimiento económico a futuro, pero sostuvo que un fondo de emergencia cubre necesidades inmediatas y ofrece un margen de estabilidad más urgente para quienes todavía están ordenando sus cuentas.

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Dividir el alquiler y otras facturas en metas semanales ayuda a administrar las finanzas cuando el dinero no llega en fechas fijas (Freepik)
Dividir el alquiler y otras facturas en metas semanales ayuda a administrar las finanzas cuando el dinero no llega en fechas fijas (Freepik)

Otra recomendación gira en torno al efecto de la vida social en los hábitos de consumo. La llegada a la universidad suele implicar amistades nuevas, salidas y gastos compartidos, un escenario que puede empujar a algunos estudiantes a gastar por encima de lo que pueden sostener.

Bryan-Podvin señaló que conviene hablar con claridad sobre la situación económica personal y expresar cuando un gasto no resulta posible o no forma parte de las prioridades. Esa transparencia puede reducir la presión del grupo y evitar decisiones tomadas solo para no quedar afuera.

La especialista también sugirió definir de antemano qué consumos tienen más valor para cada persona. Si alguien decide mantener una membresía de gimnasio porque la considera importante para su bienestar, esa elección puede ayudar a explicar por qué rechaza otros desembolsos, como pedir comida con compañeros de vivienda.

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La vida social en la universidad puede empujar a gastar de más, por lo que conviene definir prioridades de consumo y hablar con claridad sobre los límites económicos (Freepik)
La vida social en la universidad puede empujar a gastar de más, por lo que conviene definir prioridades de consumo y hablar con claridad sobre los límites económicos (Freepik)

Los préstamos estudiantiles forman parte de los compromisos con mayor peso después de la universidad. Aunque el pago llegue tras la graduación, la planificación debe empezar durante la carrera. Eso incluye saber cuánto se pide prestado cada semestre, cuál podría ser el monto total adeudado y cuánto representarían las cuotas futuras.

Wilson sostuvo que entender esos números convierte al estudiante en un usuario informado de esa deuda. La directora de Student Connections advirtió que postergar esa revisión puede dificultar la organización financiera una vez terminado el ciclo académico, cuando aparecen obligaciones fijas y menos margen para corregir decisiones anteriores.

Vista trasera de un estudiante graduado con toga azul y cuello amarillo, con las manos en la cabeza. Otros graduados lanzan birretes al aire en una ceremonia.
La deuda de los préstamos estudiantiles debe planificarse antes del título con un seguimiento del monto pedido, el total adeudado y las cuotas futuras (Imagen Ilustrativa Infobae)

El reporte de la agencia Associated Press también señaló que muchas universidades cuentan con herramientas para asistir a los estudiantes en cuestiones económicas. Phil Schuman, director ejecutivo de la Higher Education Financial Wellness Alliance, afirmó que los campus suelen ofrecer orientación sobre ayuda financiera, presupuesto y resolución de dudas vinculadas con dinero.

Esos recursos pueden encontrarse en bibliotecas, oficinas de vida estudiantil o centros recreativos, según explicó Schuman. El directivo sostuvo que quienes trabajan en esos espacios no están para juzgar, sino para colaborar a identificar soluciones y orientar a los alumnos hacia el área adecuada.

Schuman añadió que los errores financieros forman parte del aprendizaje, no solo entre estudiantes. “Los errores ocurrirán”, afirmó al plantear que reconocer el problema, hablar con alguien y ajustar la conducta para la próxima vez forma parte del proceso de educación financiera.