Daniel Garro, CEO de Value International: “El único precio de algo es el de mercado libre en cada momento”

2026/07/26

DANIEL GARRO

“El problema es mirar la economía a partir de “agregados”, típica visión neoclásica/keynesiana”

La actividad económica parece haber encontrado un punto de resistencia a la baja desde máximos históricos alcanzados en los últimos meses de 2025, pero disminuye en el cotejo mes a mes de los datos ajustados por estacionalidad en los valores agregados. En tanto, a nivel sectorial, se consolidan como los sectores más expansivos los vinculados con el agro, la energía y la minería, y pierden relevancia la industria manufacturera y el comercio interior, principalmente.

En el frente de las finanzas, también se observa un comportamiento dispar entre la consolidación de las cuentas públicas, la acumulación de reservas y la disminución del índice de riesgo país, por un lado, y la caída de la confianza del consumidor, por percepción de deterioro de la capacidad de compra de sus ingresos y expectativas negativas para el corto plazo.

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Con ese cuadro, Infobae entrevistó a Daniel Garro, CEO y founder de Value International Group y Value Capital, licenciado en Economía, máster en Administración de Empresas con especialización en Marketing y Master of Sciences in Economy and Business, y profesor en distintas escuelas de negocios, para conocer su análisis de la coyuntura económica y sus expectativas para el corto plazo.

— Las cuentas nacionales marcan récord de actividad y consumo, pero muchos consultores observan una economía sin tracción, con desempeños dispares por sectores y regiones. ¿Cuál es su lectura?

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— Es el problema de mirar la economía a partir de “agregados”, típica visión neoclásica/keynesiana. Si antes de diciembre de 2023 había tres pizzerías y hoy hay dos, no hace falta ir a la universidad para saber que dos menos tres es menos uno.

El punto es que aquellas tres pizzerías funcionaban con incentivos al consumo vía emisión monetaria, créditos con tasas subsidiadas y tarifas ficticiamente bajas. Las dos de ahora funcionan con un mercado mucho más libre, muy escasa emisión monetaria (para compra de reservas), sin subsidio de tasas de interés y tarifas que caminan hacia su normalización.

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“Hay sectores nuevos que están creciendo e invirtiendo (en algunos casos RIGI de por medio) y sectores que se están reestructurando”

Al aplicar la teoría económica correcta para analizar y luego ver las estadísticas, el razonamiento cambia. Las tres pizzerías de antes de 2023 eran falsas y las dos de ahora son reales. Contestando a su pregunta con este esqueleto conceptual nuevo, podríamos decir que hay sectores nuevos que están creciendo e invirtiendo (en algunos casos RIGI de por medio) y sectores que se están reestructurando.

Con un sistema de precios más libres, no el ideal, pero más libres, cambian los incentivos: se invierte menos en consumo final o masivo, lo que Carl Menger llamaba bienes de grado inferior (porque están cerca del consumo final), y más en bienes de grado superior, lo que está atrás de la economía más visible. Es una economía más cercana a la oferta que a la demanda, más cerca de Jean-Baptiste Say que de John Maynard Keynes.

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Recordemos que la economía funciona de oferta de valor a oferta de valor y la demanda es el puente entre ambas, mal que les pese a los keynesianos. Idéntico análisis y razonamiento cabe para las regiones: dejando de lado los “agregados” regionales, aquellas provincias que dependían de la demanda están más rezagadas que las que hoy comienzan a depender de la oferta de valor.

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“La economía funciona de oferta de valor a oferta de valor y la demanda es el puente entre ambas, mal que les pese a los keynesianos. Idéntico análisis y razonamiento cabe para las regiones”

— En junio, ¿las finanzas públicas cerraron con déficit solo por la estacionalidad del pago del medio aguinaldo en la Administración Central y de jubilaciones y pensiones, o ya ve señales de agotamiento del plan de ajuste?

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—El “agotamiento” del plan de ajuste es responsabilidad del Congreso y de la Justicia, y sumemos aquí a las provincias y a los municipios; todos ellos no permiten bajar el gasto público más rápido, porque el ajuste debe seguir haciéndolo el sector público y no el privado.

La Administración Central ha bajado impuestos, entre ellos la inflación, mientras el resto sigue igual o peor: hay provincias y municipios que terminaron 2025 aumentando el gasto y van a terminar 2026 igual. Esto no permite que se aprecie de manera fuerte la baja que ha producido la Nación.

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“El Congreso y la Justicia no permiten que la Nación siga bajando el gasto público de manera más fuerte y rápida”

El Congreso y la Justicia no permiten que la Nación siga bajando el gasto público de manera más fuerte y rápida (auditorías de universidades, programas sociales, subsidios, privatizaciones de empresas, aspectos laborales con cautelares, etc.) y, encima, las provincias y municipios siguen sin entender que el Estado no genera valor, y continúan gastando y aumentando impuestos como si no hubiera un mañana.

Ahí está el agotamiento en ciernes que podría estar mostrando el superávit fiscal, algo crucial para demostrar al mercado sustentabilidad intertemporal de la deuda pública.

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“Las provincias y municipios siguen sin entender que el Estado no genera valor, y continúan gastando y aumentando impuestos como si no hubiera un mañana” Fuente: Elaboración propia con datos del Ministerio de Economía y Iaraf

— La desinflación que se observa desde abril, ¿indica que el Ministerio de Economía recuperó el control de la macroeconomía y que la tendencia está consolidada?

—El IPC no es inflación, es simplemente un indicador de variación (otra vez) de precios “agregados”. Ese IPC no refleja el 3x2, el 2x1, el segundo al 70%, el reintegro del 25% de la compra, etc. Si midiera todas esas cosas daría mucho menos, y encima se nutre de un arbitrario mecanismo de ponderación de gastos; es irrelevante si se cambia por algo más cercano en el tiempo porque los agentes económicos cambian a cada minuto. El consumo de carne está en el nivel más bajo en años y sigue ponderando igual que hace 25 años: un absurdo.

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La desinflación será lenta, al margen de lo que diga el IPC, porque hay dos problemas complicados: la baja demanda de dinero y el sistema fraccionario de encajes en las cuentas a la vista (que genera emisión secundaria de dinero, como señalan Ludwig von Mises, Murray Rothbard y Jesús Huerta de Soto).

“La desinflación será lenta, al margen de lo que diga el IPC, porque hay dos problemas complicados: la baja demanda de dinero y el sistema fraccionario de encajes en las cuentas a la vista”

Se podría agregar la emisión para compras de reservas del BCRA, que intuyo es más una exigencia del FMI, que comulga visiones neoclásicas, que intención real del presidente Javier Milei.

Lamentablemente cerrar el BCRA no pasa por el Congreso (siempre el Congreso); de ahí que la dolarización necesariamente tiene que ser endógena, y yo diría la competencia de monedas más que la dolarización. La reforma del BCRA, si se intenta cerrarlo sin cerrarlo, podría ayudar al proceso y se aceleraría la desinflación un poco más. Pero queda el sistema financiero como un gran emisor secundario.

Entiendo que es complicado porque el sistema financiero tiene mucha deuda en pesos, que antes era deuda del BCRA, y si se intentara ir eliminando el sistema fraccionario (por ejemplo, que exista 100% de encajes en cuentas a la vista, incluidos los depósitos de 30 días para abajo, como creo le sugirió el profesor Huerta de Soto a Milei cuando vino a Argentina), los bancos le pedirían al Gobierno rescatar deuda en pesos y hoy no tendría posibilidad de cumplir, lo que aumentaría la tasa de interés; por eso es muy importante un superávit fiscal muy alto.

Creo importante agregar que la tasa de interés que indirectamente el BCRA establece con operaciones de mercado abierto recién ahora empieza a estar un poco más cerca de la tasa natural de interés (siguiendo a Knut Wicksell y Mises). Esto también podría ayudar, si el BCRA no la desajusta, a acelerar el proceso de desinflación.

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“La tasa de interés que indirectamente el BCRA establece con operaciones de mercado abierto recién ahora empieza a estar un poco más cerca de la tasa natural de interés”

— El equipo económico presentó el Plan Financiero en dólares para lo que resta de 2026 y para 2027. ¿Cuál es su análisis?

— Argentina ha tenido 11 defaults. Si contamos el “reperfilamiento” de Mauricio Macri, es el país con más defaults en el mundo, pero nueve de ellos ocurrieron desde 1950 en adelante. Ecuador tiene 10 defaults, pero solo dos ocurrieron desde 1950 en adelante; lo mismo sucede con Uruguay y Chile, que tienen nueve cada uno. Es decir, no es solo la cantidad, sino la cercanía en el tiempo de los impagos. Tiene un prontuario tremendo y muy reciente.

Haber presentado el plan financiero responde a eso precisamente: a intentar mostrar que Argentina va a cumplir. Y detallar la forma en que cumplirá no es menor, porque nadie le cree al país. El problema de Argentina no es hoy, ni siquiera los próximos cuatro/cinco años, suponiendo un segundo mandato de Milei: el problema es desde 2031 en adelante. Todo ayuda, pero el mercado quiere ver qué pasa desde octubre de 2027 en adelante.

— ¿Hace falta también que el Ministerio de Economía explicite el Programa Financiero en pesos? ¿Por qué?

— Sería oportuno, pero ahí el problema es que es muy dependiente del superávit fiscal, que vimos que está teniendo cierta disminución por lo que ya explicamos.

“El problema es desde 2031 en adelante. Todo ayuda, pero el mercado quiere ver qué pasa desde octubre de 2027 en adelante”

Para ser claros: el ideal macroeconómico sería que Argentina pague el total de los intereses de sus vencimientos de deuda con superávit fiscal y reestructure el capital a plazos bien largos; se prohíba que el Estado se endeude (incluso colocarlo en la Constitución Nacional, como proponía James Buchanan, premio Nobel de Economía) y solo debería poder rollear el 95% del capital cada vez que haya vencimientos, de manera de ir disminuyendo la deuda de capital también.

Como vemos, otra vez el problema está en obtener un superávit fiscal presente y futuro que permita esto, para que baje el índice de riesgo país a niveles de 100/150 puntos básicos, porque el riesgo país no baja más y más rápido no porque el BCRA compre o no compre reservas, eso es irrelevante: el problema es que el superávit fiscal proyectado a 10/15 años es bajo y corre peligro si no está Milei.

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“El problema es que el superávit fiscal proyectado a 10/15 años es bajo y corre peligro si no está Milei” Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía y Iaraf (2026 es estimado)

— Hay un debate entre economistas sobre la fortaleza y las debilidades de la situación cambiaria ¿Cuál es su posición?

— Aprendí con mi profesor Alberto Benegas Lycnh (h) que el único precio de algo es el de mercado libre en cada momento, sea tipo de cambio o un paquete de harina. Cualquier análisis que se haga utilizando el instrumental neoclásico de equilibrio es una mera elucubración matemática sin sustento científico. Mi gran amigo y profesor Juan Carlos Cachanosky me decía: “la economía matemática (neoclásica/keynesiana/monetarista) es un merger entre economistas que no saben nada de matemáticas y matemáticos que no saben nada de economía".

Dentro de ese marco, entendiendo la situación heredada, el sistema electoral y judicial vigente, una demanda de dinero muy baja y sin poder cerrar el BCRA, podríamos decir que el tipo de cambio no estaría atrasado, pero no es algo observable, incluso si el mercado fuera totalmente libre. En todo caso, lo que miraría sería si está creciendo el comercio internacional en su totalidad, en términos reales (exportaciones más importaciones): si eso es así, y lo es, nos estaría indicando que el tipo de cambio estaría cerca del adecuado.

— ¿Cree que los exportadores del campo demoran la liquidación de divisas porque esperan un tipo de cambio más alto -principalmente a través de una baja de retenciones- y que los importadores postergan operaciones a la espera de un tipo de cambio real más bajo?

— Obviamente que mirar el nominal no sirve. La baja de retenciones y de impuestos eleva el tipo de cambio real de las exportaciones y, a la vez, baja el tipo de cambio real de las importaciones al no subir el nominal. Es el camino.

“Lo que miraría sería si está creciendo el comercio internacional en su totalidad, en términos reales: si eso es así, y lo es, nos estaría indicando que el tipo de cambio estaría cerca del adecuado”

Mi impresión es que la demora en liquidar es porque piensan que las retenciones seguirán bajando (se ha establecido un cronograma de bajas hasta 2027, el cual solo puede ser alterado si pasa algo raro en el medio) y también los impuestos, más que por un tipo de cambio nominal más alto.

Cuando comiencen a ingresar de lleno las inversiones del RIGI, lo que se notará en el segundo semestre de 2026, pero mucho más en 2027 (recordemos que el 40% de lo presupuestado invertir debe ser volcado dentro de los dos primeros años desde la aprobación), la oferta de dólares crecerá de manera importante, rompiendo un poco la estacionalidad argentina de muchos dólares en el primer semestre y pocos en el segundo.

En cuanto a las importaciones, hay un cierto quedo en las de bienes para inversión y siguen fuertes las de consumo (lo que tira por la borda que el consumo está cayendo: el punto es dónde cae). Nuestra estimación es que las de bienes para inversión volverán a crecer, y mucho más, si se libera la posibilidad de obtener préstamos en dólares. Pero, otra vez, el punto es 2031 en adelante: el gap de tasas de interés de corto contra largo plazo muestra esa incertidumbre.

DANIEL GARRO
“El punto es 2031 en adelante: el gap de tasas de interés de corto contra largo plazo muestra esa incertidumbre”

— Desde el lado de las empresas, ¿Cuáles son hoy los principales frenos a la inversión y a la contratación: presión impositiva, regulaciones, costo del financiamiento, incertidumbre cambiaria u otros?

— Los que logran meter proyectos dentro del RIGI están invirtiendo, y fuerte, lo que muestra que si Argentina pudiera bajar más el gasto público presente y futuro, que es la verdadera presión tributaria, la economía volaría, y rápido.

En cuanto a contratar gente, hay que tener en cuenta dos cosas:

  1. Diferenciar entre empleo y trabajo: el primero genera valor, el segundo no. En el mundo esta diferenciación es cada vez mayor con la llegada de la IA, la robótica, la blockchain. Aquel que genere valor conseguirá empleo y muy buena remuneración; el que no, tendrá muy bajo salario y le costará encontrar trabajo. Argentina no es ajena a esto.
  2. El desempleo termina flexibilizando el mercado laboral totalmente y el salario sube si aumenta la tasa de capitalización/inversión: no hay atajos. No hay diferencia entre empleo formal e informal/monotributo; esa diferencia es meramente ideológica.

Un empleo es un empleo: algo creado por el sector privado en un mercado libre. Y un trabajo es algo creado por el sector privado y el público en un mercado intervenido. El primero, como dijimos, genera valor; el segundo, no. Si estar formal eleva el costo laboral por encima de la productividad marginal de esa persona, se pasa a la informalidad o se queda sin el empleo.

“Si estar formal eleva el costo laboral por encima de la productividad marginal de esa persona, se pasa a la informalidad o se queda sin el empleo”

Bajar el costo laboral y liberar el mercado laboral es clave, pero eso solo soluciona el hecho de que no habría desempleo; es decir, puede haber pleno empleo, pero con bajos salarios relativos. Para que el salario suba debe aumentar la inversión, y mucho, y para eso se necesita un horizonte de 25 años de profundización de lo que se está haciendo.

— En sus conversaciones con empresarios, ¿qué indicadores “micro” mira para saber si el clima de negocios mejora: pedidos, márgenes, stock, rotación de inventarios, mora o cheques rechazados?

— Miramos todo, pero mostramos y capacitamos a nuestros clientes para utilizar el instrumental de la escuela austríaca de economía, que es el único que sirve para comprender lo que sucede y sucederá. Por ejemplo:

— ¿Cómo ve la cadena de pagos: normalización, tensiones puntuales o aumento de la morosidad entre empresas?

— Si la tasa de interés continúa y se mantiene cerca de la tasa natural de interés, el problema de la mora entre empresas debería ir disminuyendo con el tiempo. La mora actual es simplemente el desajuste entre estas dos tasas. Cuando se van sincerando variables, aparece la “verdad” sobre lo que hice: consumí de más, me endeudé de más.

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“Si la tasa de interés continúa y se mantiene cerca de la tasa natural de interés, el problema de la mora entre empresas debería ir disminuyendo con el tiempo”

La tasa de interés estuvo muchos años desacoplada de la tasa natural de interés. Esto generó toma de decisiones equivocadas que hoy se pagan con mora. Los principios mencionados antes también son aplicables a las finanzas familiares y personales, hoy que pululan tantos “expertos” en finanzas sin conocimientos.

— ¿Qué señales deberían aparecer para que una empresa pase de “defender caja” a “invertir”: estabilidad cambiaria, baja del riesgo, reglas tributarias, acceso al crédito o previsibilidad regulatoria?

— Las decisiones micro deben contemplar los aspectos macro. Ton Copeland, autor con otros de una de las biblias de las finanzas, decía que no es la macro la que hace quebrar empresas sino las malas decisiones micro. No saber si la tasa de interés está por encima o por debajo de la tasa natural de interés es una cuestión macro, pero que involucra la decisión micro.

La caja se defiende tomando correctas decisiones micro, lo cual puede ser cerrar la empresa si la oferta de valor no es comprada por el mercado. Lo mismo, invertir. Para que quede claro, ninguna política económica hace rentable lo que no es rentable. Es por eso que se debe aprender a calcular la rentabilidad intrínseca de todo negocio, empresa, inversión, y para eso es imprescindible NO utilizar instrumental neoclásico (lo tradicional que se enseña en las universidades).

“La caja se defiende tomando correctas decisiones micro, lo cual puede ser cerrar la empresa si la oferta de valor no es comprada por el mercado. Lo mismo, invertir”

Es obvio que lo ideal es que baje la presión tributaria, pueda conseguir préstamos con tasas más bajas, incluyendo el riesgo país, y estabilidad cambiaria real, no ficticia vía injerencia estatal. Pero Argentina viene de 100 años de populismos y el sistema vigente promueve su continuidad, no su disolución; entonces el proceso será más lento de lo deseado. Pedir “acceso al crédito” es no entender que el crédito lo lleva uno.

— ¿Hay financiamiento?

— Claro, pero para aquellos proyectos que tengan rentabilidad intrínseca; es decir, un rendimiento sobre el capital invertido que cubra el costo del capital y sobre dinero en el largo plazo (medido de manera austríaca y no con Ebitda y WACC neoclásico, que es como lo mide el “mainstream”, error que hoy no detecta la burbuja existente, por ejemplo, en el rubro de IA).

— ¿Qué medidas concretas -una o dos- podrían mejorar más rápido el clima de negocios sin afectar el ancla fiscal?

1) Bajar el gasto público mucho más, sobre todo en provincias y municipios. Ir a un gasto consolidado de no más de 20/22% del PBI sería ideal; toda demora en esto ralentiza el crecimiento. Milei lo sabe, pero el resto de los políticos no lo quiere ver o directamente no quiere hacerlo. Y

2) Que se haga carne en la justicia el artículo 17 de la Constitución Nacional; si mañana, dentro de 5, 10 o 20 años, estoy seguro de que voy a seguir siendo dueño de lo que invierto hoy, el “clima de negocios” se arma solo.

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“Ir a un gasto consolidado de no más de 20/22% del PBI sería ideal; toda demora en esto ralentiza el crecimiento” Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía y Iaraf

— ¿Cómo estima que cerrará 2026 en términos de variación del PBI, tasa de inflación y reservas en el BCRA?

— No es algo que hagamos, esto de dar “pronósticos”: pareciera que si se da un número es algo más “científico”, y si tiene comas, mejor aún, cuando en realidad es astrología, y de la mala, amén de volver a utilizar los tristemente célebres “agregados”. Damos más bien tendencias de corto, mediano y largo plazo.

Creemos que el PBI (un indicador bastante malo para ver si una economía crece o no, como ya lo demostrara el profesor Mark Skousen) subirá en relación con 2025, aunque algo menos que lo que se esperaba. La desinflación puede que se muestre un poquito más acelerada: todo dependerá de cómo se comporte la demanda de dinero.

“Creemos que el PBI (un indicador bastante malo para ver si una economía crece o no, como ya lo demostrara el profesor Mark Skousen) subirá en relación con 2025″

Las reservas posiblemente aumenten por el ingreso de divisas ya mencionado, pero habrá que ver cuál es la decisión del BCRA al respecto, porque las compras incrementan la oferta monetaria y, si la demanda de dinero no acompaña, podría ser un problema para la desinflación.

— ¿Qué expectativas tiene sobre esas variables para 2027?

— En cuanto al PBI, estimamos un crecimiento aún mayor que en 2026 por entrada a full de inversiones RIGI, más un RIMI ya a pleno. Precios continuando con desinflación, siempre y cuando la demanda de dinero aumente, y las reservas se moverán de acuerdo con el punto anterior. Es probable que el BCRA compre los primeros tres o cuatro meses, pero irá disminuyendo a medida que se acerquen las elecciones para no incentivar la demanda de dólares de cobertura, dado que siempre que hay elecciones la demanda de pesos baja, y más al ser presidenciales.

El punto es el mismo de siempre: qué pasa con Argentina después de 2027 y/o después de 2031 si Milei reelige. La escuela austríaca ha demostrado que el riesgo no existe, que intentar medirlo es imposible porque, para saber la probabilidad de suceso de algo, tengo que conocer el 100% de los riesgos: un absurdo, pura matemática y de la mala. Lo que existe es incertidumbre, y es algo natural en los negocios (y en la vida). El problema es que en Argentina debo preocuparme por saber si el próximo gobierno violará o no la propiedad privada; y eso escapa al mero análisis de un negocio.