Publicado 21/07/2026 - 17:18 CEST•última actualización 18:22
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, condenó este martes la decisión del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de no volver a celebrar elecciones generales en el país, con el objetivo de establecer "un muro" que impida el ascenso al poder de los "vendepatrias", una decisión que, según el jefe de la diplomacia estadounidense, "deja al descubierto su verdadera naturaleza autoritaria".
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"La declaración de Daniel Ortega de que, bajo la dictadura de su familia, Nicaragua nunca más celebrará elecciones pone al descubierto su verdadera naturaleza autoritaria", lamentó Rubio mediante un comunicado. "Daniel Ortega y Rosario Murillo han abandonado incluso la apariencia de consentimiento popular".
Ortega, un exguerrillero sandinista que lideró al país entre 1985 y 1990, tras la caída del dictador Anastasio Somoza en 1979, recuperó la presidencia en 2007. Desde entonces, se ha mantenido en el cargo a través de sucesivas elecciones fuertemente cuestionadas por la comunidad internacional. Desde 2017, la primera dama actúa como copresidenta del país.
Rubio considera que "la dictadura de Murillo-Ortega" está "socavando" los valores fundamentales del continente americano y que así no es posible "mantener relaciones normales" con otras naciones. "El pueblo nicaragüense tiene derecho a elegir a sus propios líderes mediante elecciones democráticas", se lee en la nota.
La controversia se remonta a este domingo, cuando el mandatario nicaragüense aseguró que el país no volverá a celebrar elecciones, una declaración que supone la cancelación 'de facto' de los próximos comicios, previstos inicialmente para noviembre de 2027, y refuerza su control sobre el poder tras casi dos décadas al frente del país.
"Aquí no volverá a haber elecciones para que por allí intenten ellos (la oposición) atrapar el Gobierno, atrapar el poder", expuso Ortega durante un acto con motivo del aniversario de la Revolución Sandinista. El mandatario cargó además contra Estados Unidos y rechazó el regreso de partidos que, según dijo, fueron impulsados por Washington y por el régimen de Somoza.
Un recelo democrático que se remonta a los tiempos de Somoza
Ortega aseguró que trabajaría con la Asamblea Nacional y con "las organizaciones correspondientes" para que "le pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias" y que "por mucha plata que le den los yanquis, no podrán".
Tras su regreso a la presidencia, en 2007, Ortega y Murillo han reformado la Constitución, concentrado el poder en las instituciones del Estado y reprimido a la oposición. Su reelección en 2021 fue ampliamente cuestionada por la comunidad internacional tras el encarcelamiento de los principales candidatos opositores antes de los comicios.
Dirigentes opositores y organizaciones de derechos humanos consideran que el anuncio confirma la consolidación de un sistema de partido único y anticipa un aumento de la represión.
Según el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, al menos 46 personas permanecen encarceladas por motivos políticos, aunque el Gobierno lo niega. Desde las protestas de 2018, las autoridades también han cerrado miles de organizaciones civiles, ha disuelto a la Compañía de Jesús, expulsado a opositores y retirado la nacionalidad nicaragüense a centenares de críticos del régimen.