
México transformó su modelo de turismo de playa en cinco décadas, al pasar del glamur espontáneo de Acapulco en los años 40 a la planeación estatal que dio origen a Cancún en 1974 y a la Riviera Maya después.
El gobierno federal repite ahora esa fórmula en Acapulco tras los huracanes Otis y John, mediante el decreto que crea el Centro Integralmente Planeado (CIP) Acapulco-Coyuca, firmado el 16 de enero de 2025 por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
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El viraje ocurre porque Acapulco perdió el liderazgo turístico que tuvo entre 1940 y 1970, cuando el desarrollo dependió de inversión privada y expropiaciones sin un plan estatal integral, según documenta el historiador Matthew Vitz en el Journal of Social History de Oxford Academic.
Ese modelo espontáneo mostró límites cuando el gobierno decidió construir Cancún desde cero.

La fusión de dos fideicomisos —FOGATUR e INFRATUR— dio origen al Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) mediante decreto publicado el 28 de enero de 1974 en el DOF.
El organismo nació para diseñar destinos turísticos con criterios técnicos, no orgánicos.

Bajo ese esquema surgieron los Centros Integralmente Planeados: Cancún e Ixtapa en 1974, Los Cabos y Loreto en 1976, y Huatulco en 1984.
Cancún inició operaciones con apenas 2,780 habitantes y 332 habitaciones hoteleras, según el diagnóstico oficial del Programa Presupuestario E007 de FONATUR.
Antes de 1970, Cancún era una zona pantanosa, infestada de mosquitos y habitada solo por pescadores, sin vías de acceso, de acuerdo con un artículo de Darío Brooks para BBC News Mundo.
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El gobierno mexicano invirtió recursos públicos y privados para construir hoteles e infraestructura de playa a una escala inédita en el país.

El éxito del proyecto se expandió hacia el sur, hacia Isla Mujeres, Puerto Morelos y la franja que después se conocería como Riviera Maya, incluido Tulum, según el mismo medio.
El crecimiento del corredor Cancún-Tulum también intervino sitios prehispánicos.
El INAH documentó labores de conservación en el Parque del Jaguar, en Tulum, un espacio de 2,913 hectáreas donde se registraron hallazgos arqueológicos entre 2023 y 2024, vinculados al Tren Maya y al nuevo aeropuerto de la zona.
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En el equinoccio de primavera de 2024 se registraron 9,371 turistas en ese sitio, de acuerdo con el boletín del instituto.
El INAH trabaja también en la zona arqueológica El Meco, cerca de la zona hotelera de Cancún, para integrarla a un circuito turístico junto con otros sitios mayas de la región.

El gobierno federal aplica en Acapulco la misma fórmula que usó en Cancún hace 50 años: crear un Centro Integralmente Planeado (CIP) para ordenar la reconstrucción del destino.
El decreto que define la zona de intervención del CIP Acapulco-Coyuca se publicó el 15 de enero de 2025 en el Periódico Oficial de Guerrero.
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Nueve días después, el DOF publicó la creación de una Comisión Intersecretarial. Su función es coordinar la reconstrucción de Acapulco de Juárez y Coyuca de Benítez tras los daños de los huracanes Otis y John.
El Programa Institucional 2026-2030 de FONATUR plantea convertir a ese CIP en “un destino turístico sostenible, resiliente y socialmente inclusivo”, según el documento publicado en el sistema SIDOF de la Segob.

México recibió 20.4 millones de turistas internacionales entre enero y mayo de 2026, un incremento de 5.3% frente al mismo periodo de 2025. El dato proviene del sistema Datatur de la Secretaría de Turismo (SECTUR).
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Esos visitantes dejaron 15,900 millones de dólares en divisas durante esos cinco meses.
Las playas fueron las más ocupadas del país: sus hoteles registraron 67.1% de ocupación, contra 53% en las ciudades.
Playacar lideró con 87.1%, seguido de Cabo San Lucas con 77.7% y Cancún con 75.5%, según el reporte de monitoreo hotelero de mayo de 2026.