
El paso de un trabajo manual a uno cada vez más automatizado es, para Yenesis, el punto de partida para entender el presente del sector. Como resume en esta entrevista, “la planificación junto con la ejecución hoy permite que todo se dé de manera mucho más rápida”. Sobre esa base repasa el rol de la inteligencia artificial y los desafíos de un oficio que pocos conocen desde afuera.
La logística cambió de manera drástica. Antes era la logística tradicional, la que se veía solo en los departamentos con ese nombre y que se encargaba de tareas simples, como llevar la distribución o contratar fletes. Hoy, gracias a la globalización y a un mercado cada vez más cambiante, la logística se convirtió en el corazón de toda empresa: ningún negocio puede avanzar sin ella.
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Tomo la logística como si fuera mía y trabajo de principio a fin en cada proceso, adoptando los distintos módulos según el sector. En la cadena de suministro busco que producción, logística y ventas sincronicen para que la entrega se cumpla en tiempo y forma: desde la liberación del lote cuando se concreta una venta especial, hasta el último tramo, que es la entrega final al cliente.
Antes la cadena de suministro se manejaba de manera manuscrita, a punta de lápiz, con muy poca planificación: se trabajaba más el día a día. Con los años eso fue evolucionando de forma acelerada. La planificación junto con la ejecución hoy permite que todo se dé de manera mucho más rápida, y se convirtió en la base fundamental para que ese crecimiento continúe.
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De Venezuela traigo una base simple, la de mis inicios, aunque los procesos eran muy distintos a los de ahora. Allá la logística también creció mucho, pero en Argentina pude ver una evolución más productiva, de la mano de la digitalización y la inteligencia artificial, que simplificaron el proceso.
Hoy la inteligencia artificial permite conocer el estado del tiempo o del tránsito en tiempo real, y ubicar de manera fácil y rápida dónde se encuentra cada pallet dentro del depósito. Eso ayudó mucho a minimizar tareas que antes resultaban mucho más pesadas para el día a día operativo.
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Estamos a la vuelta de la esquina. Antes se pensaba la logística mirando diez años para adelante, pero hoy avanza a pasos agigantados. Ayer se hablaba de ella como algo simple, como la tercerización de pedir un flete o hacer un envío; hoy cada empresa busca automatizarlo y seguir mejorándolo de manera continua.
Lo explicaría con un ejemplo concreto: la integración de los sistemas de gestión con la automatización, desde la liberación de un lote hasta que ese pedido llega al área de ventas. Una liberación de lote es identificar con un número, de forma descriptiva, ciertos artículos; después entra mi parte específica, que es preparar ese pedido para que llegue en tiempo y forma.
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Cuando hacemos una compra por internet solo vemos el momento de comprar y el de recibir, pero nunca lo que pasa en el medio: ahí entran los módulos de ventas, producción, logística y distribución. Por eso valoro espacios como este, porque mucha gente no sabe qué es la logística o el comercio exterior, y solo ve los camiones en la calle o un depósito sin saber para qué se usa.
Culturizarnos en esto no es fácil. En mi experiencia, cuando se implementan cambios, muchas personas se ponen reticentes y no quieren modificar su forma de trabajar. Hay que bajar al área operativa y mostrar por qué la automatización simplifica la tarea, hasta que terminan entendiendo que les agiliza el tiempo.
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