Publicado 27/07/2026 - 9:56 CEST•última actualización 9:58
Desarrollado por primera vez en 2021 y ahora pendiente de aprobación en una versión suavizada, Chat Control es la solución propuesta por la Unión Europea para combatir el material de abuso sexual infantil (CSAM, por sus siglas en inglés). La iniciativa establece normas que permitirían a las plataformas de mensajería (como aplicaciones de mensajería, redes sociales y proveedores de correo electrónico) escanear las comunicaciones digitales privadas de las personas en busca de contenido ilegal. La tramitación legislativa está actualmente bloqueada, ya que el Parlamento Europeo y el Consejo aún no han acordado un texto definitivo.
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Quienes la apoyan sostienen que las herramientas digitales automatizadas son necesarias para proteger a los menores en internet, mientras que los defensores de la privacidad y expertos en seguridad advierten de que estas medidas podrían, en la práctica, legalizar la vigilancia masiva.
El proceso legislativo se articula en dos marcos, una medida provisional (Chat Control 1.0) y un reglamento permanente propuesto (Chat Control 2.0). El primero introduce una excepción a la Directiva de privacidad electrónica de la UE (ePrivacy) y permite que las plataformas escaneen de forma voluntaria las comunicaciones no cifradas. Chat Control 2.0, por su parte, es la propuesta de la Comisión para una norma permanente y de obligado cumplimiento.
En el centro del debate está el cifrado de extremo a extremo, que utilizan las aplicaciones para garantizar que solo el emisor y el receptor puedan leer los mensajes. Para escanear comunicaciones cifradas, la propuesta obligaría a las empresas tecnológicas a implantar el llamado "escaneado en el dispositivo", que intercepta y analiza los mensajes directamente en el propio dispositivo del usuario antes de que se cifren.
Organizaciones de derechos digitales y expertos técnicos alertan de que los filtros automatizados de inteligencia artificial utilizados para el escaneo no son fiables y generan numerosos falsos positivos. Fotografías familiares corrientes o mensajes inocentes podrían ser marcados como ilegales, lo que activaría avisos automáticos a las fuerzas de seguridad y pondría en cuestión la presunción de inocencia.
¿Deben los usuarios anteponer la seguridad a la privacidad? ¿Basta con una solución basada en inteligencia artificial? Nuestra encuesta es anónima y solo lleva unos segundos completarla. Sus resultados se incluirán en la cobertura XL a escala europea, en vídeos, artículos y boletines informativos, y contribuirán a orientar nuestro trabajo mientras analizamos cómo puede Europa asegurar su posición en la era de la inteligencia artificial.