Ya ruedan los monoplazas en Madrid y ya ha habido los dos primeros accidentes con bandera roja. Ayer, en los libres 2, Arvid Lindblad, de Racing Bulls, estrelló su coche en la curva 13 y hoy, en el último entrenamiento, Lewis Hamilton (Ferrari) se ha ido contra el muro en la 14.
Un circuito con “rasgos únicos, exigente y técnico” que va a poner en valor la experiencia de los pilotos. Porque Madring es completamente nuevo. Un circuito híbrido, levantado entre el recinto ferial de IFEMA y el barrio de Valdebebas, que combina calles urbanas con secciones permanentes.
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A partir de 2027, Madring será el único representante español en el calendario. Antes de eso, en 2026, ambos circuitos españoles compartirán protagonismo, aunque el título de Gran Premio de España ya ha viajado de Montmeló a la capital.

Madring tiene una longitud oficial de 5,414 kilómetros y 22 curvas, repartidas entre tramos de vía pública y secciones construidas específicamente para la Fórmula 1.
La pista tiene una anchura general de 12 metros, que se amplía hasta los 15 en la recta principal y en la curva 1, precisamente para facilitar los adelantamientos en la zona de más tráfico de coches tras la salida.
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Su propuesta alterna frenadas fuertes con zonas de alta velocidad y cambios de elevación: hay túneles, curvas ciegas, enlazadas rápidas y, en el centro del recorrido, la curva que ya se ha convertido en la postal del nuevo Gran Premio, La Monumental.
Los pilotos completarán 57 vueltas hasta sumar algo más de 308 kilómetros de carrera, con un tiempo de vuelta estimado en torno a 1:32-1:34.

La carrera arranca con una de las grandes oportunidades para adelantar. La recta principal, de 589 metros, desemboca en la curva 1, donde los coches llegan a unos 320 km/h antes de frenar hasta aproximadamente 100. La pista se ensancha en esta zona para que los pilotos puedan colocarse en paralelo y buscar el interior.
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Desde ahí arranca una larga sección con el acelerador prácticamente abierto hasta la curva 5, otro de los grandes puntos de adelantamiento del circuito: los coches llegan a unos 340 km/h y afrontan ahí una de las frenadas más fuertes de la vuelta, hasta situarse en torno a los 80 km/h.
Después llega el primer cambio de escenario. El trazado pasa por debajo de la autopista y comienza la Subida de las Cárcavas, formada por las curvas 6 y 7. La pendiente alcanza el 8% y el circuito gana unos diez metros de altura hasta la cima, situada en la curva 7, a unos 697 metros sobre el nivel del mar: un giro de 90 grados prácticamente ciego para el piloto.
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La baja conduce hasta la curva 8, “El Búnker”, rápida y en descenso, que va a parar en Valdebebas. Después, las curvas 10 y 11 son un encadenado que obliga a corregir la trayectoria justo antes de afrontar el elemento más particular de todo Madring.
La curva 12 es La Monumental: un giro semicircular de cerca de 550 metros de longitud y un peralte máximo del 24%, equivalente a unos 13,5 grados, que la convierte en la curva peraltada más larga de todo el calendario mundial. Los monoplazas pasarán por ella durante unos seis segundos y a velocidades próximas a los 300 km/h.
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A partir de ahí arranca uno de los sectores más rápidos del trazado, las Enlazadas de Valdebebas, formadas por las curvas 14, 15 y 16, que se suceden a gran velocidad y obligan a mantener una trazada muy precisa dado que hay que tocar los pianos.

La secuencia termina en la curva 17, otra de las grandes frenadas de Madring: los coches llegan a unos 280 km/h y deben reducir hasta aproximadamente 100 para negociar el giro.
Las curvas 18 y 19 llevan de nuevo a los monoplazas hacia la zona de IFEMA a través del segundo túnel, antes de la curva 20, la entrada a la parte final del circuito, las curvas 21 y 22, que dan lugar a la recta final.
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