Los Denver Nuggets y DeMar DeRozan han ido a encontrarse, quizá destinados a cruzar caminos en búsqueda de aliviar sus desesperadas necesidades, con Denver acuciado por la obligación moral de sacar el máximo jugo de Nikola Jokic con por lo menos un anillo más y DeRozan agobiado por la urgencia vital de un anillo del que aún anda huérfano a sus casi 37 años. Ese que se suponía debería haber ganado en Toronto.
Según Shams Charania, los Nuggets campeones de 2023 han firmado a DeMar DeRozan por un año y el mínimo de veterano, 3,9 millones de dólares después de ser cortado en julio por los Sacramento Kings. Denver incorpora al veterano escolta sólo un día después de haber traspasado a Peyton Watson a los Cleveland Cavaliers con resignación pues su disparada masa salarial no les permitía retener al dotado alero de casi 24 años.
En tal contexto, los Nuggets necesitaban como agua de mayo un golpe de efecto en el mercado como este para reavivar su intento de dinastía. Tras ganar la franquicia el primer título de su historia en 2023, su entonces entrenador Michael Malone proclamaba a los cuatro vientos en el balcón del Ayuntamiento de Denver que iban a por la dinastía. Pero hace tiempo que esas palabras se las ha llevado el viento, con los Nuggets despidiéndose de playoffs en Semifinales de Conferencia los dos años siguientes contra Minnesota y Oklahoma y en primera ronda la pasada temporada ante de nuevo los Timberwolves en lo que fue un estrepitoso fracaso.
Con la NBA quizá teniendo que revisar el concepto dinastía con la rígida democracia de los últimos tiempos -8 campeones diferentes en 8 años-, quizá los Nuggets podrían hablar de ello como hipotético primer equipo capaz de repetir anillo en la presente década. Para intentarlo dispondrán de un trío como el formado por Nikola Jokic, Jamal Murray y el mismo DeRozan.
Los Kings despidieron a DeRozan buscando ahorro en su masa salarial. La estrella había suscitado el interés de Washington Wizards, New Orleans Pelicans y unos Miami Heat de los que estuvo cerca. Cuenta Charania que el nuevo equipo de Giannis Antetokounmpo y DeRozan tenían interés e incluso el escolta ha mantenido comunicación constante con Bam Adebayo.
Sin embargo, Miami ha acabado optando por Klay Thompson y el primer efecto dominó de ese movimiento ha sido la llegada de DeRozan a Denver. Pese a sus casi 37 años, el escolta se mantiene como un fiable y productivo anotador, con unos promedios el pasado curso de 18,4 puntos, 3 rebotes y 4 asistencias con un 50% en tiros de campo y un 32% en triples con un volumen de 2 intentos pese al galimatías que fue la temporada de los Kings, colistas del Oeste con 22-62. Además, el escolta jugó hasta 77 partidos.
Sin lugar a dudas, los Nuggets de Jokic son el equipo que más garantías de anillo de largo ofrece de largo a DeRozan desde su salida forzada de Toronto en 2018 con aquel chocante traspaso por Kawhi Leonard. La estrella de California fue a parar a esos Spurs con Pau Gasol en la recta final de su carrera y ya iniciando su reconstrucción y después a unos Bulls que siguen deambulando.

DeRozan llegó en verano de 2024 a unos Kings que hicieron saltar por los aires con el despido de Mike Brown a finales de ese 2024 para ir cuesta abajo desde entonces. Desde su dramático adiós a los Raptors en 2018, el escolta no ha pasado de primera ronda. La llegada de uno de los mejores tiradores de media distancia de la historia de la NBA recuerda en cierto modo a la de Russell Westbrook hace dos años con un veterano de vuelta de todo sin anillo poniéndose a disposición de Jokic con un importante sacrificio económico.
Los Nuggets también han añadido este verano a otros jugadores como Marvin Bagley III -destinado a suplir a Jokic tras la marcha de Valanciunas-, el deseado por el Real Madrid Lonnie Walker IV y Alpha Diallo -procedentes de Europa-, y Trevon Brazile y Bryce Hopkins vía draft.
El escolta no suple lo que Denver pierde con el adiós de Watson
¿Es DeRozan lo que necesitan los Nuggets?
A simple vista, suena bien un tridente formado por un pívot generacional como Nikola Jokic junto a otros creadores de primer nivel como Jamal Murray y DeMar DeRozan. Sin embargo, hace tiempo que juntar cromos ha dejado de ser garantía de título en la NBA y cabe preguntarse si realmente la llegada de DeRozan aborda las necesidades de un roster que tan lejos estuvo el año pasado de pelear por su segundo anillo.
Con el californiano, los Nuggets añaden un creador de tiros de élite para complementar a Murray que no tenían el año pasado y que echaron en falta en una serie ante los Wolves en la que el base canadiense no estuvo a la altura. El estadounidense podría ser la primera opción desde el banquillo con un quinteto titular ya configurado con Jokic, Murray, Aaron Gordon, Cam Johnson y Christian Braun.
Sin embargo, los Nuggets no suplen con la incorporación de DeRozan el tiro que pierden con la salida de Watson y, sobre todo, esa capacidad de defender varias posiciones que tanto añoró Denver en playoffs con la lesión del alero. Minnesota puso a defender a Jokic -tosco defensor-, en un sinfín de situaciones con espacio y la defensa de los Nuggets hizo aguas por todos los lados.
Perfiles como el de Watson es lo que Denver necesita para encontrar el equilibrio en el otro lado de la cancha, donde el triple MVP es vulnerable. Pero bienvenido sea el talento de DeMar DeRozan. El generacional Nikola Jokic da para más de un título que el escolta desea con todas sus fuerzas. DeRozan, con tanto anhelo de anillo como los Nuggets