
Este martes 15 de septiembre fue detenido Said Sánchez Sandoval, comisario municipal de Xaltianguis, Guerrero, señalado por su presunta participación en el homicidio de Eduardo Bustos Pérez, el agente de la Guardia Nacional que había denunciado en video una presunta red de complicidad entre mandos de la corporación federal, la Fiscalía General del Estado de Guerrero y el grupo criminal Los Tlacos.
Según el Registro Nacional de Detenciones, la aprehensión se ejecutó a las 2:50 de la tarde en la colonia Renacimiento, en Acapulco de Juárez, frente a la oficina de la Agencia del Ministerio Público del fuero común.
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El documento oficial describió al Said Sánchez con playera negra tipo polo, pantalón de mezclilla azul marino y sin bigotes. La autoridad que efectuó la captura fue la Policía Ministerial de Guerrero.

Luego de confirmarse la aprehensión, la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) publicó un breve mensaje en el que atribuyó la operación a trabajos de investigación conjunta entre personal de la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y la Fiscalía General del Estado, y agregó que fue gracias a una orden de aprehensión emitida por un juez.
Tras su captura, Sánchez Sandoval quedó en traslado hacia el Juez de Control y Enjuiciamiento Penal, autoridad que determinará su situación jurídica conforme a derecho. Hasta el momento las autoridades no han revelado un posible vinculo entre el comisario Sánchez y algún grupo delictivo en la región, ni detallado cuál habría sido su papel en el crimen.
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Antes de ser asesinado, el agente Eduardo Bustos Pérez grabó un mensaje de más de ocho minutos en el que se presentó como elemento con curso de investigación, adscrito a la coordinación estatal de la Guardia Nacional con sede en Ocotitlán. En esa grabación se identificó a sí mismo con el sobrenombre “Cotito” y dijo pertenecer a la 37ª Coordinación con sede en Iguala.
El agente narró que recibía órdenes de un superior al que llamó “El Cabo Medina”, quien lo comisionó a vigilar los movimientos del grupo Los Ardillos en Xaltianguis. Su trabajo, dijo, consistía en redactar informes, tomar fotografías y ubicar geográficamente puntos en Xaltianguis, Ocotitlán y Tierra Colorada, material que enviaba a Medina.
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Eduardo Bustos Pérez grabó el material antes de ser localizado sin vida junto con tres personas más. Video: Redes sociales
De acuerdo con su versión, Medina reportaba a su vez a “Montoro”, un funcionario del área de delitos graves de la Fiscalía Estatal, y ambos operaban bajo instrucciones de Los Tlacos. Sostuvo que la meta de ese arreglo era entregar el control de Juan R. Escudero y Xaltianguis a esa organización, con miras a extender después su dominio hacia Acapulco.
En el mismo mensaje, Bustos Pérez habló de “Jacinto Varona”, una persona a la que dijo haber protegido durante un mes por encargo. Según su relato, Varona buscaba cobrarse una afrenta contra Los Ardillos, a quienes acusaba de haber secuestrado a una empleada suya, motivo por el cual se habría acercado a Los Tlacos. Ninguno de estos señalamientos fue corroborado por autoridad alguna al momento de circular el video.
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Bustos Pérez aportó cifras específicas sobre lo que calificó como una nómina paralela. Dijo que Medina y Montoro cobraban en efectivo, en Chilpancingo, un aproximado de cien mil pesos cada quincena, entregado directamente por operadores de Los Tlacos.
Añadió que mandos con jerarquía superior, ubicados en Chilpancingo, en el área identificada como “Megna” y en la coordinación de Ocotitlán, percibían sumas mayores, de entre doscientos y trescientos mil pesos por el mismo periodo.
El agente también describió un operativo contra líderes de Los Ardillos en Xaltianguis, coordinado por Medina junto con la Fiscalía y la propia Guardia Nacional. Según narró, el Ejército solo intervino en un cateo en la zona centro, con respaldo aéreo, pero la llegada del helicóptero delató el movimiento de las tropas terrestres antes de que lograran cerrar el cerco sobre el poblado de Colorada, lo que echó abajo el plan original.
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Ante ese fracaso, según el mensaje, el contingente se replegó a Ocotitlán a la espera de nuevas instrucciones.
La Defensa confirmó, en un comunicado emitido el 6 de septiembre, que el agente que aparecía en el video difundido en redes sociales fue privado de la vida momentos después de grabar sus declaraciones. El cuerpo se localizó junto con el de tres personas más en la localidad de Plan de Lima, municipio de Juan R. Escudero.
Según la dependencia, Eduardo Bustos Pérez se encontraba disfrutando de días de descanso en Guerrero, entidad de la que era originario. El comunicado no detalló la causa de muerte ni las circunstancias exactas del ataque, y precisó que lo relacionado con la grabación forma parte de las investigaciones en curso.
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La institución castrense enmarcó el crimen dentro de un contexto de “importantes afectaciones a los grupos delincuenciales” que operan en el estado, derivadas de las acciones implementadas por las autoridades de los tres órdenes de gobierno durante los últimos meses.
En el mismo mensaje, la Defensa sostuvo que durante la actual administración, las fuerzas armadas y de seguridad han intensificado sus labores “sin distinción alguna contra las organizaciones delictivas con presencia en el estado de Guerrero”, nombrando expresamente a Los Tlacos, Los Rusos y Los Ardillos, pese a que Bustos, en su denuncia, había señalado a Los Tlacos como el grupo beneficiado por la presunta corrupción.
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El comunicado no hizo referencia directa a las acusaciones del agente contra esa organización en particular al presentar el balance operativo.