Diego Luna dirige ‘Ceniza en la boca’, un drama sobre la experiencia migrante basada en la novela de Brenda Navarro: “Es la película de la que estoy más orgulloso”

2026/09/19

Diego Luna dirige a Anna Díaz en 'Ceniza en la boca'

Diego Luna dirige a Anna Díaz en ‘Ceniza en la boca’

El actor y director mexicano Diego Luna ha presentado en el Festival de San Sebastián su última película como director, Cenizas en la boca, adaptación de la novela de Brenda Navarro, que él ha utilizado para hablar de la ausencia de su madre, fallecida cuando tenía dos años, junto con otros temas como son la migración, la precariedad y los vínculos familiares.

La película sigue a Lucila y a su hermano Diego desde México hasta Madrid, donde se reencuentran con su madre tras ocho años trabajando sin regularizar su situación, después de haber huido de su país de origen para buscar una vida mejor.

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Luna ha explicado que empezó a dirigir al convertirse en padre. “Estaba listo para contar mis propias historias, estaba pasando por un proceso que me pedía bajar el ritmo y profundizar”, ha señalado, antes de destacar que la dirección le permite aprovechar las herramientas adquiridas como actor.

Una película muy personal sobre la orfandad

El intérprete de series como Andor ha definido Ceniza en la boca como la película de la que se siente “probablemente” más orgulloso. El filme le ha permitido volver a la ausencia de los padres, un asunto presente desde su primer largometraje como director: “Mi mamá murió cuando yo tenía dos años y la forma en que eso me marcó, la forma en que estableció la relación que tengo con mi padre, y la forma en que de alguna manera me ayudó a superar la pérdida de mi padre más adelante, está presente en todo lo que hago. Está ahí porque es quien soy”.

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La madre del cineasta, Fiona Alexander, era una artista británica que se trasladó a México en 1972, aprendió español y convirtió el país en su segunda patria. Se casó con Alejandro Luna y murió en un accidente de coche en 1982, mientras trabajaba con Carlos Saura en Antonieta.

Diego Luna en el Festival de Toronto REUTERS/Mark Blinch
Diego Luna en el Festival de Toronto REUTERS/Mark Blinch

Luna ya había explicado que el teatro fue decisivo durante su infancia: “Como solo éramos mi papá y yo, de ahí me hice una familia. Por la media orfandad que me tocó vivir, de repente el teatro me la solucionó porque ahí tenía 20 mamás”. Esa pérdida también influyó en su amistad con Gael García Bernal, cuyos padres eran amigos de los suyos y cuyas allegadas mantuvieron una presencia femenina en su vida.

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La película sitúa a Lucila, interpretada por Anna Díaz, ante el viaje desde México a Madrid junto a su hermano pequeño, Diego, para reunirse con su madre Isabel, encarnada por Adriana Paz. Isabel ha emigrado a España para mantener económicamente a sus hijos, pero la vida que encuentran dista de la expectativa de estabilidad que impulsó el desplazamiento.

Anna Díaz en 'Ceniza en la boca', de Diego Luna
Anna Díaz en ‘Ceniza en la boca’, de Diego Luna

Ceniza en la boca identifica la experiencia migrante de dos generaciones de mujeres mexicanas como el eje del relato. La novela de Navarro aborda el llamado “síndrome de Ulises” o estrés migratorio crónico, asociado a las dificultades de adaptación de quienes abandonan su país en busca de oportunidades.

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Lucila trabaja como cuidadora de bebés y personas mayores mientras asume la responsabilidad de su hermano, que corre el riesgo de ser expulsado del colegio por golpear a otros alumnos. Más tarde se traslada a Barcelona con su amiga Jimena, busca independencia y empieza una relación con un músico inglés, al que oculta tanto su empleo como su situación económica.

El reparto incluye a Luisa Huertas, Irene Escolar, Laura Gómez, Charlie Rowe, Sergio Bautista, Guillermo Ríos, Adriana Jácome, Benny Emmanuel, Anna Alarcón y Dailyn Valdivieso. El guion corre a cargo de Abia Castillo, Diego Rabasa y Luna.

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En cuanto a Anna Díaz, tiene la capacidad de sostener un personaje entre la fragilidad y la entereza que sostiene buena parte de la película gracias a su integridad y arrojo.

Ceniza en la boca es, al igual que la novela de Brenda Navarro, una película sobre el desarraigo, sobre la falta de raíces, sobre una herencia que se cuestiona, sobre el duelo y sobre la experiencia migrante, de aquello que se deja atrás y de la extrañeza que produce encontrarse en un país donde late la precariedad, el racismo y las desigualdades sociales.