
Panamá celebra desde este lunes la Semana de los Templos Abiertos, que más que una jornada de puertas abiertas constituye, de acuerdo a sus organizadores, una invitación a descubrir la diversidad espiritual y a fortalecer el respeto entre quienes conviven en el país.
La cuarta edición de la Semana de los Templos Abiertos en Panamá se ha consolidado como uno de los esfuerzos más visibles y sistemáticos de diálogo interreligioso en el país, articulando en un mismo programa visitas guiadas, actividades culturales y espacios de reflexión en torno a 12 comunidades de fe de tradiciones muy diversas que comparten la ciudad.
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En Panamá la Constitución permite la libertad de culto, siendo el catolicismo la religión dominante, aunque hay comunidades Baha’í, musulmanes, judíos y otras tendencias de fe. De acuerdo con el Censo de 2022, el 65% de la población practica el catolicismo, un 22% son evangélicos y un 8% se declaró sin ninguna religión.
La iniciativa actual, impulsada por el Comité Interreligioso de Panamá y respaldada por la Arquidiócesis de Panamá y distintas organizaciones religiosas, propone abrir templos, sinagogas, mezquitas y centros de oración al público general, no como un ejercicio de proselitismo, sino como una experiencia de conocimiento mutuo destinada a desmontar prejuicios, fomentar el respeto y enriquecer la convivencia democrática.
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Se incluyen recorridos por espacios emblemáticos como la Catedral Basílica Metropolitana Santa María la Antigua, la Casa de Oración Bahá’í, la Catedral Episcopal San Lucas, la Catedral Griega Ortodoxa Anunciación de la Virgen María, la Sinagoga Kol Shearith Israel, la Mezquita Jama, el Templo Hindú y el Centro Cultural de la Soka Gakkai Internacional de Panamá, entre otros.

A lo largo de la semana estos recintos ofrecerán visitas guiadas, explicaciones sobre sus creencias fundamentales, muestras de arte religioso, música, danzas tradicionales y, en algunos casos, degustaciones gastronómicas, creando, de acuerdo a sus organizadores, un espacio donde la espiritualidad se entrecruza con la cultura y la ciudadanía puede aproximarse a la diversidad de formas de vivir la fe más allá de estereotipos.
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En un contexto nacional marcado por episodios de confrontación social y política, el llamado del Comité Interreligioso a cuidar el lenguaje público y a reconstruir puentes de confianza brinda un trasfondo significativo que permite leer la Semana de los Templos no solo como un evento cultural, sino como una práctica concreta de construcción de paz y de promoción de una ciudadanía plural, informada y respetuosa.
El sacerdote Eusebio Muñoz recalcó que la intención es propiciar un acercamiento real entre personas de diferentes creencias, mostrando cómo la fe se vive y se expresa en el día a día y el aporte de cada grupo a la sociedad panameña.
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El rabino Gustavo Kraselnik, presidente del Comité Interreligioso, explicó que cada espacio ofrecerá tanto recorridos como actividades propias, permitiendo a los asistentes conocer de primera mano las distintas costumbres y tradiciones.
Según los organizadores, la programación busca mostrar que, más allá de las diferencias de credo, existen valores compartidos como el respeto, el diálogo y la convivencia.

Kraselnik, líder espiritual de la Congregación Kol Shearith Israel, agregó que cada templo contará con actividades propias para que los visitantes puedan conocer de primera mano sus prácticas y costumbres.
Para el Comité Interreligioso, esta apertura interconfesional se inscribe en una vocación más amplia de servicio al país, que se manifiesta tanto en los pronunciamientos públicos ante crisis sociales como en la puesta en marcha de proyectos educativos y culturales orientados a la construcción de una convivencia más pacífica y dialogante.
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El carácter interreligioso de la iniciativa, se afirma que se visibiliza materialmente en el tipo de recintos que participan, que van desde la Catedral católica del casco histórico hasta templos hindúes, centros budistas laicos como el de Soka Gakkai, una mezquita y una sinagoga judía, así como comunidades cristianas de tradición episcopal, ortodoxa griega y evangélica.