Si hace 20 años me hubieras dicho que tendría que poner a cargar la silla, te miraría con la misma cara del que mira a alguien que habla un idioma que desconoce. Hoy, sin embargo, la película es distinta, y aunque tenía algunas dudas, debo decir que tener una silla gaming con batería, soporte lumbar ajustable, función de masaje y ventilador ha resultado ser todo un invento. Eso es justo lo que propone la DXRacer Martian Pro y, tras haberla estado probando durante más o menos tres semanas, esta ha sido mi experiencia.
✅ Cómpralo si…
- Pasas ocho horas al día (o más) sentado frente a la pantalla y valoras que la silla te recoja bien las lumbares
- Vives en algún sitio caluroso y vas a sacarle provecho al ventilador del asiento, es una maravilla
- Buscas una silla que de masajes. No son los de un hamman, pero los he acabado usando todos los días
❌ No lo compres si…
- Esperas metal por todas partes, porque el plástico está más presente de lo que me gustaría
- No quieres pensar en tener que cargar la silla
- Buscas algo barato, porque 899 euros es una cifra alta
Lo esencial en 30 segundos
La DXRacer Martian Pro es una silla gaming con motores y batería. Gracias a eso, tiene algunos trucos bajo la manga que consiguen sorprender. El respaldo se reclina entre 90 y 135 grados desde una manilla eléctrica en el lateral izquierdo, el soporte lumbar son dos soportes que puedes ajustar en altura y profundidad con unos botones en la parte derecha, el reposacabezas se pega con imanes y el asiento esconde ventilador, calefacción de tres niveles y masaje. Todo eso tira de una batería de 5.000 mAh que, en teoría, dura hasta 360 horas.
¿Y qué tal se sienta (uno en ella)? De escándalo. La espuma es firme sin llegar a dura (70 kg/m³), no cruje, no baila y el respaldo se puede ajustar a la curvatura de la espalda sin obligarte a colocarte de una manera concreta. Mis dos pegas son el plástico de las piezas decorativas, que desentona en una silla de este precio, y ese corte automático de diez minutos en las funciones del asiento. Entiendo la lógica, pero ya os digo que diez minutos de masaje siempre, siempre, siempre se quedan cortos.
No es una silla barata, ni mucho menos, aunque tampoco es una Herman Miller. Se encuentra en este punto medio entre una Secret Lab (que firmaba mi silla hasta ahora) y una silla de corte ergonómico y premium. Es una silla que combina ergonomía con tecnología y el precio a pagar es el que es, pero las cosas como son: es cara, sí, pero funciona de miedo.
DXRacer Martian Pro
El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces
Nuestra experiencia con la DXRacer Martian Pro
DXRacer Martian Pro | Imagen: Xataka
Cuero o tela, esa es la cuestión. La Martian Pro se vende en dos acabados: piel sintética EPU y tela (sacrificando la ventilación y calefacción). La que yo he probado es la de cuero. En ese sentido, cumple: se limpia pasando un trapo y, de momento, aguanta el roce diario. Ahora bien, si tuviera que rascarme el bolsillo, me iría a la de tela. Mantenerla limpia cuesta más (una mancha en tela es una mancha que verás durante años, sé de lo que hablo), pero si vives en una zona calurosa como Córdoba, es bastante probable que a las 18:00 te acuerdes de la piel sintética. No hay una solución perfecta y alguien de otra provincia quizá te diga otra cosa.
Se siente de maravilla y se monta entre dos. El asiento es lo mejor que he probado en una silla gaming: la espuma tiene el punto justo de firmeza y el respaldo recoge bien la espalda. Lo que no me encaja es el plástico. Las piezas decorativas y los protectores son de plástico y en una silla de 899 euros esperaba algo más de aluminio. Son detalles menores, cierto es, y al final es algo a lo que no le prestas atención en el día a día, pero ahí está. En lo que respecta al montaje, está muy bien resuelto: los cables van numerados uno a uno y el manual explica dónde se enchufa cada cosa. Eso sí, búscate un ayudante. Con toda la maquinaria encima, la XL se planta en 32,4 kilos, así que os podéis imaginar el ratito to’ guapo que eché para subirla a la segunda planta.
* DXRacer permite esconder la batería en un hueco en la parte inferior y cargarla desde la propia silla enchufando el cable. Eso está genial, pero yo habría agradecido que el cable fuese un poquito más largo. Eso, y tener algún tipo de feedback en la silla, no en el cargador, de que la carga se ha completado.
Botón izquierdo para reclinar | Imagen: Xataka
Cruceta derecha para ajustar el soporte lumbar | Imagen: Xataka
Reclinarse con el interruptor es fabuloso, pero. Para ajustar la silla tienes tres opciones: con las manilla derecha ajustas la altura, con la izquierda el balanceo y con el interruptor eléctrico izquierdo la reclinación. La silla la podemos ajustar entre los 90 y los 135 grados, muy guay para tumbarse a ver una peli. El ajuste eléctrico es muy intuitivo y funciona con una precisión brutal, pero tiene el problema de que es eléctrico. Si te quedas sin batería, te quedas como estás. No es ningún drama porque la silla puedes usarla mientras la cargas (qué menos), pero si eres de esas personas que detestan estar pendiente de cargar cacharros, es una cosa a tener en cuenta.
El ajuste lumbar es pura fantasía. Tengo problemas de espalda (desde siempre), así que este apartado me toca de cerca. Históricamente, me he peleado con los cojines para ponerlos en las lumbares, aunque me acaba frustrando que no se quedaran en posición. Esta silla me ha descubierto un mundo. El la zona lumbar de la Martian Pro hay dos airbags que se inflan y se pueden ajustar en altura y profundidad con los botones inferiores derechos. Esto, como salta a la vista, es mil veces mejor que un cojín que no deja moverse.
Nunca unos imanes me dieron tantas alegrías | Imagen: Xataka
Además, el reposacabezas va con imanes y se queda pegado donde lo dejes, algo que suena a tontería hasta que lo recolocas por cuarta vez en un día sin pelearte con dos correas. Y el masaje… el masaje tiene varios modos (el 2 es maravilloso) y funciona mejor de lo que esperaba, con la pena de que solo se pueda usar en tandas de diez minutos. Entiendo por qué, ojo, pero ojalá poder ponerlo una hora seguida. Me ha encantado, no puedo decir otra cosa.
Gracias por el ventilador del asiento. Ser de Córdoba y sentarse en verano sobre piel sintética es una combinación que uno aprende a evitar. Por suerte, el asiento de la Martian Pro lleva un ventilador y una capa de panal que reparte el aire por la tapicería, y en agosto ha supuesto un antes y un después: lo enciendes, esperas unos segundos y esa humedad de estar pegado al asiento desaparece. Otra vez con el corte de los diez minutos de rigor, sí, pero ese ratito alivia una barbaridad. La calefacción, con tres niveles, la he probado con fines científicos y puedo decir que funciona, pero os voy a pedir que me preguntéis qué tal en enero, porque por lo que sea ahora mimso no termina de cuadrarme usarla.
La batería. Según DXRacer, la batería alcanza las 360 horas de autonomía. A diferencia de otros dispositivos en los que esto es más fácil de medir, en una silla es un poco más confuso. Por si sirve de algo, en las tres semanas que he estado probándola he usado el masaje y el ventilador a diario (más veces de las que reconoceré en público) y la he cargado dos veces. ¿Lo bueno? Que puedes usarla mientras la cargas, siempre que la longitud del cable lo permita.
Ficha técnica de la DXRacer Martian Pro
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DXRACER MARTIAN PRO |
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Tallas |
L (hasta 180 cm) y XL (más de 180 cm) |
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Dimensiones y peso |
Respaldo: 84,5 x 58 cm Asiento 59,5 x 11,5 cm Altura (asiento-suelo): 49-56 cm Altura (reposabrazos-suelo): 66-81 cm 32,4 kilos |
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Tapizado |
Piel sintética EPU (también disponible en tela) |
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Acolchado |
Espuma fría X-Comfort Foam de 70 kg/m³ |
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Estructura |
Acero de grado automoción Base de aluminio Pistón clase 4 Puedas de PU de 60 mm Decoraciones y protectores de plástico |
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Reclinación |
90-135° Balanceo de 15° con bloqueo |
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Lumbar |
Doble airbag con ajuste eléctrico de altura y profundidad |
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Reposabrazos |
4D con topes intercambiables por imanes |
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Reposacabezas |
Viscoelástico con sujeción magnética |
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batería |
5.000 mAh |
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otros |
Ventilación de asiento Calefacción Función de masaje Reclinación eléctrica |
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precio |
DXRacer Martian Pro
El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces
DXRacer Martian Pro, la opinión de Xataka
DXRacer Martian Pro | Imagen: Xataka
Lo que DXRacer ha hecho aquí funciona. Ya no es solo que la silla sea cómoda, que lo es. Es que el ajuste lumbar permite adaptarla a nuestra espalda concreta perfectamente y el ventilador del asiento funciona muy bien. ¿Son extras sin los que se puede vivir? 32 años tengo y lo he hecho hasta ahora, pero al César lo que es del César: acostumbrarse a lo bueno es demasiado fácil.
El “pero” va por otro lado. Hay más plástico del que corresponde en una silla de 899 euros, sobre todo en piezas decorativas y protectores que están a la vista todo el día. A mí me da igual, pero entiendo que haya personas a las que no. Por lo demás, la otra pega que tengo es que las funciones de ergonomía duran minutos, aunque entiendo que es por una cuestión de seguridad.
¿Te lo recomiendo?
Si pasas el día sentado, sí, y con bastante convicción. Llevo tres semanas con ella y el ajuste lumbar ha hecho más por mi espalda que todos los cojines que he ido acumulando en los últimos años. Si lo que buscas es una silla cómoda y bonita sin más, por bastante menos de 899 euros hay sillas gaming y de oficina que pueden darte el apaño bien. Todo lo eléctrico de la Martian Pro es un lujo, y como tal, se paga. Si eso no es un problema, a tope con ella.
Imágenes | Xataka
En Xataka | Hay gente que planta tomates. Está pareja está plantando sillas, y salen tan bien que las están vendiendo por una fortuna
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