
De vuelta en el escenario, Sheeran reconoció “errores” por la salida de los teloneros, y habló sobre el “horrendo” ataque contra Israel y la “crisis humanitaria” en Gaza.
Ed Sheeran estaba completamente solo.
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Tras subir al escenario el sábado por la noche, después de que su gira de estadios fuera sacudida por la remoción de un telonero debido a comentarios sobre la guerra en Gaza, Sheeran reconoció que había cometido “errores” en la forma en que manejó la situación, y se disculpó por decepcionar a sus fans.
“He intentado en mi carrera no ser un comentarista político de ningún tipo porque quiero que mi música y mis conciertos traten sobre la unidad, no sobre la división, sobre la humanidad, no sobre la política”, dijo Sheeran, de pie en el escenario a oscuras del Lincoln Financial Field con una camiseta azul sencilla. “Pero este es un problema humanitario y ya no puedo ocultar cómo me siento al respecto”.
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Calificó el ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023 de “horrendo”, y dijo que “lo que está sucediendo en Gaza es catastrófico, injustificable y desproporcionado”. Agregó: “Mi corazón se ha roto por la magnitud de la devastación y la pérdida de vidas de civiles, vidas de niños. Y no se puede pasar por alto la injusticia sistémica que estamos viendo en Cisjordania”.
Con la voz quebrada, Sheeran dijo que sus conciertos “siguen siendo un lugar donde todos son bienvenidos y todos pueden estar junto a personas que tienen puntos de vista opuestos” y disfrutar de sus canciones de “amor, esperanza y unidad”, antes de tocar su gran éxito “Castle on the Hill” ante las ovaciones del público.
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Sus baladas, desgarradoras canciones de amor y pegadizas melodías pop escritas para artistas como Justin Bieber y One Direction se han reproducido millardos de veces, lo que convierte a Sheeran, de 35 años, en uno de los creadores de éxitos más grandes y a la vez más afables de la música. Pero su Loop Tour, y posiblemente su carrera, parecían estar al borde del colapso la semana pasada después de que pareciera acceder a las exigencias de un puñado de poderosos propietarios de equipos de la NFL.
Esos hombres, entre los que estaba Robert Kraft, cuya compañía es dueña de los Patriots de Nueva Inglaterra y del Gillette Stadium en las afueras de Boston, decidieron que la gira de Sheeran no podría presentarse en sus estadios si continuaba con Macklemore, un rapero indie de Seattle que proclamó “Palestina libre” en dos de los conciertos de Sheeran en Nueva Jersey este mes. Macklemore también cantó una canción de protesta que acusaba a Israel de genocidio en Gaza, una interpretación que provocó la condena de grupos activistas como StopAntisemitism y el Consejo Israelí-Estadounidense.
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A una declaración de Sheeran, que decía que la decisión de retirar a Macklemore “no fue mía”, sino que correspondía a los recintos y a su promotor, le siguió en cuestión de horas la renuncia del resto de los teloneros para lo que quedaba de la gira, junto con la de una banda de folk irlandés que acompañaba a Sheeran en parte de su set de más de dos horas cada noche. Sheeran agregó: “Quienes vienen a mis conciertos no esperan un foro político”.
La respuesta de Sheeran, en especial su posición de neutralidad apolítica, provocó duros ataques. A las personas que comentaron en línea esa postura les pareció no solo insostenible sino también hipócrita, pues señalaron que Sheeran había tomado posiciones políticas en el pasado, como firmar una carta abierta para oponerse al Brexit y participar en una recaudación de fondos para ayuda humanitaria en Ucrania.
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Sheeran, en ese momento, parecía demasiado radiactivo para que cualquier otro artista se le uniera, incluso si lograba reestructurar el espectáculo antes de la próxima fecha programada. Durante la presentación del sábado, Sheeran dijo que las personas de su entorno lo habían instado a cancelar la gira. En cambio, dio un paso bajo los reflectores para hablar directamente con sus fans.
Para su presentación en Filadelfia, la primera parada de la gira desde que estalló la controversia, Sheeran no contó con teloneros y sacó adelante el concierto por sí solo. El nombre de la gira es una referencia al método de Sheeran de hacer música por sí mismo en el escenario, utilizando una serie de pedales de guitarra para repetir en bucle y superponer fragmentos cortos de sonidos a fin de crear una pista de acompañamiento repetitiva en vivo. Sheeran ha empleado esta técnica a lo largo de su carrera, lo que lo hace estar excepcionalmente bien equipado para cubrir la partida de otros músicos simplemente interpretando la mayor parte de todo él mismo.
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El sábado, lo acompañó solo en unas pocas canciones un nuevo grupo de apoyo que incluía a la violinista Alicia Enstrom. Los músicos, dijo, solo tuvieron tres días para aprenderse el material.
En su declaración al inicio del espectáculo, Sheeran también abordó las preocupaciones sobre la concentración de poder en el negocio de los conciertos, y dijo que estaba “profundamente preocupado por la idea de que los recintos deban aprobar previamente el contenido de los artistas”.
Más temprano esa tarde, unas pocas decenas de personas, muchas con kufiyas y el rostro cubierto, protestaron en una estación de transporte cerca del estadio, donde corearon frases como “Ed Sheeran es un bufón / Sionistas, váyanse de la ciudad”.
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A medida que los fans llegaban al concierto, muchos dijeron que querían que su entretenimiento estuviera libre de política, con lo que se hacían eco de la descripción que hizo Sheeran de sus conciertos como una forma de “escapismo”.
“Creo que la música debería ser solo música y no involucrar cuestiones políticas”, dijo Marlena Wood, de 57 años, quien pasaba el rato junto a su auto en el estacionamiento.
Otros adoptaron un tono más reservado y dijeron que la controversia en torno a la gira y las críticas brutales hacia Sheeran casi arruinaban la experiencia.
“Le pone un peso encima”, dijo Allie Iacovella, una joven de 21 años del condado de Bucks, Pensilvania, en las afueras de Filadelfia, “como si no pudiera disfrutarlo por completo debido a lo que está sucediendo”.
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Lauren Ashley, de 40 años, una maestra, dijo que la forma adecuada de lidiar con los grandes problemas políticos como la guerra en Gaza “es ir a las urnas en noviembre”.
Durante los días previos al concierto, los precios de reventa de su gira se desplomaron, lo que generó especulaciones en las redes sociales de que la asistencia caería en picada. Pero las gradas parecían casi llenas, y la extensa mesa de mercancía de Sheeran registraba excelentes ventas.
Su repertorio, de casi tres horas de duración, incluyó los temas favoritos de los fans como “The A Team”, “Sapphire”, “Thinking Out Loud”, “Photograph” y “Perfect”, además de fragmentos de canciones de Stevie Wonder y Bill Withers.
Hacia el final de la noche, Sheeran le dijo a la multitud: “La última semana ha sido una de las peores de mi vida. Hoy ha sido uno de los días más raros de mi vida. Esta noche ha sido, honestamente, el mejor concierto de mi vida”.
Dijo que había estado monitoreando las ventas de boletos en los días previos al concierto del sábado, y que, incluso mientras era ampliamente atacado en internet, notó que sus fans seguían comprando boletos. Con lágrimas en los ojos, Sheeran dijo que nunca dejaría de hacer giras.
“No los puedo decepcionar”, dijo.
Ben Sisario, periodista especializado en música y la industria musical, lleva más de 20 años escribiendo para el Times.