EEUU amenaza con nuevas sanciones a cualquier país que comercie con Irán, incluido China: “Es momento de elegir de qué lado están”

2026/08/24

Pablo Scarpellini Los Ángeles

Actualizado Lunes, 24 agosto 2026 - 20:23

El bloqueo en las negociaciones con Irán ha llevado al Gobierno de Donald Trump a explorar nuevas vías para desatascar un conflicto que ya ha cumplido seis meses y que podría costarle muy caro en las elecciones de medio mandato de noviembre. El lunes, Washington anunció un plan de asfixia económica a Irán, bautizado como Operation Economic Outcast, que pretende aislar al régimen de los ayatolás del resto del mundo. La nueva estrategia pasa por imponer nuevas y duras sanciones a los países que se nieguen a cortar sus vínculos económicos con Irán, incluyendo a China, aunque no llegó a anunciar nuevas penalizaciones ni a fijar una fecha para su cumplimiento.

"Que no haya ambigüedad respecto a la postura de Estados Unidos", ha declarado el secretario de Tesoro, Scott Bessent, en una rueda de prensa en Washington. "Cualquier tipo de relación económica con este régimen asesino expondrá a los responsables a todo el peso del poder estadounidense". Bessent dejó claro que su postura es tajante: o están con ellos o que se preparen para enfrentar consecuencias económicas. "Es momento de elegir de qué lado están", ha señalado.

Desde Teherán ya han indicado que no se amedrentarán antes las nuevas amenazas de sanciones y que están dispuestos a responder ante cualquier tipo de agresión. El ministro de Exteriores iraní aseguró el lunes que las represalias no solo serán contra Estados Unidos, sino contra cualquier país que decida sumarse a esa "guerra económica" contra su país.

Eso incluye a Turquía, Emiratos Árabes Unidos y a China, su principal socio comercial. Está por ver hasta dónde es capaz de llevar Trump su amenaza de sancionar a los países que comercien con Irán, especialmente en el caso chino y la guerra comercial que podría disparar ante las dos grandes potencias globales. Todo ello unas semanas antes de la visita a Washington del líder chino, Xi Jinping.

Esmaeil Baghaei, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, indicó que Trump está recurriendo a "métodos que han demostrado ser ineficaces" en el pasado y que Irán no dudará en "utilizar todas las capacidades multilaterales para contrarrestar las sanciones económicas", añadiendo que serían los ciudadanos iraníes de a pie quienes pagarían el precio de las sanciones estadounidenses. Mohsen Rezaei, miembro del régimen iraní, amenazó el domingo con frenar por completa las exportaciones de petróleo a aliados de EEUU si continúa la presión económica.

No es la primera vez que el régimen iraní se enfrenta a sanciones económicas, una presión ejercida durante años desde Occidente que ha desembocado en desempleo, inflación disparada y una situación económica que derivó en protestas en las calles y en matanzas por parte de las autoridades iraníes como respuesta. Sin embargo, en ningún momento se ha tambaleado el régimen, impertérrito incluso tras la matanza del ayatolá Jamenei.

Sin precisión en las amenazas

Bessent ha esquivado ser preciso en sus amenazas, pero indicó que el Departamento del Tesoro sancionará a más de 60 entidades, personas y buques de todo el mundo que permiten a Irán adquirir tecnología nuclear y de misiles. Añadió que el Tesoro impondría sanciones adicionales a Irán relacionadas con activos digitales, tecnología, oro y aviación.

Washington ya cuenta con un andamiaje considerable de sanciones secundarias contra los países que comercian con Irán, sobre todo en lo relativo a su sector petrolero. El problema no es la falta de herramientas legales, sino la voluntad de usarlas: tanto esta Administración como las anteriores las han aplicado de forma parcial e inconsistente.

Dos condiciones parecen indispensables para que la nueva ofensiva económica tenga algún efecto real: Estados Unidos necesita convencer a sus socios occidentales de sumarse a una coalición conjunta que respalde y haga cumplir las medidas contra Teherán, en lugar de actuar en solitario. Eso en sí, ya es un reto considerable, puesto que supondría enfrentarse a China, algo que ninguno de sus socios europeos parece dispuesto a hacer.

La Casa Blanca de Trump tendría, además, que plantar cara de forma mucho más contundente a países como Rusia, India, Pakistán, Qatar y Turquía, que siguen comerciando con Irán sin mayores consecuencias, algo que hasta ahora no ha ocurrido.

Mientras Teherán ha seguido manteniendo reuniones bilaterales con varios países. El lunes, el jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, estuvo en Teherán este lunes para mantener conversaciones con altos funcionarios iraníes, según anunció el domingo el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.

El martes estaba prevista la llegada del ministro de Exteriores de Omán para negociar un acuerdo para el tránsito de buques por el Estrecho de Ormuz, un paso vital que sigue bloqueado y que ambas partes, EEUU e Irán, claman tener controlado mientras los precios de la gasolina siguen disparados a nivel mundial.