Walter Spurrier Baquerizo: El ARTe de lo posible | Columnistas | Opinión

2026/08/02

2 de agosto, 2026 - 07h30

En marzo 13, Ecuador firmó un Acuerdo de Comercio Recíproco con EE. UU. (ART por su acrónimo en inglés), el que fue acerbamente criticado por expertos nacionales de comercio internacional. Las críticas apuntaban a que se trata de un acuerdo inequitativo en que Ecuador cede mucho a EE. UU., y Washington lo que entrega a cambio era tornar menos lesivas las cláusulas punitivas. Dijeron “EE. UU. cierra su mercado y Ecuador abre el suyo”; “Ecuador está dando beneficios permanentes para EE. UU., mientras que los otorgados por Washington serían temporales”. Estaban en lo correcto.

Ese es el estilo de negociar que caracteriza al magnate de bienes raíces Donald Trump. Como dice en su libro El arte de la negociación (1987), “Mi estilo de hacer negocios es bastante simple y directo. Apunto muy alto y luego sigo presionando y presionando para conseguir lo que busco… me salgo con la mía”. Y ese es el estilo que lleva a la Casa Blanca.

Grace Freeland, exviceprimer ministra de Canadá, cuenta que cuando negociaba el acuerdo comercial USMCA en 2018, primera administración Trump, una contraparte estadounidense le dijo “somos 10 veces más grandes, por lo que nos toca lograr 10 veces más que ustedes” (The New York Times, julio 28).

En los paneles en que participé para discutir el ART, si bien compartí las críticas, estuve a favor de la firma. En economía, para juzgar el desenlace de una acción, se suele preguntar “¿comparado a qué?”. En este caso, creo que no firmar exponía Ecuador a condiciones aún más adversas.

El punto de los aranceles de Donald Trump es que quiere ganar más que sus socios comerciales. Que le compren a EE. UU. más de lo que le venden, y que a la vez absorban los costos de los elevados aranceles, de tal manera que EE.UU. obtenga un gran ingreso fiscal y que no suban los precios para los consumidores estadounidenses. La ortodoxia económica considera errada esa política. Sostiene que EE.UU. se beneficia del déficit comercial porque los socios comerciales en lugar de comprar productos estadounidenses guardan parte de los dólares como reserva monetaria, y que es imposible evitar que los costos arancelarios no lo paguen los consumidores. Pero Trump se mantiene fiel a los hábitos que tan buen resultado le dieron en los bienes raíces. “Uno no puede ser imaginativo o empresarial si uno tiene demasiada estructura. Prefiero venir a trabajar y ver qué pasa”.

Desde abril 12 de 2025, Trump ha recurrido a tres disposiciones legales consecutivas para imponer recargos arancelarios. El tercer mecanismo entró en vigencia el 24 de julio, y como consecuencia del ART, el Ecuador no sufrió ningún aumento de recargos; más bien aquel para las rosas bajó de 16,8 % a 6,8 %, mientras que para Colombia, que no tiene ART y Petro mantiene una relación tirante con Trump, el arancel sube de 0 % a 12,5 %. Ventaja para Ecuador. Con camarón, el ART nos permite mantener el mismo recargo que la India (también tiene ART), pero los problemas fitosanitarios de India le permiten al camarón ecuatoriano arrebatarle al indio el liderato en el mercado americano.

Haber sido intransigentes, como Petro, nos hubiera perjudicado. Nuestras autoridades de comercio hicieron bien en reconocer que la política es el ARTe de lo posible. (O)