El avance de las importaciones golpea a la industria textil y abastecen el 70% del mercado argentino - Primera Edición

2026/09/12

La industria textil argentina atraviesa un escenario de fuerte contracción y creciente presión de las importaciones. Según datos difundidos por la Fundación Pro Tejer, los productos provenientes del exterior ya representan cerca del 70% del abastecimiento del mercado interno, cuando históricamente la provisión se repartía prácticamente en partes iguales entre producción nacional e importaciones.

La entidad atribuyó este cambio al nuevo escenario comercial y cuestionó el impacto de la apertura de las importaciones, la desregulación y la apreciación del tipo de cambio real sobre la producción local.

“El escenario productivo local se ve afectado por la veloz apertura comercial, desregulación total de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real”, sostuvo Pro Tejer, al tiempo que reclamó medidas para reducir la carga tributaria y mejorar la competitividad de la industria argentina.

Las importaciones cambian el mapa del mercado

Durante los primeros seis meses del año, las compras externas de productos textiles y de indumentaria alcanzaron 177.356 toneladas por US$911 millones.

En términos interanuales, esto representa una disminución del 20% en volumen y del 5% en dólares. Sin embargo, la caída no fue uniforme dentro de la cadena productiva.

Las mayores bajas se registraron en los insumos y productos intermedios: las importaciones de materias primas retrocedieron 33%, los hilados 43%, los tejidos planos 52% y los tejidos de punto 34%.

Para Pro Tejer, estos números reflejan la menor actividad de la industria y el exceso de oferta existente en el mercado interno.

El comportamiento fue diferente en los productos terminados. Las importaciones de indumentaria crecieron 62% en toneladas y 36% en dólares, mientras que las confecciones para el hogar, como sábanas y toallas, aumentaron 26% en volumen y 7% en valor.

Menos empleo y menos fábricas

De acuerdo con datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), al que tuvo acceso El Destape Web, en mayo el sector integrado por textil, confección, cuero y calzado registró 93.952 puestos de trabajo formales.

Esto representa 1.229 empleos menos que en abril y una pérdida de 16.244 puestos en un año. Desde diciembre de 2023, la reducción acumulada llega a 26.851 empleos registrados.

La caída también se refleja en la cantidad de establecimientos productivos. En mayo se contabilizaron 1.950 establecimientos dedicados principalmente a la actividad textil, 23 menos que el mes anterior y 175 menos que un año atrás.

En el segmento de confección había 2.354 establecimientos, con una caída mensual de 34 unidades y una reducción interanual de 340.

“Competencia fraudulenta” y el reclamo contra la subfacturación

Frente a este panorama, FITA denunció una “competencia fraudulenta” y cuestionó que las condiciones actuales favorezcan a los productos importados frente a la producción nacional.

La federación aclaró que su planteo no apunta contra la apertura comercial en sí misma, sino contra la subfacturación de las importaciones.

Según la entidad, más del 70% de los productos ingresa al país con valores considerablemente inferiores a los antecedentes registrados en el sector y, en numerosos casos, esos precios ni siquiera alcanzarían a cubrir el costo de la principal materia prima.

Además, FITA advirtió que las empresas nacionales continúan enfrentando una elevada carga tributaria, costos logísticos y falta de financiamiento, mientras compiten con plataformas internacionales como Shein y Temu.

“La producción nacional sigue enfrentando una elevada carga tributaria, altos costos, deficiencias logísticas y falta de financiamiento para sostener la inversión y el empleo”, señalaron desde la federación.

Por eso, el sector reclamó que se haga cumplir la normativa vigente en materia de comercio exterior y que se recuperen condiciones de competencia equitativas.

El impacto sobre la producción aparece reflejado en otro dato contundente: durante el primer semestre, la producción textil cayó 24,4% respecto de 2025 y 34% en comparación con 2023. A su vez, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en apenas 39%.

En otras palabras, seis de cada diez máquinas permanecen sin funcionar en las fábricas textiles argentinas, en un escenario que combina menor producción, pérdida de puestos de trabajo, cierre de establecimientos y un mercado interno cada vez más abastecido por productos importados.